08-11-2024, 11:37 AM
La función, y con ello, el entrenamiento, estaba a punto de comenzar. Ciertamente, el pelirrojo tenía curiosidad tanto de si él mismo ejercía bien su papel de maestro, del mismo modo que Tobías y Sasha lo hacían como alumnos, además de que todo indicaba que se habían tomado de buena manera el giro que le había dado a la forma de enseñar el Kenbunshoku Haki. Sin embargo, cuando se giró, Garnet notó un mamporro en su cabeza, que si bien no le hizo el más mínimo daño, le dio un buen sustete.- ¿Pero qué cojones? - Se giró de vuelta, algo alterado, observando, entonces, a la semioni con su kanabo apoyado sobre su hombro derecho mientras silbaba. Por si cabía alguna duda, había sido cosa de su compitruena.- ¿Pero qué mosca le ha picado? - Pensó, confuso y molesto, con su ceja izquierda arqueada y cruzado de brazos.- Bah, estará en esa edad... - Concluyó, tranquilizándose y restándole importancia a la pequeña jugarreta de su hermanita, justamente porque era su hermanita y a ella le perdonaba todo, y prosiguiendo con su explicación. Además, a juzgar por la manera en la que se refirió a Garnet como una superestrella, la semioni no parecía estar enfadada con él, aunque no entendió por qué ahora dijo su propio nombre con retintín. El entrenamiento iba a ser entretenido cuanto menos.
Una vez explicado todo el procedimiento de como iba a ir la sesión de aprendizaje, el músico arrancó a cantar y a rolear que tocaba una guitarra. Igual no era la forma con la que le hubiera gustado hacer gala de su música, pero ahora mismo era lo único y máximo que podía ofrecer. Mientras Garnet cantaba y sacaba a relucir todo el estrés que llevaba acumulado durante tanto tiempo, tanto Tobías como Sasha se sumieron en un profundo silencio, esperando el músico que era una señal de que estaban concentrándose en sentir la música y en el tono melancólico y lleno de furia del skypiean. No obstante, no contaba con que la impaciencia de la adolescente, era aún más legendaria de lo que el músico podría imaginar pues, una vez finalizó, Sasha afirmó - muy erróneamente - que, como estaba cantando, lo que quiso transmitir el pelirrojo era alegría.- ¿HUH? - Hizo una mueca el skypiean, al escuchar como su hermanita declaraba ya haber aprendido el haki. El entrenamiento iba a ser más complicado de lo que Garnet tenía en un principio en mente. Pero para que engañarse, él mismo sabía a lo que se exponía.- Seguro que no se ha coscado de nada más aparte del ritmo... - Pensó, estando el pelirrojo preparado para responder a la rubia.
Sin embargo, antes de que pudiera mediar palabra, Tobías habló primero, negando que Garnet tuviera culpa en algo que quiso transmitir en su canción. El pelirrojo posó su mirada en el peliazul, con cierta perplejidad, no pudiendo evitar desviar su mirada unos segundos después hacia el suelo.- Bueh, no es eso... - Dijo con cierta vergüenza, vergüenza que el propio carpintero de los Alas Negras parecía sentir tras su comentario, cuando matizó en lo que verdaderamente le había hecho sentir la canción. Dolor y frustración fueron las apuestas de Tobías, además de volver a incidir en que, por lo que había cantado Garnet, todavía se seguía sintiendo culpable por todo lo que había ocurrido. Lo cierto era que, en mayor o menor medida, ya había interiorizado que no todas las desgracias que le habían acechado a sus amigos era su culpa. O al menos eso creía. ¿Era posible que, inconscientemente, con toda la incertidumbre y estrés que le rodeaba volviera a recaer en ese sentimiento de culpa? El músico no pudo evitar estar inmerso en esos pensamientos hasta que, sin darse cuenta, Tobías fue a abrazarle - como podía al faltarle un brazo -. Al recibir ese abrazo, aunque fue momentáneamente, una leve calidez inundó su pecho, abrazando con fuerza y por inercia al vaquero, hasta el punto de levantarlo del suelo.
