05-10-2024, 12:26 PM
(Última modificación: 05-10-2024, 12:44 PM por Gol D. Ick.)
Hay miembros de la Marina campando a sus anchas en esta isla libre y eso no se puede permitir. Momoiro es un faro de rebeldía en un mundo donde la sumisión se ha normalizado y esos sucios uniformados no iban a salirse con la suya. Este lugar estaba repleto de los nuestros, incluso la gente que no formaba parte activa de la Revolución informaba a nuestro favor. Todos los ojos eran nuestras cámaras y prácticamente todas las personas eran informadores. Mi escuadrón no llevaba demasiado tiempo en la isla, de hecho, habíamos venido aquí a abastecernos, descansar y planear nuestro siguiente golpe, pero todo se había precipitado demasiado. Habíamos sido honrados con la presencia de Joe y sus palmeros idiotas de la División 21, y capturar a Joe era mi máxima prioridad. Los planes estaban claros, capturar al ‘Héroe de los Cabos Gemelos’, llevarlo al cuartel y sacarle toda la información que tenga, intentar aliarlo a la Causa Justa y si eso no funcionaba enviarlo por fascículos a Impel Down. Y aunque esperaba de corazón que eso último no ocurriera, sabía que la ceguera intelectual y la obediencia pasiva eran una especialidad para la gente de la marina. Seguramente ya fuera una marioneta del sistema… la sumisión es la peor forma de esclavitud, es una traición a la propia humanidad. Pegué un fuerte golpe en la mesa y solté un periódico viejo que estaba leyendo: “Se cumple un año de la extraña desaparición de la División 21…”, aparté la fina y traslucida sábana que cubría mi tren inferior y, sin nada de ropa encima, salí en busca de aquel fantasma.
Según los informadores el muchacho iba con un traje negro y se encontraba en el centro del Reino Kamabakka haciendo unas compras en el mercado más grande de la isla, financiado por el Sindicato A.C.L.O. (Agricultores y Comerciantes Libertarios Okamas). Yo iba dando saltos de un tejado a otro, y cada impacto de mis piernas sobre las tejas se sentía como un terremoto.
-Golden... -susurré confiado, agachado sobre mis propias rodillas y con la mano derecha apoyada entre mis pies. Ya estaba en la zona del mercado, era cuestión de tiempo. Dejé que mi mente fluyera por todas las esquinas de todas las casas a mi alrededor y tras unos segundos de búsqueda lo visualicé en mi mente, no parecía tener una actitud hostil, pero eso cambiaría en cuanto nos viéramos. Pegué un salto con toda la fuerza que pude y me planté de espaldas a él, apenas a diez metros de distancia. Hice fuerza con mi enorme pectoral izquierdo y de debajo de él saqué un amistoso caracol que lancé con una precisión envidiable sobre un barril que había a mi derecha, a unos cuantos metros de distancia. Ángulo perfecto, esto serviría como fuente primaria de información para mi serie-documental: “Primer mandamiento del anarco-comunista”.
-¡Joe! -grité mirándole directamente a la espalda. -¡Soy Gol D. Ick , Gran Líder del Ejército Revolucionario, y quedas detenido por tus crímenes contra la inteligencia y la libertad individual! ¡Quiero hacerte daño, pero no quiero poner en peligro a toda esta gente, así que pon las manos sobre la cabeza y ponte de rodillas!¡Te doy un segundo!
Mi amabilidad comenzaba y acaba en este mismo momento, y los viandantes que huían al escuchar como mi voz rompía el aire lo sabían.
Según los informadores el muchacho iba con un traje negro y se encontraba en el centro del Reino Kamabakka haciendo unas compras en el mercado más grande de la isla, financiado por el Sindicato A.C.L.O. (Agricultores y Comerciantes Libertarios Okamas). Yo iba dando saltos de un tejado a otro, y cada impacto de mis piernas sobre las tejas se sentía como un terremoto.
-Golden... -susurré confiado, agachado sobre mis propias rodillas y con la mano derecha apoyada entre mis pies. Ya estaba en la zona del mercado, era cuestión de tiempo. Dejé que mi mente fluyera por todas las esquinas de todas las casas a mi alrededor y tras unos segundos de búsqueda lo visualicé en mi mente, no parecía tener una actitud hostil, pero eso cambiaría en cuanto nos viéramos. Pegué un salto con toda la fuerza que pude y me planté de espaldas a él, apenas a diez metros de distancia. Hice fuerza con mi enorme pectoral izquierdo y de debajo de él saqué un amistoso caracol que lancé con una precisión envidiable sobre un barril que había a mi derecha, a unos cuantos metros de distancia. Ángulo perfecto, esto serviría como fuente primaria de información para mi serie-documental: “Primer mandamiento del anarco-comunista”.
-¡Joe! -grité mirándole directamente a la espalda. -¡Soy Gol D. Ick , Gran Líder del Ejército Revolucionario, y quedas detenido por tus crímenes contra la inteligencia y la libertad individual! ¡Quiero hacerte daño, pero no quiero poner en peligro a toda esta gente, así que pon las manos sobre la cabeza y ponte de rodillas!¡Te doy un segundo!
Mi amabilidad comenzaba y acaba en este mismo momento, y los viandantes que huían al escuchar como mi voz rompía el aire lo sabían.
Resumen
Técnicas
Inventario
Karmas
Invasion
