25-11-2024, 10:26 PM
Rapax acepto a Nicolás y Ben en una prueba más de su personalidad mostro lo calmo y sereno que era su ser. Ben era un ser que me fascinaba, no era ruidoso y era útil, era el tipo de armas que me gustaba empuñar. De echo, diría, que cada uno de nosotros éramos un reflejo inefable de nuestros poderes, pues Rapax era ruidoso, contundente y poderoso en contraposición a Ben, el cual era parado y tranquilo. Muy afines ambos a sus peculiaridades. Sin embargo yo era volátil y evanescente y como tal reposaba sobre los hombros de Ben, circulaba y observaba nuestras espaldas por si alguien decidía flanquearnos. Nunca esperaríamos un ataque por la espalda. Con la nueva arma de Ben y Nicolás seguro en Rapax, podríamos iniciar las incursión.
Normalmente la valentía es el mayor apelativo para la estupidez... Y este caso no discernía con la verdad de aquella oración. Beligerante y orgulloso Rapax fue el primero en poner un pie en la fortaleza, para acto seguido desparecer.
- ¡Ay mi padre! - Oí gritar a Nicolás sobresaltado - Churritaaaaaaaaa... - Su gritó se ahogo y desapareció. En el mismo momento en que su voz desapareció sentí como una paz invadía mi alma y la serenidad tomaba mi ser como lo hacían las huestes de los ejércitos con una ciudad amurallada y sitiada por años, cansada y mellada. Por un segundo dejé de ser quién soy, pensé en la bonanza, la felicidad y la esperanza. Pero todas esas cosas positivas que se encerraban en mi, de un momento a otro fueron succionadas por el ser que me conforma, el odio, la ruina y la furia las devoraron. Aquellos pensamientos no duraron ni un segundo libres en el campo de batalla que era mi cabeza. Mi misma psique los cazó y destruyó de las maneras más brutales, pero entendí que aunque por un segundo podía ser otro y un segundo... Es mucho tiempo. Si no fuera por el humo que protegía mis facciones, se me habría visto preocupado, perdido en aquel segundo, mi cara se hubiera relajado, aquel que hubiera podido observarme habría visto otra persona... Pero un vez más, el humo me había echo inaccesible.
Junto a la confusión que aquel sentimiento me había generado y a la escasa visibilidad, perdí de vista el contexto y la situación. Quedé confuso sin llegar a entender que acababa de pasar. No sentí a Nicolás y eso era raro. ¿Habría muerto? Por suerte Ben tenía una visión privilegiada.
- ¿Qué cojones ha pasado? ¿Qué hueles? - Dije formando mis labios en su oreja izquierda.
La situación había cambiado, no llevábamos ni dos minutos dentro de aquel lugar y ya nos habíamos separado. En realidad, mis planes no cambiaban mucho, iba a ir solo de primeras, aquello solo reducía uno poco las posibilidades. El fallo de aquellos imbéciles es que habían llevado hasta los cimientos al único hijo de puta capaz de destruirlos. Cuando eso empezara a suceder tendría que pensar que hacer con Ben, aquel sitio era enorme, yo podía evitar el derrumbe y él...
Volví a formar unos labios cerca de su oreja derecha esta vez.
- Al primer indicio de derrumbe - Susurre en una voz tan baja que solo Ben que estaba a tan pocos centímetros podría escuchar - Frena las rocas como puedas y sal por patas. No te preocupes por mi - En aquella situación, yo sería el único capaz de salir ileso, pero Ben también debería, si es que quería seguir el ritmo - Ahora... - Observé el interior de la base, era más sencillo ver su lo que escondía aquel portón desde tan cerca, aquel sitio era inmenso y austero a partes iguales. Unas escaleras invitaban a subir hasta sus partes más altas y ambos lados del gigantesco recibidor, descansaban puertas cerradas - ¿Cuántos mierdas de estos crees que podremos matar de camino a las escaleras? - Teníamos que subir hasta arriba, tenía un plan.
Normalmente la valentía es el mayor apelativo para la estupidez... Y este caso no discernía con la verdad de aquella oración. Beligerante y orgulloso Rapax fue el primero en poner un pie en la fortaleza, para acto seguido desparecer.
- ¡Ay mi padre! - Oí gritar a Nicolás sobresaltado - Churritaaaaaaaaa... - Su gritó se ahogo y desapareció. En el mismo momento en que su voz desapareció sentí como una paz invadía mi alma y la serenidad tomaba mi ser como lo hacían las huestes de los ejércitos con una ciudad amurallada y sitiada por años, cansada y mellada. Por un segundo dejé de ser quién soy, pensé en la bonanza, la felicidad y la esperanza. Pero todas esas cosas positivas que se encerraban en mi, de un momento a otro fueron succionadas por el ser que me conforma, el odio, la ruina y la furia las devoraron. Aquellos pensamientos no duraron ni un segundo libres en el campo de batalla que era mi cabeza. Mi misma psique los cazó y destruyó de las maneras más brutales, pero entendí que aunque por un segundo podía ser otro y un segundo... Es mucho tiempo. Si no fuera por el humo que protegía mis facciones, se me habría visto preocupado, perdido en aquel segundo, mi cara se hubiera relajado, aquel que hubiera podido observarme habría visto otra persona... Pero un vez más, el humo me había echo inaccesible.
Junto a la confusión que aquel sentimiento me había generado y a la escasa visibilidad, perdí de vista el contexto y la situación. Quedé confuso sin llegar a entender que acababa de pasar. No sentí a Nicolás y eso era raro. ¿Habría muerto? Por suerte Ben tenía una visión privilegiada.
- ¿Qué cojones ha pasado? ¿Qué hueles? - Dije formando mis labios en su oreja izquierda.
La situación había cambiado, no llevábamos ni dos minutos dentro de aquel lugar y ya nos habíamos separado. En realidad, mis planes no cambiaban mucho, iba a ir solo de primeras, aquello solo reducía uno poco las posibilidades. El fallo de aquellos imbéciles es que habían llevado hasta los cimientos al único hijo de puta capaz de destruirlos. Cuando eso empezara a suceder tendría que pensar que hacer con Ben, aquel sitio era enorme, yo podía evitar el derrumbe y él...
Volví a formar unos labios cerca de su oreja derecha esta vez.
- Al primer indicio de derrumbe - Susurre en una voz tan baja que solo Ben que estaba a tan pocos centímetros podría escuchar - Frena las rocas como puedas y sal por patas. No te preocupes por mi - En aquella situación, yo sería el único capaz de salir ileso, pero Ben también debería, si es que quería seguir el ritmo - Ahora... - Observé el interior de la base, era más sencillo ver su lo que escondía aquel portón desde tan cerca, aquel sitio era inmenso y austero a partes iguales. Unas escaleras invitaban a subir hasta sus partes más altas y ambos lados del gigantesco recibidor, descansaban puertas cerradas - ¿Cuántos mierdas de estos crees que podremos matar de camino a las escaleras? - Teníamos que subir hasta arriba, tenía un plan.
datos de interes
Bélico
ASHURA - INVENTARIO
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