La Indestructible - (Evento local) [Presente Absoluto]
#1
Día 60 del año 14, Primavera - 11:25 a.m.

Un nuevo día amanecía e iluminaba la selvática y enigmática isla de Chisi. Las primeras gotas de rocío descendían lentamente de las hojas de las vegetaciones autóctonas del lugar, siendo visible tanto la humedad de la zona, como la bajada brusca de temperaturas que había sufrido durante la helada noche. Sin embargo, ni el más gélido de los climas, sería capaz de borrar las quemaduras, físicas y mentales, que sufrieron los tres integrantes de los Kuro no Bōgyū. Los días transcurrían con una celeridad pasmosa, días que, Kisuke y Don Bambú empleaban para recuperarse de todas sus heridas, al mismo tiempo que trazaban un plan y buscaban a Zorak, mientras que el mariscal, tan sólo podía rezar que le mantuvieran con vida y esperar, a que sus amigos y compañeros, le rescataran de un destino que, mismamente, podría llegar a ser peor que la muerte.

Esa misma mañana, el espadachín y el mink panda, encontrarían una nota anónima en la cubierta de su barco. Dicha nota estaba escrita en una gran hoja de un árbol, parecido a la de un arce, para cuya escritura, a juzgar por la viscosidad y color de las letras, se había utilizado la savia de alguna especie de planta.

NOTA ANONIMA


El mensaje era claro y conciso. Los cazarrecompensas habían logrado reclamar la recompensa por la cabeza del mariscal revolucionario y era cuestión de tiempo que, el barco que se lo llevaba preso, zarpara hacia un oscuro y desdichado destino. Con eso en mente, y con tan poco margen de maniobra, el dúo revolucionario se preparó con lo necesario para salvar a su amigo de su cautiverio y, tan rápido como podían, emprendieron su carrera contrarreloj hacia el navío de la marina, abriéndose paso entre toda la vegetación, a velocidad pasmosa, hasta que llegaron a un claro circular, de 20 metros de radio, lleno de pasto, del cuál sobresalían pedruscos recubiertos de moho y helechos. Lo particular de ese prado es que, ante los dos revolucionarios, el camino que hasta ahora habían recorrido, en ese mismo claro se bifurcaba, o mejor dicho, se “trifurcaba”, pues tres eran los senderos que llevaban ahora hacia la costa sur, separados por 10 metros de distancia. El tiempo apremiaba y, por si fuera poco, la arboleda que rodeaba el terreno, al tener una altura media de 30 metros y una gran frondosidad, impedía poder divisar cuál de las elecciones era la mejor, aunque, alguien con un buen sentido de la orientación, podría estimar que camino no había que tomar.

Mientras tanto, un debilitado, esposado, amordazado (mediante un bozal que sólo le permitía emitir sonidos) y despojado de todos sus bienes Zorak, había sido escoltado por una totalidad de treinta hombres y mujeres de la marina, hasta el barco que lo conduciría a Impel Down. En su trayecto, pudo observar las dimensiones del gigantesco buque. Un navío con unos 200 metros de eslora y unos 38 de manga. Poseía tres mástiles, midiendo el trinquete y el palo de mesana 10 metros cada uno, y estando situados a 50 metros de la proa y popa respectivamente. En cuanto al palo mayor, estando ubicado justo en el medio del barco, llegaba a medir hasta 20 metros de altura. Nada más subir al medio de transporte, no era difícil de suponer que, en la popa, estarían todos los camarotes y distintos compartimentos del que puede disponer un barco. No obstante, lejos de recluirlo en alguna de esas habitaciones, al mariscal le esperaba una sala de espera mejor pues, acompañado por dos soldados, en una trampilla situada en un punto intermedio entre el trinquete y el palo mayor, había un habitáculo vacío y aislado al exterior salvo por dicha trampilla, de sección cuadrangular, de 10 metros de lado, y 5 metros de altura hasta el techo. Una hilera de barras de metal, que hacían la vez de calabozo, separaba el espacio en dos secciones. Uno de los soldados, un chico joven y pálido, de pelo verde alborotado -  quién le puso las esposas a Zorak -, abriría la puerta a la jaula, introduciendo al criminal en la misma, mientras su compañera, una chica de tez morena y de pelo anaranjado y rizado, observaba a 2 metros de las barras.- Intenta no hacer mucho ruido, ¿vale? La capitana debe estar entrenando ahora y le gusta estar concentrada. - Dijo el chico, con una simpática sonrisa en su faz, como si no le importara hablar con un vándalo, mientras cerraba la puerta de la jaula con llave -que resultaba ser las mismas que abrían las esposas que apresaban tanto pies como manos de Zorak -, situándoselas en el costado derecho de su cinturón.- Te hemos dejado un colchón allí al fondo, así que intenta estar cómodo, que el viaje hasta Impel Down es largo y turbulento - Comentó señalando con el índice de su mano derecha hacia el colchón.- Aunque bueno, estando encadenado de brazos y piernas va a estar complicado eso de estar cómodo….- Cerró los ojos y se llevó la misma mano con la que señalaba, anteriormente, al mentón. Lo que decía aquel joven era cierto, estando encadenado en cada una de las extremidades, Zorak lo iba a tener complicado para poder moverse. Por fortuna, debido a que el uso de su Akuma no Mi había sido escaso, las esposas que le mantenía preso no eran de kairoseki, al no saber que trataban con un usuario. Las cartas estaban puestas sobre la mesa, y dependía del mestizo como jugar su mano. 

Contenido Oculto


Contenido Oculto


Contenido Oculto


INFO


Mensajes en este tema
La Indestructible - (Evento local) [Presente Absoluto] - por PX-5 - 20-11-2024, 07:36 PM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)