- Ay va, perdona colegui... - Se disculpó, dándose cuenta de que igual aquel abrazo había sido algo desmedido, volviendo a dejar con cuidado a Tobías en el suelo y despegándose de él. Seguidamente, el pistolero depositó su zurda sobre el hombro derecho de Garnet, indicando, con una sonrisa, que creía empezar a entender el motivo detrás del entrenamiento. El pelirrojo sonrió de vuelta, ladeando ligeramente la boca.- El menda sabía que te sería fácil esto del haki, Tobi... - Declaró, cruzándose de brazos y suspirando.- Así es, ¡al loro! Lo que escondía la canción era tristeza, dolor y frustración en su mayoría... - Descruzó sus brazos, llevándose su diestra a su propio cogote.- Pero ni te rayes, ¡estoy nasti de plasti! Hace tiempo que el menda superó lo de la culpa... Creo... - Dijo esto último desviando su mirada hacia la izquierda y poniéndose de morritos. Suspiró, debía sincerarse aunque fuera un mínimo.- Nanai, la verdad que llevo unos días ansioso y nervioso como un perro... - Comentó, mirando tanto a Sasha como a Tobías con cierta pena.- Y gracias Tobi pueje... Pero ya hablaremos luego... - Agradeció, al hacer que Garnet se sintiera algo mejor y chocando los nudillos de sus dos puños, sacando una sonrisa, algo forzada, para quitarle importancia a su asunto.- Que tenéis que aprender el haki de observación, ¿es o no es? - Declaró, pasando ahora su atención a su compitruena.- Eh, y no me he olvidado de ti, colegui... - Dijo, con retintín después de su tremendo patinazo en su primer ejercicio, aproximándose hacia ella para darle un suave puñetazo con su zurda en la espinilla de su pierna derecha.- ¿Qué era eso de que estaba contento? No te habías concentrado una mierda, ¿es o no es? - Sonrió con picardía.
Un par de segundos después, la expresión de Garnet se tornó en una más neutra, posando ahora la palma de su mano izquierda sobre la espinilla de la joven, alzando su cabeza para poder mirarla a los ojos.- El menda sabe de sobra que es un coñazo para ti eso de entrenar sin poder destrozar cosas, pero hazme caso, este poder te vendrá de puta madre tenerlo... - Quiso ser lo más comprensivo posible con la naturaleza de la semioni, así que, además de poder aprender a usar el haki, a Garnet se le ocurrió otra forma de reforzar positivamente el esfuerzo de Sasha.- Se me acaba de venir a la perola, si te haces con el haki, esta noche te preparo tu plato favorito, ¿te hace? - Propuso con una amplia sonrisa, girándose entonces hacia Tobías.- Y cómo no, ¡el tuyo también! - Añadió para no excluir al vaquero para, acto seguido, dar un par de pasos hacia atrás y prepararse para tocar una segunda vez.
- Va, voy a tocar una segunda pieza... - Dijo con seriedad, mirando fijamente a Sasha.- Recuerda, no se trata de dejarse llevar por el ritmo ni de escuchar la música... - Chasqueó los dedos de su derecha para acabar señalando su propio pecho con su pulgar.- ¡La música se siente! ¿Es o no es? - Ahora, pasó a señalar con el índice a su hermanita.- Concéntrate al máximo y lo conseguirás, tus hermanos sabemos que podrás de sobra. - Declaró, con seriedad y determinación, terminando por asentirle en silencio, tanto a la semioni como al vaquero.
Garnet, de ese modo, se dispuso a interpretar otra pieza musical que, al contrario que la anterior, esta no tenía esa espiral de sentimientos negativos que Tobías fue capaz de percibir. Si bien era cierto que, en los primeros compases de la misma, se podían intuir ligeras pinceladas de tristezas y melancolía, conforme el canto avanzaba, ese mismo pesar se tornaba en una oda a la superación, en como, a pesar de las dificultades que aparecían en su camino y en su viaje, debían seguir luchando con todo, tal y como habían hecho hasta ahora. Al final, ¿no era esa misma la esencia en la historia de los Shogun Gari? Ahora que, gracias al abrazo y palabras de Tobías, sus nervios y ansiedades se habían calmado levemente, Garnet sabía que no había un ejemplo práctico mejor que pudiera ofrecerle a sus queridos alumnos.- Bueno, ¿y ahora qué, Sasha? ¿Qué te has sentido con esta melodía? - Se dirigió a su compitruena primero pues era quién tenía que demostrar ahora que se estaba tomando el ejercicio en serio. El pelirrojo sabía de sobra que el vaquero habría pillado las emociones que había detrás de la canción, por lo que, anteponiéndole la palma de su zurda, le indicó que esperara a que la semioni diera su respuesta. Si daba en el clavo, podrían pasar a la siguiente fase del entrenamiento.
