29-08-2024, 08:31 PM
(Última modificación: 31-08-2024, 12:31 PM por Garnet D. Matlock.)
De alguna forma, aunque Seandass exteriorizara estar todo el rato sereno durante el transcurso de lo que llevaban de encuentro, pareciera ser que, finalmente, consiguió agotar toda la paciencia que tenía. No tenía ni idea de si se trataba de sus continuos puñetazos, cabezazos o por toda la chapa que estaba soltando. Y a pesar de que Garnet estaba en todo momento pendiente a que aquello se volviera a ir de madre, todo sucedió demasiado rápido. El músico pudo ver como el marine se transformaba súbitamente en su forma híbrida, creciendo considerablemente de tamaño y masa muscular y, por tanto, no siendo capaz de retener aún más sus brazos apresados.- ¡Mier-!- Intentó reaccionar pero simplemente era tarde. Un poderoso gancho, con mucha más fuerza que el que había recibido al principio de su enfrentamiento, a grito de que se callara de una vez, le llegaba a su mentón con su izquierda, notando como cada uno de los huesos de su cabeza reverberaba por el impacto.- Bweh- Escupió sangre, mientras se movía en el aire hacia atrás debido a la potencia del golpe, cayendo en el suelo de espaldas frente a él. La cabeza volvía a darle vueltas otra vez, sintiendo un ligero malestar en todo su cuerpo de nuevo.
Irónicamente o no, Garnet había aterrizado junto a los restos del irreparable Fallen Sound y de lo único que quedaba de su amigo Nekah, su pluma negra como el tizón.-Perdona, colegui... Luego te recojo...- Pensaba, jadeando aún por el golpe, intentando recomponer al menos su mente. Mientras tanto, Seandass, seguía hablando, haciendo que el skypiean irguiera su cuello para focalizar su atención en él, viendo como se levantaba y se alejaba de un pequeño salto hasta quedar a unos 5 metros de él al mismo tiempo que gritaba lo tonto que era. Garnet ya hacía tiempo que había llegado a su límite de molestia, por lo que aquella clase de insultos ya no surtían efecto en él. Se dedicó a observarle en silencio, con el ceño fruncido, a la par que con su puño derecho se limpiaba el pequeño hilo de sangre que salía de su boca. El marine siguió vociferando, algo más ido que de costumbre, que si le había dado la oportunidad perfecta para redimirse y cumplir su sueño de forma tranquila.- Y va el menda y se lo traga.- Pensó mientras escupía sangre, quedándole aún un tímido sabor metálico en su boca. El "colmilargo" siguió comentando que le daba la razón pues, a un amigo se le protegía, al contrario de lo que había hecho Garnet, que era llevarlos a la muerte por su sueño, causando que el músico arqueara su ceja en señal de confusión.- Para el carro, marine, ¿tanta fiesta te ha dejado sordete o qué?- Preguntó señalándose con el índice de su zurda el oído de su respectivo lado. ¿Cuándo había dicho Garnet que sus amigos murieron por su sueño de ser una superestrella? No, no, se refería a que murieron queriendo cumplir su respectivo sueño.- En ningún momento he soltado que... Bah, déjalo, ¿es o no es?- Intentó darle explicaciones, llevándose su zurda a su cogote, pero ni merecía su tiempo y, encima, tenía razón en lo que a los amigos se le protegían, cosa que él no pudo, así que ahí, no tenía derecho a recriminarle nada.
En ese momento, como por arte de magia, al recordar como su armónica yacía en el suelo, Seandass se la volvió a colocar entre sus colmillos.- Mierda, ¿pero cuándo?- Se preguntó a sí mismo, poniendo la mano izquierda en el suelo y comenzando a levantarse, despacito, al mismo tiempo que una melodía emergía de su bonito instrumento de viento.- Tch, como pueda usar la música para joderme como yo hago estoy vendido... Pero aunque me joda, me mata la curiosidad por ver que clase de música saca este parguelas...- Reflexionaba el pelirrojo, preparándose para lo peor. Para más inri, aquella tonada empezaba con un ritmo lento que, enseguida, hizo pensar que sería una especie de nana como la que era capaz de tocar él. Sin embargo, superando por completo sus expectativas, el ritmo de aquella pieza musical se empezó a volver más animada, salvaje incluso. A pesar del mareo y de las pocas náuseas que sentía el cuerpo de Garnet, al escuchar esa tonada, podía notar como cada fibra, cada músculo de su ser ganaba más y más fuerza, ayudándole este chute de fuerzas a ponerse finalmente de pie con mayor firmeza.- Y una polla.- Pensó mientras no podía evitar como se le escapaba una sonrisa, incómoda, pero sonrisa al fin y al cabo.
