Aquella banda de indeseables emprendió la huida del mausoleo en el que se había convertido la Rémora. El primero fue Ben, el cual saltó con gran potencia y rodó por el suelo, su gabardina ondeó generando un circulo perfecto a su alrededor como una falda, al pisar tierra habló, refiriéndose a las grandes cosas que podíamos hacer en este lugar, Le asentí espectante a la llegada de los demás. Acto seguido Kenjo salió disparado del barco, tras él algunas maderas, el puerto tambaleó saludando su llegada. Rapax recibió en el aire a Kazuya y los dos pisaron tierra a la vez, solo faltaba...
- ¿Y Eaa? - Susurré preocupado. Pero no se hizo mucho de rogar, Un borrón rojo surco los cielos impactando contra uno de los tejados de los astilleros, las tejas cayeron y si ya estábamos llamando la atención de los civiles y marineros por allí presentes, aquella fue la guinda del pastel.
- Es mucho más rápida - Me dijo Nicolás - Igual esta vez nos va a costar mucho más matarla... - Siguió. Chisté en consecuencia, tenía razón, en aquella forma era mucho más... Ágil.
- ¡Te lo dije! - Su gritó reverberó entre las tejas, algunas cayeron. Tenía razón nos habíamos cargado su barco. Un sentimiento de discordia inundó mi pecho.
- ¿Esto es lo que querías no? - Me dijo Nicolás - Esto es lo que eres Ashura, solo traes la muerte y la destrucción, eres el mayor de los males que ha afligido a este mundo. ¿Sientes remordimientos? No me hagas reír, ¿desde cuando eres humano? - Nicolás tenía razón, con Eaa era blando, me era imposible ser cruel. Me recordaba a Lily, seguramente alguien así de fuerte hubiera sido lo más parecido al fruto que nuestra relación habría dado, pero, ¿En que cojones estaba pensando? Deseché aquella idea. Eaa era un problema, si seguía cerca de mi me ablandaría y no podía permitirme eso.
- Lo siento... Lo siento... - Dije mientras hacía aspavientos intentando repeler su mirada asesina. Tras ella, mis ojos empezaron a enfocar la isla. Una vasta ciudad cuidaba los faldones de una alta colina que coronaba con un castillo. La ciudad se escalonaba en terrazas y en las lomas más bajas había amplios campos. Pude divisar en la lejanía una distantes montañas. Los edificios era de tonos calizos y marrones, de un pequeño tamaño en comparación al gran castillo, pero uno de ellos era distinto, con enormes cristaleras de vivos colores y grandes torreones. Nunca había estado en un lugar ni remotamente parecido - ¿Qué es esto? - Murmuré. Entonces, mi vista fue eclipsada por mi oído, en contraposición a la tranquila selva y el extenso mar, aquel lugar estaba lleno de vida, escuchaba el murmullo de los transeúntes que nos señalaban, los aceros de las cadenas de los barcos rozar contra la madera del puerto, el tintineo de las mazas de los herreros trabajar el metal, los gritos de los mercaderes publicitando su productos. Me sentía mareado. Recorrí con mi mirada el puerto y vi un grupo de personas que nos miraba atónita, el bullicio que generaba era irritante, miré a mis lados y vi a los chicos: Un oso con gabardina, un tritón, un pollo colorado, un armatoste de 9 metros, un humano que se empeñaba en decir que su pelo era azul cuando tenía tintes parecidos a mi humo y yo, por supuesto, el más normal de todos - ¡¿QUÉ COJONES MIRÁIS?! - Grité hacia el tumulto de humanos que nos observaban como si hubiera llegado el circo a su ciudad - ¿Queréis morir? - Pronuncié con una voz áspera y amenazante. Tras un leve segundo de titubeo aquel corro que se había formado por lugareños curiosos se disipó entre nerviosas caminatas y despedidas apresuradas. Aquellos mezquinos que nos miraban desde sus puesto de trabajo volvieron a sus labores, mirando a cada poco tiempo de soslayo hacia nosotros, como si fuéramos la mayor atracción que había arribado en aquel puerto desde hacía mucho tiempo. Una vez el ambiente parecía haberse "calmado" suspiré. Iba a ser difícil pasar desapercibido por allí, aunque en realidad me sudaba la polla y los huevos, no era lo mío eso de no llamar la atención y mucho menos con la panda de bichos raros que había reclutado.
- Bueno chicos... - Pronuncié ante mis compañeros mientras observaba la gran ciudad a la que habíamos llegado. En mi pecho redoblaba mi corazón nervioso y expectante - ¿Qué os apetece más? - Les pregunte - ¿Saquear la ciudad y luego destruirla? o ¿Destruir la ciudad y luego saquearla? HArHArHArHAr - Terminé riendo con una estruendosa carcajada.
- No te olvides, tenemos que conseguir otro barco - Me recordó Nicolás. Su puta madre, era verdad, pero si había gente había comercio y si había comercio... Eso sería pan comido.
