25-10-2024, 04:12 PM
(Última modificación: 25-10-2024, 04:12 PM por Carmilla Von Nackt.)
64 de Otoño, Año 13
Costa de Chisi, 10:00 a.m.
Si algo había aprendido del entrenamiento con Chloe, era que su manejo en el combate dejaba mucho que desear. Su habilidad con el látigo era lo suficientemente buena como para asestarle golpes a su compañera, pero estos carecían de la fuerza necesaria para causar algún tipo de daño y, contra alguien más experimentado, probablemente ni llegaría a acertar. No era de tomarse las cosas demasiado en serio, pero ahora que sabía dónde se había metido, tenía intención de mejorar todo lo posible para al menos defenderse por si misma y ser algo más útil para el gremio. Sabía que sus habilidades serían útiles, pero no podía depender eternamente del resto para poder usarlas y es por esto que el día anterior había aprovechado el encuentro con Viktor para pedirle que le ayudase a entrenar con el látigo. No le había visto pelear, pero recordaba verle llevar un arma semejante a la suya el día que se conocieron, así que seguramente podría aprender mucho de él. Tenía la certeza de que las cosas no iban a ser tan sencillas como con Chloe, pero eso era algo que le beneficiaba a la hora de aprender.
Habían acordado verse en la cubierta, pues era el espacio más amplio del barco y donde más libertad tendrían para manejarse con las armas. Antes de salir al exterior, Carmilla pasó por la cocina para desayunar algo, pues no quería quedarse sin energía antes de empezar. Lustig andaba olfateando el suelo en busca de cualquier resto de comida que se le pudiese haber caído a los que hubiesen pasado por allí. Era feo con ganas, pero al final se le cogía cariño. A ojos de los demás tenía que ser curioso ver una mascota en un gremio de cazarrecompensas, pero si Sohem lo había metido en el Parabellum sus motivos tendría. Le tiró un trozo de pan y salió de allí en busca del que iba a ser su profesor durante aquel día. Hmmm...Profesor Viktor...Suena bien. Pensó con una sonrisita pícara. El hecho de imaginarse al peliblanco en el papel de profesor realizando movimientos con el látigo no le producía ganas de pelear, precisamente. Sacudió la cabeza con la intención de deshacerse de esos pensamientos y le dio un bocado a la tostada que llevaba en la mano. Llevaban demasiado tiempo en islas desiertas y le estaba empezando a pasar factura. Su vida había dado un cambio radical y la ausencia de ciertas cosas comenzaba a notarse, así que no podía evitar recurrir a la imaginación, qué le iba a hacer.
Se terminó la tostada mientras caminaba en dirección a la cubierta, que en aquellos momentos de la mañana estaba desierta. Quién sabía dónde andaba el resto. Por lo general, si no hacían algún entrenamiento, cada uno se centraba en sus cosas en solitario, por lo que no solían cruzarse. Para el tamaño que tenía el barco, era bastante extraño que no coincidieran excepto a la hora de comer, cuando Chloe preparaba un rico menú para todos. Carmilla se apoyó en la barandilla y observó el frondoso paisaje de Chisi, del cual ya empezaba a cansarse. Dio un largo suspiro y esperó la llegada de su compañero.
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