04-12-2024, 06:48 PM
Terminando de hablar con el camarero, una voz familiar retumbó en mi tímpano llamando mi atención. Ojeé de un lado a otro recorriendo la amplitud de la taberna sin ver a nadie hasta que por fin, me di cuenta de que me hablaban desde la barra. La sorpresa para mí fue ver que lo que estaba junto a la figura del hombre alado no era una muñeca tropical de esas que bailan, sino que era nada más y nada menos que nuestro compañero... ¿capitán? ¿comandante? ¿comodoro? ¿cuál había sido el rango con el que se presentó? no lo recuerdo, pero vaya, Ryze estaba allí también.
Más sorprendido me hallé cuando mencionó el nombre de Fuguwu, el cual había aparecido también por el lugar. No entendí muy bien por qué a Ryze le costaba tanto pronunciar su nombre pero cuando vi la imagen del Gyojin, me cambió la cara — ¡Kakahaha! — reí en alto al ver que también decidió cambiar su outfit, optando por un look más playero, combinando con el estampado de mi skate. De haberlo visto en otro lugar, pensaría que también habría vivido en Samba, mi isla natal. Tenía pensado dirigirle la palabra hasta que Ryze siguió hablando, el hombre alífero resultó llamarse Garnet pero la verdad es que su nombre no me sonaba para nada. El problema fue que nuestro diminuto compañero siguió dándole a la lengua y nos presentó como reclutas de la Marina, lo cual hizo que yo golpease mi frente contra mi tabla apoyada en la barra — A tomar por el culo — resoplé y volví a alzar la cabeza, echando mi pelo hacia atrás y mirando a Fuguwu a los ojos, incrédulo ante la situación — primero la pelirroja nos echa la bronca por no haber ido de incógnitos en Momoiro y ahora desvelan quiénes somos, creo que esta vez soy yo el que no está siguiendo la lógica de este grupo ¡kakahaha! — sólo esperaba que el haber desvelado nuestras identidades, no acarrease el tener que volver a montar el festival del club de la lucha en esa isla. Definitivamente no me apetecía más hostilidad por el momento, quería estar tranquilo aunque fuese un rato.
No sabía si Garnet era un local de la isla o a qué se dedicaba pero el ver que la vena de su frente comenzaba a hincharse al enterarse de que éramos marines, sumado a su comportamiento posterior, era un tanto extraño. La verdad es que no era una reacción normal pero quizás estuviese justificada por algún suceso en su vida, quizás alguien del cuerpo le hizo algo ya que hay de todo por ahí y si no, que me pregunten a mí, que se la tenía jurada a ese puto traidor de João. Me puse en alerta cuando Garnet decidió levantarse del sitio, ya que al final uno no sabe cómo puede reaccionar un extraño... y más aún cuando va bebido porque empezaba a notarse que las partículas del alcohol estaban empezando a hacer una batucada dentro de él.
El pelirrojo comenzó a hacer un discurso con unos tintes un tanto irónicos y con un poco de resentimiento mientras seguía bebiendo. Yo no entendía por qué allá dónde fuese, siempre éramos catalogados como "perros del gobierno", quizás la organización hubiese creado una imagen nefasta sobre nosotros... o quizás tenía una película montada en su cabeza, pero si a mí se me podía catalogar de muchas cosas, desde luego que ser un perro del gobierno no era una de ellas. También hablaba de detener manifestaciones y dictaduras pero desde luego que yo no tenía poder alguno sobre nada, por eso me dedicaba a simplemente vivir a mi manera. El detalle que más captó mi atención fue cuando mencionó a una tal Ikirami, la cual le dejó plantado. Al oír ese nombre volví a beber de mi vaso de zumo, vaciándolo completamente — Camarero, llénalo de nuevo, si me haces el favor — señalé el vaso y miré fijamente a Garnet pensativo, mientras pasaba la lengua por delante de mis dientes superiores. "Así que Ikirami", pensé. — ¿Sabes? Te voy a contar una historia increíble, llena de emociones. Esta historia relata las aventuras de nuestro héroe, un marine... de hecho diría que incluso un apuesto marine. Tras un largo viaje, nuestro héroe llegó un día a las costas de una isla muy extraña, de color rosa. En la playa más cercana, una mujer le estaba esperando, era pelirroja, tetuda y vestía con una camisa blanca y una falda negra. Decía llamarse Ikirami y que era la segunda al mando de una división de un tal Joe — en ese momento, el camarero había vuelto para rellenar mi vaso de zumo, el cual agarré por la parte superior con la yema de mis dedos, moviéndolo en círculos y jugando con él mientras me concentraba —. La primera misión que la pelirroja ordenó a nuestro héroe fue un tanto extraña... desnudarse le pedía, algo que era incomprensible y que no pensaba hacer... pero más incomprensible fue que esa misión fue interrumpida cuando una mujer intensa con las piernas más largas que la despedida de un borracho decidió atacarle a pesar de que él sólo quería tomarse algo en un bar. Nuestro héroe casi muere ahogado en el mar de no haber sido por la valentía de cierto Gyojin que allí le acompañó... ante la mirada de una impasible pelirroja que no sólo decidió no ayudarle, sino que encima les dejó plantados porque no volvieron a saber nada de ella. — Di un pequeño trago al vaso para posteriormente volver a posarlo en la barra y seguir girándolo con la punta de los dedos, a la vez que lo miraba fijamente, para chasquear finalmente la lengua — poco después nuestro héroe decidió preguntarle a ese tal Joe, el cual estaba a cargo de la pelirroja, por qué había sido abandonado ya que alguien tenía que dar la cara — sonreí ampliamente de forma un tanto irónica — y la respuesta fue un puñetazo delante de todo el mundo, como para demostrar autoridad.
