[Aventura T5] El ataque a la Base G-65
#21
Ser responsable de los errores convierte a los niños en hombres. Me cago en toda la puta madre de esta panda de gallinas, en realidad no he cometido ningún error. Simplemente estos putos ingratos no entienden lo que es un batalla. Usar la mente es para los que son débiles de cuerpo, pensar es para débiles. Los fuertes somos fuertes y punto. Sentí como mi cuerpo se agarrotaba, como perdía mis capacidades, poco a poco me fui convirtiendo en un adorno, un elemento visual, algo que alguna zarrapastrosa mujer de las cortes se pondría para que ensalzaran su belleza. La rabia se arremolinaba en mi ya que yo no podía arremolinarme.

Me sentía impotente. Sentí como Ben se apelmazaba también, empezaba a ser más un oso de peluche que la bestia de fauces mortal en la que se había convertido. Noté como aquel gas empezaba a retroceder, pero sus efectos no se amedrentaban en mi cuerpo, seguían doblegándome. Si Nicolás estuviera allí, estaría mentando a mis muertos y riéndose de mi por haber caído en un treta tan básica. Lo hubiera agradecido, nunca más sería presa de una estrategia tan básica, yo soy el cazador. Unos segundos después y reposando sobre los hombros de Ben como si fuese un puto fular, empecé a oír unas voces. Dos de esos putos cobardes venían a recogernos como si fuéramos fruta madura, como si nos hubieran cosechado sin esfuerzo. De echo, en sus voces había altanería, había desdén, ni si quiera nos temían. Intente llamar a mi humo, a mi esencia para moverme y acuchillarlos en aquel mismo instante, pero era imposible, mi cuerpo no me obedecía, se había doblegado ante mi, era como si el mismo se hubiera rendido. Mis sentimientos estaban a punto de estallar, me sentía roto, resquebrajado, no podía funcionar. El echo de tener 2 victimas a mi alcance y no poder hacer nada me estaba matando a mi mismo.

- Mátalos, mátalos, mátalos, mátalos, mátalos, mátalos, mátalos - Repetía mi mente - mátalos, mátalos, mátalos, mátalos - No había tregua, solo escuchaba eso. Mi pecho relinchaba, mi espada estaba apresada entre el humo denso en el que me había convertido - mátalos, mátalos, mátalos, mátalos, mátalos, mátalos, mátalos, mátalos, mátalos, mátalos - Solo esa palabra resonaba en mi cabeza. El dolor de mi tórax me acribillaba, la impotencia me estaba sumiendo. Sentía mil quilos de presión en mi cuerpo, como si todo aquello se derrumbase, Ben se mecía en el bamboleo que generaban nuestros captores al llevarnos, el techo era hipnótico, los colores se fusionaban, sentía el dolor, el desdén y la deferencia esperando a escapar de mis manos en forma de ataques. Todas las células de mi cuerpo, aunque agarrotadas se movían al unísono tarareando - mátalos, mátalos, mátalos, mátalos, mátalos ¡MÁTALOS! - pero no podía, no podía moverme. Entonces la impotencia derroto a mi alma y la partió. Por un momento me cegué, ¿acaso había muerto? 

- Ashura, Ashura - Era un tono delicado, suave y armonioso. Era un tono que llevaba mucho tiempo sin escuchar, sintonizaba con la paz y se perdía entre los vientos, ese mismo tono mecía los árboles y de él nacían los manantiales que nutrían a los bosques y las islas de vida. Era el mismo tono que acunaba los mares y les brindaba así sus hipnóticas olas. Era un tono capaz de tumbar a la luna y levantar el sol para brindar al mundo con la esperanza de un nuevo día. Yo conocía aquel tono.

- ¿Lily? - Pregunté confuso - ¡¿LILY?! - Una risa ingenua respondió. 

- Sí... Soy yo - Pero a medida que formulaba las frase aquel tono iba negreciéndose, note como quebrantaba la paz y azotaba los vientos con fuerza. Ese mismo tono poco a poco empezó a partir los árboles y de él nacían los tormentas que azotaban los bosques y arrebataban la vida de las islas. Ese mismo tono agitaba los mares y les daba el poder para destruir las costas. Era un tono capaz de tumbar el sol y levantar la luna para sumir al mundo en el terror de la noche. Yo no conocía aquel tono. 

- ¿Li...ly? - Volví a preguntar aterrado. 

- Sí, soy yo - Enfrente de mi, encontré la dueña de esa voz. Un esqueleto de huesos negros. De sus cuencas y cavidades nacía un humo espeso que me paralizaba y quemaba a partes iguales - Ashura - Recitó - ¿Cómo puedes vivir con el peso de mi muerte? - Aquella frase era una espada que sesgó mi cuello, del corte no emanó sangre, si no lágrimas - ¿Cómo pudiste quedarte a mi lado sabiendo lo que pasaría? - 

Intenté contestar, pero mi voz no respondió. Intente moverme, pero mi cuerpo no me obedecía. Intenté llorar, pero de mis ojos solo nacía el mismo humo que la rodeaba. 

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Bélico


ASHURA - INVENTARIO
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RE: [Aventura T5] El ataque a la Base G-65 - por Ashura - 30-11-2024, 02:48 PM

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