Una vez explicado todo el procedimiento de como iba a ir la sesión de aprendizaje, el músico arrancó a cantar y a rolear que tocaba una guitarra. Igual no era la forma con la que le hubiera gustado hacer gala de su música, pero ahora mismo era lo único y máximo que podía ofrecer. Mientras Garnet cantaba y sacaba a relucir todo el estrés que llevaba acumulado durante tanto tiempo, tanto Tobías como Sasha se sumieron en un profundo silencio, esperando el músico que era una señal de que estaban concentrándose en sentir la música y en el tono melancólico y lleno de furia del skypiean. No obstante, no contaba con que la impaciencia de la adolescente, era aún más legendaria de lo que el músico podría imaginar pues, una vez finalizó, Sasha afirmó - muy erróneamente - que, como estaba cantando, lo que quiso transmitir el pelirrojo era alegría.- ¿HUH? - Hizo una mueca el skypiean, al escuchar como su hermanita declaraba ya haber aprendido el haki. El entrenamiento iba a ser más complicado de lo que Garnet tenía en un principio en mente. Pero para que engañarse, él mismo sabía a lo que se exponía.- Seguro que no se ha coscado de nada más aparte del ritmo... - Pensó, estando el pelirrojo preparado para responder a la rubia.
Sin embargo, antes de que pudiera mediar palabra, Tobías habló primero, negando que Garnet tuviera culpa en algo que quiso transmitir en su canción. El pelirrojo posó su mirada en el peliazul, con cierta perplejidad, no pudiendo evitar desviar su mirada unos segundos después hacia el suelo.- Bueh, no es eso... - Dijo con cierta vergüenza, vergüenza que el propio carpintero de los Alas Negras parecía sentir tras su comentario, cuando matizó en lo que verdaderamente le había hecho sentir la canción. Dolor y frustración fueron las apuestas de Tobías, además de volver a incidir en que, por lo que había cantado Garnet, todavía se seguía sintiendo culpable por todo lo que había ocurrido. Lo cierto era que, en mayor o menor medida, ya había interiorizado que no todas las desgracias que le habían acechado a sus amigos era su culpa. O al menos eso creía. ¿Era posible que, inconscientemente, con toda la incertidumbre y estrés que le rodeaba volviera a recaer en ese sentimiento de culpa? El músico no pudo evitar estar inmerso en esos pensamientos hasta que, sin darse cuenta, Tobías fue a abrazarle - como podía al faltarle un brazo -. Al recibir ese abrazo, aunque fue momentáneamente, una leve calidez inundó su pecho, abrazando con fuerza y por inercia al vaquero, hasta el punto de levantarlo del suelo.
