08-10-2024, 07:08 PM
Utilizar el terreno a mi favor e intentar que estos dos marines que no conocía de nada fuesen el cebo para que se olvidase de mí y, así poder atacar después por la espalda, era un plan perfecto. A veces era necesario ser consciente de que no servía de nada atacar sin pensar, sino que había que ser más analítico y estratega. Y más aún teniendo en cuenta que en frente tenía a una persona que no conocía de nada y que se veía que estaba regular de la cabeza, no sé si tenía problemas para controlar la ira o qué, pero un recibimiento tan hostil me parecía de estar un poquito cucú... ¡y más cuando le dije que sólo quería tomarme un zumito de piña en cualquier taberna y hasta le había invitado a surfear!
El problema fue, efectivamente, no conocer a mi rival. No esperaba que de la nada pudiese pegar ese salto, encarándose a menos de un metro delante de mí, incluso antes de que yo pudiese transformarme completamente en arena, era realmente veloz. Pero lo que más me sorprendió de todo fue la dureza de su golpe, y no sólo por eso sino porque desde que me había comido aquella Akuma no Mi por error, había dejado de sentir el contacto, era intocable. Su duro barrido me recordó a aquellos golpes que recibía cuando decidí entrenar con Tainara de adolescente, seguramente mañana tendría un buen moretón en la pierna pero volver a sentir esa sensación y ese dolor me resultaba en parte agradable, por raro que sonase.
El golpe lateral en el muslo izquierdo hizo que perdiese el equilibrio y que me cayese en el sitio, golpeando mi lado izquierdo del cuerpo en la arena, sacudiéndome la cabeza. En la pierna notaba un hormigueo, como si la tuviese dormida... y la cabeza me temblaba, desorientándome levemente unos segundos. La sensación era como cuando al intentar surfear una ola grande, su fuerza lograba tirarte de la tabla y te golpeaba en la cabeza, dándote vueltas por el agua. Por suerte no estaba en el agua, sino delante de ella
— ¡Kakahaha! — reía a la vez que intentaba ocultar el daño que había recibido, jamás había que darle pistas al enemigo — podrías darme un par de clases para ser tan rápido como tú. Hacía mucho tiempo que nadie me hacía sentir nada, quizás hasta me enamore y todo — hablaba a la vez que convertía mis brazos en mi elemento y los estiraba para sujetar e inmovilizar sus piernas, agarrándolas con mis manos por las tibias, encima del tobillo, envolviéndolas en una masa fuerte de arena. Con mi mano izquierda sujetaría su pierna derecha y con mi mano derecha, su pierna izquierda, acostado boca abajo y luciendo al sol mi orgulloso zorro rojo tatuado en la espalda. Visto la longitud de su tren inferior y su ataque, seguramente sus piernas serían su arma más peligrosa así que mi única opción era ganar algo de tiempo impidiendo que las utilizase, confiar en que el Gyojin lo aprovechase y no soltarla bajo ningún concepto para hacer que se agotase. — Perdona si me tomo demasiadas confianzas tan rápido, no suelo ser así, pero una aventura es más divertida si huele a peligro. Bonitas piernas, si quieres luego podemos bailar bachata, ¿me sigues?
El problema fue, efectivamente, no conocer a mi rival. No esperaba que de la nada pudiese pegar ese salto, encarándose a menos de un metro delante de mí, incluso antes de que yo pudiese transformarme completamente en arena, era realmente veloz. Pero lo que más me sorprendió de todo fue la dureza de su golpe, y no sólo por eso sino porque desde que me había comido aquella Akuma no Mi por error, había dejado de sentir el contacto, era intocable. Su duro barrido me recordó a aquellos golpes que recibía cuando decidí entrenar con Tainara de adolescente, seguramente mañana tendría un buen moretón en la pierna pero volver a sentir esa sensación y ese dolor me resultaba en parte agradable, por raro que sonase.
El golpe lateral en el muslo izquierdo hizo que perdiese el equilibrio y que me cayese en el sitio, golpeando mi lado izquierdo del cuerpo en la arena, sacudiéndome la cabeza. En la pierna notaba un hormigueo, como si la tuviese dormida... y la cabeza me temblaba, desorientándome levemente unos segundos. La sensación era como cuando al intentar surfear una ola grande, su fuerza lograba tirarte de la tabla y te golpeaba en la cabeza, dándote vueltas por el agua. Por suerte no estaba en el agua, sino delante de ella
— ¡Kakahaha! — reía a la vez que intentaba ocultar el daño que había recibido, jamás había que darle pistas al enemigo — podrías darme un par de clases para ser tan rápido como tú. Hacía mucho tiempo que nadie me hacía sentir nada, quizás hasta me enamore y todo — hablaba a la vez que convertía mis brazos en mi elemento y los estiraba para sujetar e inmovilizar sus piernas, agarrándolas con mis manos por las tibias, encima del tobillo, envolviéndolas en una masa fuerte de arena. Con mi mano izquierda sujetaría su pierna derecha y con mi mano derecha, su pierna izquierda, acostado boca abajo y luciendo al sol mi orgulloso zorro rojo tatuado en la espalda. Visto la longitud de su tren inferior y su ataque, seguramente sus piernas serían su arma más peligrosa así que mi única opción era ganar algo de tiempo impidiendo que las utilizase, confiar en que el Gyojin lo aprovechase y no soltarla bajo ningún concepto para hacer que se agotase. — Perdona si me tomo demasiadas confianzas tan rápido, no suelo ser así, pero una aventura es más divertida si huele a peligro. Bonitas piernas, si quieres luego podemos bailar bachata, ¿me sigues?
Resumen
Karmas a tener en cuenta
Bélico
Inventario
Aclaración
