06-11-2024, 12:24 PM
El marine gyojin hizo lo que tenía que hacer para salvar a su compañero. Su principal instinto fue protegerle antes que intentar atacarme aprovechando su supuesta ventaja bajo el agua o incluso huir. No estaba mal para ser unas ratas del Gobierno. Fue corriendo a agarrarle y salió del agua también a toda velocidad para evitar que su compañero humano se quedase sin aire bajo el mar. Siempre me habían parecido muy curiosos los poderes que podía otorgar una de esas frutas del diablo, pero en ocasiones no valía la pena teniendo en cuenta el riesgo al que te exponías, especialmente cuando habia en El Mundo más agua que tierra.
Me impulsé hacia arriba y luego hacia la orilla de la misma forma de la que había entrado. Me situé a cinco metros de ellos sin ninguna actitud hostil ni intención de evitar que el gyojin curase a su compañero. Me lo había estado pasando también que se me había ido el Santo al cielo. Al mirar mi reloj me di cuenta de que ya había pasado el tiempo que Gol me había establecido. A estas alturas me tendría que haber hecho su señal, lo cual no había ocurrido, y eso significaba que debía retirarme cuanto antes. Resoplé con fastidio sabiendo que la emisión se había torcido de alguna forma, ya no necesitábamos a esos marines ni que continuase distrayéndoles. Tenía bastante curiosidad por saber que había ocurrido y cómo se había desarrollado el combate de Gol contra el jefazo de estos marines. Me extrañaba que este le hubiese derrotado.
—¡Lo flipas! Bueno chicos, no os voy a mentir diciendo que ha sido un placer, pero no ha estado mal. Yo de vosotros aprovecharía para descansar y luego intentaría reunirme lo más rápido posible con vuestros compañeros. Quién sabe cuántos de ellos seguirán con vida. Vosotros habéis sido afortunados, os habéis defendido bastante bien, pero no olvidéis nunca que si seguís con vida es porque a mí me ha dado la gana. Bye bye —fue lo último que les dije antes de expandir mi haoshoku para dejarles desmayados. Me extrañaba que cualquiera de ellos pudiese resistirse. Tras eso, me marché del lugar para dirigirme hacia donde se encontrarían el resto de mis compañeros. No ganaba nada acabando con su vida. Al fin y al cabo, eran unos mindundis que no causarían demasiados problemas.
Me impulsé hacia arriba y luego hacia la orilla de la misma forma de la que había entrado. Me situé a cinco metros de ellos sin ninguna actitud hostil ni intención de evitar que el gyojin curase a su compañero. Me lo había estado pasando también que se me había ido el Santo al cielo. Al mirar mi reloj me di cuenta de que ya había pasado el tiempo que Gol me había establecido. A estas alturas me tendría que haber hecho su señal, lo cual no había ocurrido, y eso significaba que debía retirarme cuanto antes. Resoplé con fastidio sabiendo que la emisión se había torcido de alguna forma, ya no necesitábamos a esos marines ni que continuase distrayéndoles. Tenía bastante curiosidad por saber que había ocurrido y cómo se había desarrollado el combate de Gol contra el jefazo de estos marines. Me extrañaba que este le hubiese derrotado.
—¡Lo flipas! Bueno chicos, no os voy a mentir diciendo que ha sido un placer, pero no ha estado mal. Yo de vosotros aprovecharía para descansar y luego intentaría reunirme lo más rápido posible con vuestros compañeros. Quién sabe cuántos de ellos seguirán con vida. Vosotros habéis sido afortunados, os habéis defendido bastante bien, pero no olvidéis nunca que si seguís con vida es porque a mí me ha dado la gana. Bye bye —fue lo último que les dije antes de expandir mi haoshoku para dejarles desmayados. Me extrañaba que cualquiera de ellos pudiese resistirse. Tras eso, me marché del lugar para dirigirme hacia donde se encontrarían el resto de mis compañeros. No ganaba nada acabando con su vida. Al fin y al cabo, eran unos mindundis que no causarían demasiados problemas.
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