- Ay va, perdona colegui... - Se disculpó, dándose cuenta de que igual aquel abrazo había sido algo desmedido, volviendo a dejar con cuidado a Tobías en el suelo y despegándose de él. Seguidamente, el pistolero depositó su zurda sobre el hombro derecho de Garnet, indicando, con una sonrisa, que creía empezar a entender el motivo detrás del entrenamiento. El pelirrojo sonrió de vuelta, ladeando ligeramente la boca.- El menda sabía que te sería fácil esto del haki, Tobi... - Declaró, cruzándose de brazos y suspirando.- Así es, ¡al loro! Lo que escondía la canción era tristeza, dolor y frustración en su mayoría... - Descruzó sus brazos, llevándose su diestra a su propio cogote.- Pero ni te rayes, ¡estoy nasti de plasti! Hace tiempo que el menda superó lo de la culpa... Creo... - Dijo esto último desviando su mirada hacia la izquierda y poniéndose de morritos. Suspiró, debía sincerarse aunque fuera un mínimo.- Nanai, la verdad que llevo unos días ansioso y nervioso como un perro... - Comentó, mirando tanto a Sasha como a Tobías con cierta pena.- Y gracias Tobi pueje... Pero ya hablaremos luego... - Agradeció, al hacer que Garnet se sintiera algo mejor y chocando los nudillos de sus dos puños, sacando una sonrisa, algo forzada, para quitarle importancia a su asunto.- Que tenéis que aprender el haki de observación, ¿es o no es? - Declaró, pasando ahora su atención a su compitruena.- Eh, y no me he olvidado de ti, colegui... - Dijo, con retintín después de su tremendo patinazo en su primer ejercicio, aproximándose hacia ella para darle un suave puñetazo con su zurda en la espinilla de su pierna derecha.- ¿Qué era eso de que estaba contento? No te habías concentrado una mierda, ¿es o no es? - Sonrió con picardía.
Un par de segundos después, la expresión de Garnet se tornó en una más neutra, posando ahora la palma de su mano izquierda sobre la espinilla de la joven, alzando su cabeza para poder mirarla a los ojos.- El menda sabe de sobra que es un coñazo para ti eso de entrenar sin poder destrozar cosas, pero hazme caso, este poder te vendrá de puta madre tenerlo... - Quiso ser lo más comprensivo posible con la naturaleza de la semioni, así que, además de poder aprender a usar el haki, a Garnet se le ocurrió otra forma de reforzar positivamente el esfuerzo de Sasha.- Se me acaba de venir a la perola, si te haces con el haki, esta noche te preparo tu plato favorito, ¿te hace? - Propuso con una amplia sonrisa, girándose entonces hacia Tobías.- Y cómo no, ¡el tuyo también! - Añadió para no excluir al vaquero para, acto seguido, dar un par de pasos hacia atrás y prepararse para tocar una segunda vez.
- Va, voy a tocar una segunda pieza... - Dijo con seriedad, mirando fijamente a Sasha.- Recuerda, no se trata de dejarse llevar por el ritmo ni de escuchar la música... - Chasqueó los dedos de su derecha para acabar señalando su propio pecho con su pulgar.- ¡La música se siente! ¿Es o no es? - Ahora, pasó a señalar con el índice a su hermanita.- Concéntrate al máximo y lo conseguirás, tus hermanos sabemos que podrás de sobra. - Declaró, con seriedad y determinación, terminando por asentirle en silencio, tanto a la semioni como al vaquero.
Garnet, de ese modo, se dispuso a interpretar otra pieza musical que, al contrario que la anterior, esta no tenía esa espiral de sentimientos negativos que Tobías fue capaz de percibir. Si bien era cierto que, en los primeros compases de la misma, se podían intuir ligeras pinceladas de tristezas y melancolía, conforme el canto avanzaba, ese mismo pesar se tornaba en una oda a la superación, en como, a pesar de las dificultades que aparecían en su camino y en su viaje, debían seguir luchando con todo, tal y como habían hecho hasta ahora. Al final, ¿no era esa misma la esencia en la historia de los Shogun Gari? Ahora que, gracias al abrazo y palabras de Tobías, sus nervios y ansiedades se habían calmado levemente, Garnet sabía que no había un ejemplo práctico mejor que pudiera ofrecerle a sus queridos alumnos.- Bueno, ¿y ahora qué, Sasha? ¿Qué te has sentido con esta melodía? - Se dirigió a su compitruena primero pues era quién tenía que demostrar ahora que se estaba tomando el ejercicio en serio. El pelirrojo sabía de sobra que el vaquero habría pillado las emociones que había detrás de la canción, por lo que, anteponiéndole la palma de su zurda, le indicó que esperara a que la semioni diera su respuesta. Si daba en el clavo, podrían pasar a la siguiente fase del entrenamiento.
INFO
![[Imagen: Tb4Z3O3.png]](https://imgur.com/Tb4Z3O3.png)
