[Presente Relativo] Bienvenidos a Loguetown, el Alfa y el Omega.
#1
17:21 Día 1 del año 11, Primavera
Loguetown

El buque en el que nos encontrábamos era grande, lo que provocaba que por sus enormes dimensiones apenas se notara el vaivén del oleaje agitando su casco de no ser cómo ocasionalmente las velas prendidas en los candelabros que decoraban la estancia del salón restaurante se mecían por acción física ligeramente a los laterales.

Acompañar a estos dos muchachos, Legan y Mihasy era algo que todavía me sorprendía tras aquél inicial encuentro en el restaurante itinerante llamado Barolé, pero lo cierto es que habían generado suficiente atención como para querer conocer más de ellos mientras podía realizar aún mi agenda, aunque no terminaba de hacerme del todo a esa sensación de aparente compañerismo. Los vínculos son algo que usualmente genera vulnerabilidad, y aunque todavía no podía nombrarlos como tal, me sorprendí a mi mismo utilizando esa palabra para definirlos.

Legan era un hombre cuya perspicacia era solo equiparable a su cercanía, a veces incómoda, y a su enorme envergadura física. Era paciente y bonachón, aunque a veces excesivamente competitivo, algo que producía cierta disrupción conmigo.
Por otro lado, Mihasy era callado, frío como un témpano y de apego evitativo, lo cual era mucho más cómodo para mí, aunque sentía que desconfiaba de mi constantemente. Probablemente era algo motivado por algún tipo de hecho no evidenciable del pasado, pero todo lo que yo tenía eran simples conjeturas.
A estas alturas no es un crimen reconocer lo mucho que me gusta tasar a los diamantes en bruto que pueden llegar a encontrarse ¿No?

Esta duda empezaba a invadir mi mente, pero tal cual solía hacer, la aparté de mis pensamientos de manera forzosa orientándome en repasar mentalmente el mapa mental que tenía de la ciudad algo que, probablemente estuviera totalmente discordante con la realidad, pero que al menos provocaba tener una corriente de pensamientos ordenados con los cuales podría conseguir mis objetivos desde una perspectiva más práctica.

Proferí un último y carnívoro bocado al solomillo que perecía ante mi presencia, que desde fuera podía atisbarse como si comiera papel, pues pocas cosas podían palidecer el estoico gesto perenne en mi mirada, que analizaba con la curiosidad de un niño, pero el semblante de un anciano todo lo que sucedía en la cercanía.

Según terminé mi nutrición, coloqué los cubiertos de forma protocolaria, y me levanté de la mesa, ajustando una corbata blanca que resaltaba sobre la camisa rayada en patrones morados y negros que, a su vez, estaba arremangada sobre sendos antebrazos, y que a su vez combinaba con un chaleco de tono gris marengo, y combinado con unos pantalones de traje también negros y rematado por unos botines oscuros con unas pequeñas espuelas de tono metálico.

Al tiempo que esto sucedía, no pude evitar mirar a algunos de los ilustres comensales que nos acompañaban: un extraño pollo decrépito de forma antropomórfica que cacareaba mientras engullía algo similar a cereales, un aldeano ciego con un perro viejo que gruñía de forma ahogada, que bebía mientras se relajaba, y un grupo de soldados provenientes de algún reino cercano, donde algunos aún portaban sus cascos y otros los reposaban encima de la mesa o el suelo.

- “¿Es esto un restaurante o una granja?” - comenté de pasada a uno de los camareros que se cruzaba en mi camino, al tiempo que le detenía poniendo el brazo izquierdo en horizontal tras verle cruzar el umbral del pórtico que yo me disponía a atravesar para abandonar el lugar.
La atónita mirada del señor al que había detenido lo decía todo, uno de esos idealistas que cree que todos somos iguales y que existe una igualdad de oportunidades entre todos. Otro necio que no entiende que la vida no es más que una enorme y funesta pieza musical dirigida por unos pocos y que el fin último del ser humano es ser el director de esta orquesta infernal y guiarla hacia los propios objetivos.

Otra persona totalmente irrelevante ante el mundo. Tristemente y ofreciéndole una mirada vaga, casi triste incluso, cesé en el gesto de mi brazo y le dejé continuar con sus quehaceres laborales, sintiendo lástima por otro esclavo que jugaba a no serlo.
Tras dejar el lugar, paseé por un corto corredor oscurecido por la falta de ventanas en dirección a la cubierta del navío, ajustándome la ropa y dando grandes zancadas en mis pasos firmes y henchidos de decisión.

En cierto modo, la piratería representaba muchas cosas incontrolables y a menudo carentes de sentido, pero, por otro lado, el ideal de libertad absoluta que ofrecía contrastaba firmemente con la idea de ser un esclavo voluntario. No eran un compendio de subnormales con ideas irreales decorados con piruleta como resultaba ser la Facción Revolucionaria de la que ocasionalmente se podía saber en los periódicos, aunque algunos si exploraban ese conjunto de niñerías acerca de los sueños.
Fútil, irremediablemente. En este mundo solo existen dos tipos de individuos, la masa manipulable y los gobernadores, y cualquier otro pensamiento era fruto de un autosabotaje por parte del incauto que buscara contentarse con pueriles ideales.
El reconocible sonido de los Den Den Mushi altavoces que se situaban en algunos puntos del buque perturbó mi pensamiento y, en silencio lo agradecí por no iniciar una nueva espiral de odio gratuito.  

- “Pasajeros, en dos minutos llegaremos al puerto de Loguetown. Recuerden revisar sus pertenencias y esperamos hayan tenido un buen viaje”- comentó una voz computarizada a lo largo del barco.

Mientras cesaba mi paseo y llegaba finalmente a la cubierta para encontrar al discreto Mihasy y al campechano Legan, me acerqué a ellos e intervine en su conversación, interrumpiendo ligeramente e intenté adaptarme a su lenguaje más cordial, algo que hacía casi ya de manera pasiva tratando de disimular mi estoicidad.

- “Bueno… ¿Qué tipo de aventuras esperáis de esta gran ciudad?” - comenté, al tiempo que, de manera pasiva, comenzaba a juguetear en mi mano derecha con un pequeño dado de color negro con los números en punto rojo que había tomado por prestado en una de nuestras aventuras pasadas por el mero hecho de serme visualmente y tangiblemente agradable.

- “Yo tengo un…asunto que tratar y me llevará a la parte oeste de la ciudad. ¿Dónde os encontraré luego?” - continué, sonriente y ocioso al tiempo que lanzaba el dado al aire y lo tomaba de un rápido movimiento de nuevo en mi mano.

En cierto modo era real, pues sentía cierta curiosidad e inquietud dentro de mi. ¿Qué sucederá en esta gargantuesca ciudad?.
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[Presente Relativo] Bienvenidos a Loguetown, el Alfa y el Omega. - por Terence Blackmore - 10-08-2023, 03:22 AM

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