08-10-2024, 01:33 PM
(Última modificación: 22-10-2024, 02:43 PM por Carmilla Von Nackt.)
No pudo evitar soltar una risita al ver la reacción de Chloe. No sabía lo que estaría imaginándose respecto al trabajo de la peliblanca, pero fuera lo que fuese, seguro que no se acercaba ni un mínimo a lo que Carmilla quería decir. Sus compañeros apenas la conocían, no tenían ningún tipo de información sobre su pasado en la isla de Dawn y ella tampoco tenía intención de hablar sobre ello a no ser que fuese estrictamente necesario. Igualmente, ella desconocía el pasado del resto de la tripulación, pero no era algo que le despertara ningún tipo de curiosidad. ¿Qué más daba de dónde viniesen? Lo único que importaba era que ahora tenían un objetivo común. Chloe aceptó la propuesta de cambiar la forma de entreno pues sabía tan bien como Carmilla que no estaban hechas para usar los puños. Se aproximó al lugar donde había depositado su rifle anteriormente y lo recogió con la gracia de una persona que estaba mucho más cómoda con un arma en las manos. Seguro que tenía una puntería increíble, pensó Carmilla. Sin embargo, su compañera no tenía intención de usar el arma de forma convencional contra la peliblanca, le parecía un combate injusto contra ella, que usaba un látigo.
— Me parece bien, vengo enseguida — Dijo mientras se dirigía hacia su camarote en busca del látigo. A diferencia del resto, que parecían mucho más acostumbrados a llevar consigo sus armas, Carmilla solía dejar la suya en el camarote, pues a bordo del Parabellum no veía la necesidad de ir cargada con ella. Quizás ahora que se había unido a un gremio de cazarrecompensas debía cambiar de mentalidad, pues suponía que el peligro podía acechar en cualquier lugar. No sabía mucho de Magna pero al igual había gente buscándoles, los cazarrecompensas no eran muy queridos a no ser que les necesitasen para completar algún trabajo. Ensimismada en sus pensamientos, recogió el látigo, que descansaba en una silla de su habitación, y se dirigió de nuevo hacia la cubierta donde esperaba su compañera.
— Ya estamos listas, ¿a que si? JIAJIAJIA — Dijo a la vez que chasqueaba el látigo contra el suelo. Estaba muy emocionada, aunque seguía pensando que Chloe la superaba con creces. Llevaba mucho sin usar aquel látigo contra nadie, quitando ciertos momentos en la intimidad del burdel, así que no creía tener la maestría suficiente para hacer algo en un combate real. Se colocó frente a la pelimorada, a una distancia prudencial de unos 2 metros que le permitiese mantenerse alejada de ella y mover el látigo sin problema. Tan impaciente como siempre, dio un giro al azote y lo lanzó contra la pierna izquierda de Chloe, con la intención de golpearla y tratar de limitar sus movimientos.
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