Tras finalizar su espectáculo, con cierto tono sarcástico, Seandass preguntó que si le había gustado. Le jodía admitirlo, pero sí, a pesar de no ser de su estilo musical, aquella pieza musical sonaba demasiado bien, pero no le iba a decir eso.- Pues no estaba mal del todo, pero es mejorable, el menda lo haría bastante mejor, tch- Declaró, con una sonrisa picarona y con la ceja arqueada, haciendo referencia al comentario que le soltó el marine al poco de conocerse, cuando le escuchó tocar su laúd. Seguidamente, aquel felino de casi dos metros y pico de altura se golpeó el pecho, como si un troglodita inyectado en testosterona fuera, gritando, completamente fuera de quicio, que fuera a por él, que mostrara su fruta y que fuera al pechito.- Wowowowow, ¿se piensa que sigo teniendo fruta? ¿Quién le dice...?- Dijo en su cabeza, parpadeando varias veces perplejo ante el malentendido. Ahora bien la cuestión era... ¿Tenía que dudar de que fuera a atacar de verdad al pecho? ¿Debía mantener una postura más defensiva debido al mareo que le afligía? ¿O era imperativo ir con todo? Esas dudas rondaban la mente de Garnet, quién adoptaba su ya característica pose de boxeo, con sus puños a la altura de su cabeza, brazos flexionados al igual que sus piernas y apoyando todo su peso en la punta de sus pies.- Nanai... ¿El menda yendo pasivo? ¡Y una polla! No le daré ni un respiro... Pero debo reservar algo de energías o estaré out..- Pensaba en el devenir de la batalla, mientras llevaba su mano izquierda a su pectoral derecho, agarrando de la tela de su camisa negra.- Y entonces, ¡kaboom! Puejeje... ¡Sí es!-
Bajo el cielo teñido de naranja que se iba tornando en un azul noche con el pasar de los segundos, los cuerpos celestes y las estrellas que paulatinamente irían apareciendo en el firmamento de la nocturnidad serían testigos de una batalla de egos entre, lo que se podía vislumbrar a primera instancia, como las dos caras de una misma moneda. Aquel tipo estaba siendo toda una molestia para Garnet, y algo le rugía dentro que lo seguiría siendo si no acababa con él allí y ahora mismo. Era un marine, uno de los tochos encima por como hablaba, había destrozado su laúd y, si escapaba del lugar íntegro, podía suponer una gran amenaza para el resto de sus amigos. Sin embargo, más allá de ese sentimiento de la venganza, el deber y el odio que profesaba hacia la marine, había algo más que le impulsaba a batallar en un mano a mano con aquel individuo. Ya no era solo vencer o ser vencido, matar o ser matado... Casi más importante, su alma gritaba como estaba también en juego el orgullo de ambos.- ¿Quieres ver mi fruta? ¡Oblígame a usarla! ¿Es o no es?- Mintió, aún con una sonrisa pícara dibujada en su boca, mientras agarraba con aún más fuerza de su camisa, arrancándosela de cuajo - sin tirar del zurrón, como si de un mago que quita el mantel de una mesa sin tirar la vajilla fuera - y tirándola al suelo, tan sólo tapándole su tanga de tigre, mostrando al completo su cuerpo esculpido por los mismísimos dioses, además de dar a luz su cicatriz con forma de huella que residía en su zona abdominal. Casi en ese preciso momento, con cada célula de su ser ardiendo en su interior pero a una velocidad menor que la normal por el mareo que sufría, se desplazaba, contoneándose de izquierda a derecha, directo hacia Seandass, sin quitarle su mirada de encima, con la guardia cubriéndole la parte inferior de la cara, todo su pecho y la parte superior de su abdomen. Sabía que el marine tramaba algo, estaba seguro de ello, pero le daba absolutamente igual, en aquel duelo ya no había lugar para las dudas. No sabía si era por las fuerzas que le había brindado la melodía de Seandass, pero ya habría tiempo para los lamentos, en caso de haberlos. Su mente, su corazón y su alma rugía.
