02-09-2024, 11:07 AM
(Última modificación: 06-09-2024, 08:35 PM por Carmilla Von Nackt.)
Las palabras de Shoto habían iluminado el rostro de Carmilla ¡¿Había una isla dedicada al arte?! La joven no conocía nada de lo que había más allá de la horrible Isla de Dawn, por lo que nunca se habría imaginado un lugar así. Ahora que había logrado escapar de aquella pocilga era su oportunidad para visitar aquellos magníficos sitios soñados y aprovechar para darse a conocer como una de las mejores artistas del mundo. Al hecho de que el joven no le sonase su nombre en absoluto no le dio ningún tipo de importancia.
Después del fracasado intento de baño, había decidido que era mejor ir a investigar, tal y como había propuesto el pelinegro. No terminaba de entender por qué su cuerpo había reaccionado de esa extraña manera, pero algo le decía que tenía que ver con la dichosa fruta. Desde aquel mordisco no habían dejado de sucederle cosas extrañas. ¿Sabría Shoto algo al respecto? Parecía una persona inteligente, pero la muchacha no iba a revelar un secreto de tal magnitud así como así a un completo desconocido. Le había sorprendido la entereza del chico, pues normalmente los hombres no habrían rechazado una invitación a un baño en ropa interior, pero aún así necesitaba más tiempo. Sería mejor esperar y descubrir si era de fiar.
— Está bien, vayamos a ver los barcos. — ¿Quién la habría mandado a meterse en un transporte sin saber su destino? Suspiró. De nada servía lamentarse a esas alturas, debían empezar a buscar soluciones. — Quizás encontramos a alguien que vaya a esa isla de artistas que mencionaste antes ¿a que sí? — Comentó con un ligero tono de emoción en la voz. Desde que era consciente de la existencia de tal lugar, no podía dejar de pensar en él, aunque no tenía ni la más remota idea de dónde estaba ni cómo se llamaba la isla.
— También vi una especie de castillo a lo lejos cuando llegábamos, supongo que los barcos traen abastecimiento para la gente que esté allí. — Comentó. Prefería buscar primero en los barcos para tratar de salir de allí cuanto antes, pero si no les quedaba más remedio tendrían que adentrarse al interior de la isla. Comenzó a dar saltitos por la costa, siguiendo la orilla en busca de otro barco y esperando que Shoto siguiese sus pasos.
— Bueno, ahora que somos compañeros en la misión "Salir de este desierto", cuéntame algo sobre ti, ¿no? — Preguntó con una sonrisa ladeada, echando la vista hacia el joven. — ¿Tienes novia? JIAJIAJAIA — No es que tuviese ningún tipo de interés en él, pero le resultaba divertido el coqueteo. A muchos eso le hacía algo más vulnerables y quizás le ayudase a descubrir si aquella persona era digna de su confianza. Aaah, el amor...Carmilla jamás había experimentado algo semejante, pero era consciente de la fuerza que tenía aquel sentimiento y de cómo había inspirado a artistas de todo tipo para crear obras maravillosas. Se deshizo de esos pensamientos con rapidez, ella no estaba hecha para algo así.
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