Los piratas Mushoku habíamos llegado superado nuestra primera prueba, habíamos salido de aquella isla y ahora... Era momento de empezar con "El Plan". Como me hubiera gustado que estuviera aquí Zarek.
- ¿Y Eaa? - Susurré preocupado. Pero no se hizo mucho de rogar, Un borrón rojo surco los cielos impactando contra uno de los tejados de los astilleros, las tejas cayeron y si ya estábamos llamando la atención de los civiles y marineros por allí presentes, aquella fue la guinda del pastel.
- Es mucho más rápida - Me dijo Nicolás - Igual esta vez nos va a costar mucho más matarla... - Siguió. Chisté en consecuencia, tenía razón, en aquella forma era mucho más... Ágil.
- ¡Te lo dije! - Su gritó reverberó entre las tejas, algunas cayeron. Tenía razón nos habíamos cargado su barco. Un sentimiento de discordia inundó mi pecho.
- ¿Esto es lo que querías no? - Me dijo Nicolás - Esto es lo que eres Ashura, solo traes la muerte y la destrucción, eres el mayor de los males que ha afligido a este mundo. ¿Sientes remordimientos? No me hagas reír, ¿desde cuando eres humano? - Nicolás tenía razón, con Eaa era blando, me era imposible ser cruel. Me recordaba a Lily, seguramente alguien así de fuerte hubiera sido lo más parecido al fruto que nuestra relación habría dado, pero, ¿En que cojones estaba pensando? Deseché aquella idea. Eaa era un problema, si seguía cerca de mi me ablandaría y no podía permitirme eso.
- Lo siento... Lo siento... - Dije mientras hacía aspavientos intentando repeler su mirada asesina. Tras ella, mis ojos empezaron a enfocar la isla. Una vasta ciudad cuidaba los faldones de una alta colina que coronaba con un castillo. La ciudad se escalonaba en terrazas y en las lomas más bajas había amplios campos. Pude divisar en la lejanía una distantes montañas. Los edificios era de tonos calizos y marrones, de un pequeño tamaño en comparación al gran castillo, pero uno de ellos era distinto, con enormes cristaleras de vivos colores y grandes torreones. Nunca había estado en un lugar ni remotamente parecido - ¿Qué es esto? - Murmuré. Entonces, mi vista fue eclipsada por mi oído, en contraposición a la tranquila selva y el extenso mar, aquel lugar estaba lleno de vida, escuchaba el murmullo de los transeúntes que nos señalaban, los aceros de las cadenas de los barcos rozar contra la madera del puerto, el tintineo de las mazas de los herreros trabajar el metal, los gritos de los mercaderes publicitando su productos. Me sentía mareado. Recorrí con mi mirada el puerto y vi un grupo de personas que nos miraba atónita, el bullicio que generaba era irritante, miré a mis lados y vi a los chicos: Un oso con gabardina, un tritón, un pollo colorado, un armatoste de 9 metros, un humano que se empeñaba en decir que su pelo era azul cuando tenía tintes parecidos a mi humo y yo, por supuesto, el más normal de todos - ¡¿QUÉ COJONES MIRÁIS?! - Grité hacia el tumulto de humanos que nos observaban como si hubiera llegado el circo a su ciudad - ¿Queréis morir? - Pronuncié con una voz áspera y amenazante. Tras un leve segundo de titubeo aquel corro que se había formado por lugareños curiosos se disipó entre nerviosas caminatas y despedidas apresuradas. Aquellos mezquinos que nos miraban desde sus puesto de trabajo volvieron a sus labores, mirando a cada poco tiempo de soslayo hacia nosotros, como si fuéramos la mayor atracción que había arribado en aquel puerto desde hacía mucho tiempo. Una vez el ambiente parecía haberse "calmado" suspiré. Iba a ser difícil pasar desapercibido por allí, aunque en realidad me sudaba la polla y los huevos, no era lo mío eso de no llamar la atención y mucho menos con la panda de bichos raros que había reclutado.
- Bueno chicos... - Pronuncié ante mis compañeros mientras observaba la gran ciudad a la que habíamos llegado. En mi pecho redoblaba mi corazón nervioso y expectante - ¿Qué os apetece más? - Les pregunte - ¿Saquear la ciudad y luego destruirla? o ¿Destruir la ciudad y luego saquearla? HArHArHArHAr - Terminé riendo con una estruendosa carcajada.
- No te olvides, tenemos que conseguir otro barco - Me recordó Nicolás. Su puta madre, era verdad, pero si había gente había comercio y si había comercio... Eso sería pan comido.
Los piratas Mushoku habíamos llegado superado nuestra primera prueba, habíamos salido de aquella isla y ahora... Era momento de empezar con "El Plan". Como me hubiera gustado que estuviera aquí Zarek.
datos de interes
ASHURA - INVENTARIO
![[Imagen: 51pnN8x.png]](https://imgur.com/51pnN8x.png)
