29-08-2024, 09:10 AM
Los poderes Supremo se habían desvanecido y con ello parte de mi fuerza me abandonaba. El barrio había sido testigo de mis peores crímenes, de transformado en la forma sulong y solo el almirante Tucrow había sido capaz de ayudarme a controlar a la bestia interna a través de una pedagógica de enseñanza, aka amenazarme con una puñalada cada vez que me iba a transformar. Gradualmente, fui tomando control sobre el efecto de la luna llena en mi cuerpo y mis poderes. Sin embargo, una vez perdí mi fuerza y sentí los efectos del Skoomah en mi sistema, los temblores fueron más que evidentes. Una muestra inequívoca de mi momento de debilidad ante mis rivales. Como hubiera dicho mi coneja madre: "ten cuidado mijo, que te va a dar una dobledosis de drogaína de esa." Qué razón tenía. Lástima que terminara como caldo del puchero de un oni. Que el más grande la tenga en su gloria.
El pirata vaquero no paraba de observarme sin realizar ningún tipo de acción. Estaba casi seguro de que planeaba algo, pero me era imposible esclarecer esa interrogante. El capitán alado, por su parte, parecía afectado por mi último ataque, sin embargo, no había sido lo suficiente para frenarlo por completo. Por alguna razón que no comprendía de repente, mi cuerpo se sintió bastante más pesado de lo habitual. Una sensación de que una enorme mochila se pusiera en mis hombros de repente me apabulló y me hizo sentir pesado y lastrado. Mientras me asombraba por aquel hecho, Yojimbo realizó un raudo desplazamiento hacia mí y me golpeó en dos ocasiones. La primera sentí un golpe amplio y contundente contra mi hombro y la segunda mucho más afilado y duro contra mi nariz. Ese tiguere era tan rápido para mí en este instante que me era imposible visualizar sus movimientos. Tras esto, el capitán alado realizó un potente movimiento con sus alas, se desplazó varios metros hacia atrás, alejándose de mi rango de acción.
Tras esto clavé la rodilla derecha sobre el suelo, llevando el antebrazo izquierdo sobre la rodilla izquierda y continuando con los ojos clavados en mis dos rivales, intentando comprender que estaba ocurriendo. Me costaba mucho moverme y me sentía un poco aturdido fruto de los impactos y de esa extraña sensación de pesadez que me cargaba desde hace unos instantes. — Diablo, ¿qué será lo que esos tigueres me hicieron? — pensaba mientras recolocaba mi nariz con la diestra, aunque no sabía bien si era por el golpe del capitán alado o por los dos tiros de Skoomah. Tampoco importaba mucho. — Necesito el poder del barrio. —
El pirata vaquero no paraba de observarme sin realizar ningún tipo de acción. Estaba casi seguro de que planeaba algo, pero me era imposible esclarecer esa interrogante. El capitán alado, por su parte, parecía afectado por mi último ataque, sin embargo, no había sido lo suficiente para frenarlo por completo. Por alguna razón que no comprendía de repente, mi cuerpo se sintió bastante más pesado de lo habitual. Una sensación de que una enorme mochila se pusiera en mis hombros de repente me apabulló y me hizo sentir pesado y lastrado. Mientras me asombraba por aquel hecho, Yojimbo realizó un raudo desplazamiento hacia mí y me golpeó en dos ocasiones. La primera sentí un golpe amplio y contundente contra mi hombro y la segunda mucho más afilado y duro contra mi nariz. Ese tiguere era tan rápido para mí en este instante que me era imposible visualizar sus movimientos. Tras esto, el capitán alado realizó un potente movimiento con sus alas, se desplazó varios metros hacia atrás, alejándose de mi rango de acción.
Tras esto clavé la rodilla derecha sobre el suelo, llevando el antebrazo izquierdo sobre la rodilla izquierda y continuando con los ojos clavados en mis dos rivales, intentando comprender que estaba ocurriendo. Me costaba mucho moverme y me sentía un poco aturdido fruto de los impactos y de esa extraña sensación de pesadez que me cargaba desde hace unos instantes. — Diablo, ¿qué será lo que esos tigueres me hicieron? — pensaba mientras recolocaba mi nariz con la diestra, aunque no sabía bien si era por el golpe del capitán alado o por los dos tiros de Skoomah. Tampoco importaba mucho. — Necesito el poder del barrio. —
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