[Aventura T5] El ataque a la Base G-65
#2
 Día 32 - Invierno - Año 13 [Pasado] 



Sentía mi cabeza alborotada. Todo daba vueltas, aquellas palabras resonaban en mi cuerpo. En resumen, me tengo que ir. Sostenía aquel pedazo de papel como el último legado de un sueño marchito, era una carta de despedida para Rapax. Anduve por las calles de aquella ciudad, ahora de colores melancólicos, saturada de tonos grises, de conversaciones vacías, se respiraba el viento gélido de una despedida. Encontré a Rapax en las taberna dónde nos hospedábamos, solo le buscaba a él. Le entregue la carta pues suya era. Antes de que ni siquiera tuviera tiempo para hablar me convertí en humo y desparecí.  


Presente [Fecha acotada por el narrador] 

Mi boca estaba seca, me sentía entumecido, mis labios estaban partidos por el frío y mi corazón hundido por una estocada mortal. Me sentía perdido. Unos cuantos soles se había tragado el océano desde que Eaa había marchado. Sin ella no tenía posibilidades de salir de aquel trozo de rocas y mortales, una vez más, estaba atrapado. Mi libertad había sido igual de efímera que la vida de la Rémora Fatua, mis sueños habían sido tan livianos que se habían esparcido entre el humo que componía, mi vida era la ruina y la desesperación, estaba destinado a ella igual que ella estaba destina a mi. Los mismos soles se había tragado el océano desde que deje deje de ver a aquellos que había convocado bajo mi mando. ¿Qué era más que una promesa vacía? ¿Tan vaga era mi fuerza que sin un timonel no tenía potestad para sumir el mundo en tinieblas? Era el segundo timonel que perdía en un año. El mar se alejaba de mi como la brisa se aleja de los puertos. 

Me levanté con dificultades amparándome en un cubo de basura que había en mi costado. El metal que lo formaba cedió ante mi peso, oí el crujir de la basura, me sentí crujir a mi mismo. Un cascada de botellas vacías cayó fruto de mi levantamiento. Entonces recordé. Ayer había vuelto a beber hasta quedar inconsciente, buscaba la suerte de morir, de estrellarme como los casquillos de aquellas botellas, de romperme en pedazos, desaparecer. Pero una vez más, ese no era el remedio. Sabía lo que debía de hacer, dejar que el mar me tragara, era un cobarde... Busqué en aquel callejón que había servido como mi hostal durante aquella fría noche y encontré mi espada junto a Nicolás. 

- Churrita... - Dijo mientras lo agarraba con fuerza, en los últimos días había sido mi única compañía, pero a cada segundo que pasaba pensaba más en destruirlo y despedazarlo. Lo até en mi cinturón como acostumbraba y recogí del suelo la katana, de la cual había perdido su funda tiempo atrás. Su mellado filo me hablaba, me instaba a seguir mejorando. No había entrenado nada desde que salimos de la selva, era como si mi naturaleza se hubiera quedado allí. 

Salí del callejón y emprendí la marcha tambaleante, mis músculos estaban empezando a desperezarse, mi vista empezaba a enfocar, dándose cuenta que no es que estuviera nublada, si no que el día se había levantado con una extensa niebla. Parecía que el mundo me llamaba, la misma bruma que me componía se esparcía por los callejones y las avenidas, mi prima hermana me estaba invitando a despertar, era una llamada de los cielos para que volviera en mi. Hoy cambiaría todo, sabía muy bien que debería hacer si quería morir y hoy sin lugar a dudas moriría. Fusionándome con ella misma me convertí en humo y serpenteé entre ella para ocultando mis bienes bajo las capas cenicientas que me componían, recorrí las calles y encontré el lugar que buscaba. 


Dos siluetas se formaban entre las brumas. Dos guardias que custodiaban mi objetivo.

- Para, para - Dijo Nicolás nervioso - No puedes hacer esto solo - Le ignoré completamente. Yo estaba solo. 


Avancé los metros que nos separaban convertido completamente en humo y fusionándome con la neblina. A 2 metros del primer guardia forme entonces mi tren superior, llamando al humo que se esparcía entre la niebla para que me diera forma, para que me invocará. 

Es entonces cuando sobre una columna de humo y sacando mi apreciada katana de los entresijos de esta misma, convertido solo la mitad de mi cuerpo en humano y sin mediar ninguna palabra corté el cuello del primero de los guardias con una rápida estocada. Con la inercia del golpe viré mi cuerpo apuntando hacia el segundo y emití una explosión de humo que me impulsó hacia él a toda la velocidad que este mismo me permitía, al entrar en un rango de acción que me lo permitiera emití un segundo espadazo, atravesando por completo al segundo de los guardias. Esperaba que aquello fuera más que suficiente para matar a aquellos 2 imbéciles. Si dieran la voz de alarma, sería todo más sencillo, pero... Las cosas nunca son sencillas. Me giré completamente entonces y levanté la mirada hacia el muro que me separaba del interior de la base. Podía sortearlo.


- Bien -  pronuncié - Ellos o yo - 

Esperaba que alguien ahí dentro pudiera herirme, que alguno de ellos pudiera tocarme... Esperaba que ahí dentro hubiera alguien los suficientemente fuerte como para matarme. 


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Bélico


ASHURA - INVENTARIO
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RE: [Aventura T5] El ataque a la Base G-65 - por Ashura - 20-11-2024, 09:29 PM

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