Estando ya justo frente a aquel animal pisó fuertemente su pie derecho para propinar un puñetazo desde el flanco contrario que iría dirigido a su abdomen para, a continuación, usar la pisada de dicho pie para pivotar y rodear al marine por su derecha, asestando otro puñetazo con su izquierda en su costado, hasta quedar situado en su parte trasera, tras lo cuál, agarró firmemente y con esa misma mano la parte intermedia de la cola de un metro que asomaba del trasero de Seandass, a la par que pateaba con su pie derecho, el gemelo derecho del felino.- Por si se te ocurre huir con el nabo entre las piernas, o algo así.- Declaró, en referencia al agarre de su cola pues, había visto - o mejor dicho, no había visto - de primera mano lo jodidamente rápido que era aquel animal. Con eso en mente, Garnet se quedó pendiente de cuál sería la siguiente acción del marine, mirando fijamente sus piernas, más allá de sus brazos o su espalda pues, en esa postura y en esa posición, serían sus pies los que darían inicio a su ofensiva.
Irónicamente o no, Garnet había aterrizado junto a los restos del irreparable Fallen Sound y de lo único que quedaba de su amigo Nekah, su pluma negra como el tizón.-Perdona, colegui... Luego te recojo...- Pensaba, jadeando aún por el golpe, intentando recomponer al menos su mente. Mientras tanto, Seandass, seguía hablando, haciendo que el skypiean irguiera su cuello para focalizar su atención en él, viendo como se levantaba y se alejaba de un pequeño salto hasta quedar a unos 5 metros de él al mismo tiempo que gritaba lo tonto que era. Garnet ya hacía tiempo que había llegado a su límite de molestia, por lo que aquella clase de insultos ya no surtían efecto en él. Se dedicó a observarle en silencio, con el ceño fruncido, a la par que con su puño derecho se limpiaba el pequeño hilo de sangre que salía de su boca. El marine siguió vociferando, algo más ido que de costumbre, que si le había dado la oportunidad perfecta para redimirse y cumplir su sueño de forma tranquila.- Y va el menda y se lo traga.- Pensó mientras escupía sangre, quedándole aún un tímido sabor metálico en su boca. El "colmilargo" siguió comentando que le daba la razón pues, a un amigo se le protegía, al contrario de lo que había hecho Garnet, que era llevarlos a la muerte por su sueño, causando que el músico arqueara su ceja en señal de confusión.- Para el carro, marine, ¿tanta fiesta te ha dejado sordete o qué?- Preguntó señalándose con el índice de su zurda el oído de su respectivo lado. ¿Cuándo había dicho Garnet que sus amigos murieron por su sueño de ser una superestrella? No, no, se refería a que murieron queriendo cumplir su respectivo sueño.- En ningún momento he soltado que... Bah, déjalo, ¿es o no es?- Intentó darle explicaciones, llevándose su zurda a su cogote, pero ni merecía su tiempo y, encima, tenía razón en lo que a los amigos se le protegían, cosa que él no pudo, así que ahí, no tenía derecho a recriminarle nada.
En ese momento, como por arte de magia, al recordar como su armónica yacía en el suelo, Seandass se la volvió a colocar entre sus colmillos.- Mierda, ¿pero cuándo?- Se preguntó a sí mismo, poniendo la mano izquierda en el suelo y comenzando a levantarse, despacito, al mismo tiempo que una melodía emergía de su bonito instrumento de viento.- Tch, como pueda usar la música para joderme como yo hago estoy vendido... Pero aunque me joda, me mata la curiosidad por ver que clase de música saca este parguelas...- Reflexionaba el pelirrojo, preparándose para lo peor. Para más inri, aquella tonada empezaba con un ritmo lento que, enseguida, hizo pensar que sería una especie de nana como la que era capaz de tocar él. Sin embargo, superando por completo sus expectativas, el ritmo de aquella pieza musical se empezó a volver más animada, salvaje incluso. A pesar del mareo y de las pocas náuseas que sentía el cuerpo de Garnet, al escuchar esa tonada, podía notar como cada fibra, cada músculo de su ser ganaba más y más fuerza, ayudándole este chute de fuerzas a ponerse finalmente de pie con mayor firmeza.- Y una polla.- Pensó mientras no podía evitar como se le escapaba una sonrisa, incómoda, pero sonrisa al fin y al cabo.
