Pues hasta aquí. Me iba sin nada, pero ya no me iba con el mal sabor de boca y la vergüenza de mis propias palabras, sino con el orgullo alto y el apoyo de un camarada.
Dejé de lado la palabrería chunga del enmascarado. No sé que querría hacer con su vida, pero no cabía duda que ese no era el momento. El futuro diría donde nos volveríamos a encontrar y en que posiciones.
Por otra parte, Joe fue amable y sabio, como llevaba siendo todo el día. Sus alegatos siempre eran para mejor y empecé a sentir por un segundo, un lado de fraternidad que no había sentido nunca. Se me fue rápido, pues por encima de todo estaba el deber, y aquí no te puedes encariñar ni con el apuntador.
Y por parte de Taka... Taka estaba a su bola pensando en sus cosas.
La situación parecía acabar aquí, en una charla tonta y un paseo de vuelta. Pero la cosa no terminó tan rápido como se creía.
Mientras Taka, la Jirafa cornuda, parecía pensar en si había apagado el gas de la cocina al salir, un borracho escuálido y sin nada mejor que hacer que morirse del asco, amenazó al gigantón.
Yo apenas pude intervenir, pues Joe se disparó en dirección a la trifulca y comenzó a tirar del alcohólico con un sermón y claras intenciones de evitar el conflicto.
Yo recibí la orden de retirarme... Pero algo me parecía más urgente. La gente en su mayoría empezó a increpar y expandir el aura de odio hacia el cazador alto. La intervención de Joe encendió a las muchedumbres alcohólicas y racistas de que el que tenía que irse era el "mestizo" ese y no su amigo.
- Marines, llevaos al caramierda ese, dejad en paz a nuestro cole... *hip* colega, joder...
- Eso, el mestizo fuera, no queremos raritos por aquiiii
- Mestizo, que tu madre le gustaban los demonios raritos o que?
En ese momento lo vi...
Yo no tenía esa habilidad de mis superiores para poder ver las intenciones ajenas, pero el tipo alto seguía inmóvil por el momento en la barra, con la mirada perdida. Los insultos caían y ante la templanza del hombre, en cualquier momento la situación podía dar un vuelco. Esta situación era una bomba que podía estar a punto de estallar
- Joder, joder, joder...- pensaba con preocupación - si este tío cruza la línea nos lleva a todos por delante...
Una orden generalizada iba a encender más el problema, así que fui directamente al afectado. Me acerque hasta casi hacer contacto y lo animé como pude, mirando alto a su rostro:
- Tío, ni los escuches, vamonos de aquí. Te invito a lo que sea en otro lugar, no vale la pena.
La alerta de una matanza podía llegar en cualquier momento, solo esperaba que fueramos lo suficientemente fuertes para contener a la bestia hasta que los refuerzos llegaran si todo explotaba.
Dejé de lado la palabrería chunga del enmascarado. No sé que querría hacer con su vida, pero no cabía duda que ese no era el momento. El futuro diría donde nos volveríamos a encontrar y en que posiciones.
Por otra parte, Joe fue amable y sabio, como llevaba siendo todo el día. Sus alegatos siempre eran para mejor y empecé a sentir por un segundo, un lado de fraternidad que no había sentido nunca. Se me fue rápido, pues por encima de todo estaba el deber, y aquí no te puedes encariñar ni con el apuntador.
Y por parte de Taka... Taka estaba a su bola pensando en sus cosas.
La situación parecía acabar aquí, en una charla tonta y un paseo de vuelta. Pero la cosa no terminó tan rápido como se creía.
Mientras Taka, la Jirafa cornuda, parecía pensar en si había apagado el gas de la cocina al salir, un borracho escuálido y sin nada mejor que hacer que morirse del asco, amenazó al gigantón.
Yo apenas pude intervenir, pues Joe se disparó en dirección a la trifulca y comenzó a tirar del alcohólico con un sermón y claras intenciones de evitar el conflicto.
Yo recibí la orden de retirarme... Pero algo me parecía más urgente. La gente en su mayoría empezó a increpar y expandir el aura de odio hacia el cazador alto. La intervención de Joe encendió a las muchedumbres alcohólicas y racistas de que el que tenía que irse era el "mestizo" ese y no su amigo.
- Marines, llevaos al caramierda ese, dejad en paz a nuestro cole... *hip* colega, joder...
- Eso, el mestizo fuera, no queremos raritos por aquiiii
- Mestizo, que tu madre le gustaban los demonios raritos o que?
En ese momento lo vi...
Antes de seguir
Yo no tenía esa habilidad de mis superiores para poder ver las intenciones ajenas, pero el tipo alto seguía inmóvil por el momento en la barra, con la mirada perdida. Los insultos caían y ante la templanza del hombre, en cualquier momento la situación podía dar un vuelco. Esta situación era una bomba que podía estar a punto de estallar
- Joder, joder, joder...- pensaba con preocupación - si este tío cruza la línea nos lleva a todos por delante...
Una orden generalizada iba a encender más el problema, así que fui directamente al afectado. Me acerque hasta casi hacer contacto y lo animé como pude, mirando alto a su rostro:
- Tío, ni los escuches, vamonos de aquí. Te invito a lo que sea en otro lugar, no vale la pena.
La alerta de una matanza podía llegar en cualquier momento, solo esperaba que fueramos lo suficientemente fuertes para contener a la bestia hasta que los refuerzos llegaran si todo explotaba.
