[Presente Relativo] - Arriba la birra, que es palíndromo
#5
Mierda de la mierda, que puto asco de isla.

No quería imitar al comodoro Karl. Simplemente estábamos en una isla de mierda y sentía que me llevaba la misma mierda. El ambiente tóxico de la isla hacia que la piel me picara, los ojos me escocieran ligeramente, y la lengua la sintiera casi escaldada.

Era nuestro día libre y aun así era inimaginable como podría disfrutarse un día así. Un día donde ni siquiera podía escapar al mar a liberarme de mis cargas y hacer introspección. Para lo poco o mucho que sirviera últimamente.

Llegada la tarde decidí abandonar el campamento de la división. Igualmente éramos pocos los que quedamos, no veía rastro de Apolo y tampoco de Ryze. Aunque este último era fácil de perder si tengo que ser honesto.

Deambulando por los estrechos pasajes de la ciudad subterránea en la que nos encontramos me encontré con lo que casi podría catalogar como un oasis en el medio de un desierto. Un bar. O el intento de uno al menos.

Claramente no era el bar de Zanators, aquel el cual por fuera era el típico bar de pueblo en medio de ninguna parte, pero que por dentro sorprendía el nivel de detalle. Desde los vasos de un vidrio que parecía tan cristalino que casi reflejaba el cálido brillo del lugar, pasando por la barra construida de una madera oscura y gruesa, recordaba esas cantinas del viejo oeste, hasta las paredes cubiertas de fotos en blanco y negro mostrando paisajes que denotaban que ese lugar era mucho más que un simple bar.

En comparación, el lugar donde me encontraba era un local deplorable.

El local era apenas un antro vacío de no más de 100 metros cuadrados, con un par de mesas a cada lado de la entrada y con la barra frente a la misma, a 6 metros de la puerta que daba al exterior. Frente a la barra se encontraba un ser alado de sudadera rosa chillón, sus alas blancas a medio teñir de gris, y con vaqueros estaba apoyado en la barra del bar se hallaba sentado en un taburete. Frente a él, del otro lado de la barra, un señor fortachón avanzada edad, calvo y con prominentes cejas y bigote rubias se encontraba hablando con el élitro.

Prestando mayor atención algo – o más bien alguien – capto mi atención al segundo siguiente. Ryze, comodoro de la división 21 (parte 1 de 3) se encontraba encima de la barra. ¿Conocía al alado de algo? Quizás eran amigos. Tenía la sensación de que debería saber mas de la historia de la división, pero esta gente era dura y no se habían abierto nada a los nuevos.

El tabernero le sirvió un zumo de uva a Ryze.

Antes de poder reaccionar un rayo dorado cruzo la puerta del local. Solo que claro, no era un rayo, era el Apolo, vestido de incognito nuevamente (que genio y figura que está hecho) entrando con total soltura como si no supiera lo que estaba pasando. Cabía la posibilidad que no lo supiera, pero no me podía engañar a mí, estaba convencido que todo era parte de un plan teatral de descubrir que estaba pasando aquí.

Pidió al tabernero un jugo de piña se sentó a la izquierda del élitro dejando un taburete de espacio entre ellos.

Fue en ese momento donde agradecí mi preparación antes de salir de la tienda. Momoiro me había enseñado a no ir resaltando como Marine en tierras que no domináramos. Ya no era un simple soldado raso, y además, pertenecía a la división del héroe. Debía estar a la altura de las circunstancias. Es por esto que había previsto un cambio de imagen.

Vestido con una camisa veraniega con estampados de palmeras y soles, haciendo juego con un short de mezclilla, desentonaba completamente del uniforme de la marina el cual estaba acostumbrado a llevar. La principal desventaja de este atuendo es que no podía pasar por un simple Gyojin turista perdido en una isla toxica – como si tal cosa fuera a suceder nunca en la vida – sin dejar de lado mi equipo médico. Sin embargo, había podido guardar algo importante en los bolsillos traseros de mis bermudas y el den den mushi en mi bolsillo delantero.

Contenido Oculto

Con toda la seguridad en mi mismo entre al bar lo mas normal posible. Mientras me acercaba a la barra me quedé viendo al tabernero al cual le dije mi orden una vez cerca de él – “Ponme un poco de agua fresca jefe, que sea de mejor calidad de la que hay en las orillas de la isla, Gowowo wowowo” – reí con naturalidad de mi pésimo chiste.
Cerrando la brecha que faltaba para llegar a la barra me senté al lado derecho del compañero alado, dejando igual que Apolo un taburete de distancia entre nosotros. Voltee a la izquierda para ver claramente a los demás comensales del bar a los cuales salude con un sencillo – “Buenasss”.
 


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Karmas

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RE: [Presente Relativo] - Arriba la birra, que es palíndromo - por Fuguwu - 01-12-2024, 04:21 AM

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