Tras finalizar su espectáculo, con cierto tono sarcástico, Seandass preguntó que si le había gustado. Le jodía admitirlo, pero sí, a pesar de no ser de su estilo musical, aquella pieza musical sonaba demasiado bien, pero no le iba a decir eso.- Pues no estaba mal del todo, pero es mejorable, el menda lo haría bastante mejor, tch- Declaró, con una sonrisa picarona y con la ceja arqueada, haciendo referencia al comentario que le soltó el marine al poco de conocerse, cuando le escuchó tocar su laúd. Seguidamente, aquel felino de casi dos metros y pico de altura se golpeó el pecho, como si un troglodita inyectado en testosterona fuera, gritando, completamente fuera de quicio, que fuera a por él, que mostrara su fruta y que fuera al pechito.- Wowowowow, ¿se piensa que sigo teniendo fruta? ¿Quién le dice...?- Dijo en su cabeza, parpadeando varias veces perplejo ante el malentendido. Ahora bien la cuestión era... ¿Tenía que dudar de que fuera a atacar de verdad al pecho? ¿Debía mantener una postura más defensiva debido al mareo que le afligía? ¿O era imperativo ir con todo? Esas dudas rondaban la mente de Garnet, quién adoptaba su ya característica pose de boxeo, con sus puños a la altura de su cabeza, brazos flexionados al igual que sus piernas y apoyando todo su peso en la punta de sus pies.- Nanai... ¿El menda yendo pasivo? ¡Y una polla! No le daré ni un respiro... Pero debo reservar algo de energías o estaré out..- Pensaba en el devenir de la batalla, mientras llevaba su mano izquierda a su pectoral derecho, agarrando de la tela de su camisa negra.- Y entonces, ¡kaboom! Puejeje... ¡Sí es!-
Bajo el cielo teñido de naranja que se iba tornando en un azul noche con el pasar de los segundos, los cuerpos celestes y las estrellas que paulatinamente irían apareciendo en el firmamento de la nocturnidad serían testigos de una batalla de egos entre, lo que se podía vislumbrar a primera instancia, como las dos caras de una misma moneda. Aquel tipo estaba siendo toda una molestia para Garnet, y algo le rugía dentro que lo seguiría siendo si no acababa con él allí y ahora mismo. Era un marine, uno de los tochos encima por como hablaba, había destrozado su laúd y, si escapaba del lugar íntegro, podía suponer una gran amenaza para el resto de sus amigos. Sin embargo, más allá de ese sentimiento de la venganza, el deber y el odio que profesaba hacia la marine, había algo más que le impulsaba a batallar en un mano a mano con aquel individuo. Ya no era solo vencer o ser vencido, matar o ser matado... Casi más importante, su alma gritaba como estaba también en juego el orgullo de ambos.- ¿Quieres ver mi fruta? ¡Oblígame a usarla! ¿Es o no es?- Mintió, aún con una sonrisa pícara dibujada en su boca, mientras agarraba con aún más fuerza de su camisa, arrancándosela de cuajo - sin tirar del zurrón, como si de un mago que quita el mantel de una mesa sin tirar la vajilla fuera - y tirándola al suelo, tan sólo tapándole su tanga de tigre, mostrando al completo su cuerpo esculpido por los mismísimos dioses, además de dar a luz su cicatriz con forma de huella que residía en su zona abdominal. Casi en ese preciso momento, con cada célula de su ser ardiendo en su interior pero a una velocidad menor que la normal por el mareo que sufría, se desplazaba, contoneándose de izquierda a derecha, directo hacia Seandass, sin quitarle su mirada de encima, con la guardia cubriéndole la parte inferior de la cara, todo su pecho y la parte superior de su abdomen. Sabía que el marine tramaba algo, estaba seguro de ello, pero le daba absolutamente igual, en aquel duelo ya no había lugar para las dudas. No sabía si era por las fuerzas que le había brindado la melodía de Seandass, pero ya habría tiempo para los lamentos, en caso de haberlos. Su mente, su corazón y su alma rugía.
-¡VÉNCELO!... ¡TAN SÓLO VÉNCELO!-
Estando ya justo frente a aquel animal pisó fuertemente su pie derecho para propinar un puñetazo desde el flanco contrario que iría dirigido a su abdomen para, a continuación, usar la pisada de dicho pie para pivotar y rodear al marine por su derecha, asestando otro puñetazo con su izquierda en su costado, hasta quedar situado en su parte trasera, tras lo cuál, agarró firmemente y con esa misma mano la parte intermedia de la cola de un metro que asomaba del trasero de Seandass, a la par que pateaba con su pie derecho, el gemelo derecho del felino.- Por si se te ocurre huir con el nabo entre las piernas, o algo así.- Declaró, en referencia al agarre de su cola pues, había visto - o mejor dicho, no había visto - de primera mano lo jodidamente rápido que era aquel animal. Con eso en mente, Garnet se quedó pendiente de cuál sería la siguiente acción del marine, mirando fijamente sus piernas, más allá de sus brazos o su espalda pues, en esa postura y en esa posición, serían sus pies los que darían inicio a su ofensiva.
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