[Presente Absoluto] - Una nociva bienvenida
#1
Día 63 del año 13, Otoño - 6:48 p.m.
Corriente Akai - Proximidades de Isla Chika - Frog Guild

Habían transcurrido alrededor de tres meses desde que abandonaron la isla de Momoiro tras la emboscada que recibieron cada uno de los miembros de la resurgida banda de los Alas Negras. A pesar de no haber sufrido ninguna baja por mortalidad se notaba que, cada uno de los tripulantes del grupo pirata, se había visto envuelto en una frenética batalla que cambiaría por completo su perspectiva del viaje hasta tal punto que, de hecho, el propio Aspros se vio en la tesitura de quedarse en el rosado reino. Garnet, aunque triste por su partida y por no haberse podido despedir de él, esperaba de todo corazón que sus caminos volvieran a cruzarse en un futuro - a ser posible - no muy lejano. Sin un segundo navegante a bordo, fue inviable manejar por el bravo mar el Tango de la Sultuna, que se limitó a ser remolcado - con infructuosos resultados - por el Frog Guild, uniéndose todos los Alas Negras en las instalaciones del velero. Lo cierto era que, la ida de Aspros junto a que todos estaban, a su manera, sanando sus heridas, eran los motivos por los cuáles quizás los ánimos de la tripulación no pasaban por su mejor momento. Encima de todo, con la destrucción de Fallen Sound, el pelirrojo no podía evitar sentirse impotente al no poder usar su mejor baza para alegrar, a su manera, el ambiente. Por otro lado, Tobías, quién fue el que peor parado había salido, estaba algo más estable, aunque ahora que le faltaba un brazo, tenían que estar más pendientes de él y echarle una mano siempre que pudieran. Y al final, eso era lo importante, que se apoyaban los unos a los otros como podían, dando a notar que, cada vez más, el grupo empezaba a ser una pequeña familia.

No obstante, debían hablar sobre todo lo que les había ocurrido a cada uno porque, de ser un movimiento orquestado para acabar con los piratas, estaba claro que, a partir de ese punto, no dejarían de llegar enemigos cada vez más y más fuertes. Garnet, quién tan sólo llevaba un tango de color morado puesto, se hallaba en ese preciso momento, en la cubierta, sentado y apoyando su espalda contra el mástil, enfrascado por completo en sus pensamientos.- Nanai, hay que poner las cartas sobre la silla, o como sea.- Meditó, poniéndose de pie y mirando al cielo. Hacía un día de perros, pues el cielo estaba plenamente cubierto de nubarrones de tonos negruzcos y grisáceos, no era raro que en cualquier momento se pusiera a diluviar. Se quedó pensativo durante algún par de segundos, tras los cuales cogió aire.- PEÑAAAAAAAAAA, YA ES HORA DE QUE HABLEMOS DE LA MOVIDA DEL ÚLTIMO DÍA EN MOMOIRO, ¿ES O NO ES?- Gritó a los cuatro vientos para, asegurarse, de que todo el mundo le escuchaba. No sabía cuanto tiempo más le quedaba hasta llegar a la siguiente isla, pero de esa conversación, era posible, que sacaran bastantes cosas en claro.
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[Presente Absoluto] - Una nociva bienvenida - por Garnet D. Matlock - 21-09-2024, 08:59 PM

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