Volví a beber y a dirigir la mirada hacia Garnet, ya sin estar en alerta porque parecía que él no estaba dispuesto a atacar — Hablas de perros del gobierno... definitivamente yo no soy uno de ellos — cada vez que esa organización era nombrada, la imagen de Tainara siendo atacada por agentes vestidos de negro recorría mi cabeza en bucle, era algo que no perdonaría jamás — yo sólo ayudo a quién merece ser ayudado y castigo de igual forma al que merece ser castigado. Digamos que me gusta tener una balanza bien equilibrada — terminé de beber el segundo zumo— efectivamente, como ha dicho Ryze, mi nombre es Apolo — empecé a señalar los dedos de mi mano izquierda, con el índice de la mano derecha como si estuviese contando— "Soldado, sargento, contramaestre..." — no llegaba a recordar el orden de los rangos de la marina — Contraalmirante de la marina y leyenda en activo y adoptada del West Blue, así es — no me acordaba de mi rango pero había que dar una buena impresión — Si dices ser músico... te habría encantado visitar mi isla natal ¡kakahaha! — seguro que si esa reunión hubiese sido en una taberna durante las fiestas de Samba, habría más positividad en el ambiente que metidos en esta isla llena de mierda hasta arriba
Más sorprendido me hallé cuando mencionó el nombre de Fuguwu, el cual había aparecido también por el lugar. No entendí muy bien por qué a Ryze le costaba tanto pronunciar su nombre pero cuando vi la imagen del Gyojin, me cambió la cara — ¡Kakahaha! — reí en alto al ver que también decidió cambiar su outfit, optando por un look más playero, combinando con el estampado de mi skate. De haberlo visto en otro lugar, pensaría que también habría vivido en Samba, mi isla natal. Tenía pensado dirigirle la palabra hasta que Ryze siguió hablando, el hombre alífero resultó llamarse Garnet pero la verdad es que su nombre no me sonaba para nada. El problema fue que nuestro diminuto compañero siguió dándole a la lengua y nos presentó como reclutas de la Marina, lo cual hizo que yo golpease mi frente contra mi tabla apoyada en la barra — A tomar por el culo — resoplé y volví a alzar la cabeza, echando mi pelo hacia atrás y mirando a Fuguwu a los ojos, incrédulo ante la situación — primero la pelirroja nos echa la bronca por no haber ido de incógnitos en Momoiro y ahora desvelan quiénes somos, creo que esta vez soy yo el que no está siguiendo la lógica de este grupo ¡kakahaha! — sólo esperaba que el haber desvelado nuestras identidades, no acarrease el tener que volver a montar el festival del club de la lucha en esa isla. Definitivamente no me apetecía más hostilidad por el momento, quería estar tranquilo aunque fuese un rato.
No sabía si Garnet era un local de la isla o a qué se dedicaba pero el ver que la vena de su frente comenzaba a hincharse al enterarse de que éramos marines, sumado a su comportamiento posterior, era un tanto extraño. La verdad es que no era una reacción normal pero quizás estuviese justificada por algún suceso en su vida, quizás alguien del cuerpo le hizo algo ya que hay de todo por ahí y si no, que me pregunten a mí, que se la tenía jurada a ese puto traidor de João. Me puse en alerta cuando Garnet decidió levantarse del sitio, ya que al final uno no sabe cómo puede reaccionar un extraño... y más aún cuando va bebido porque empezaba a notarse que las partículas del alcohol estaban empezando a hacer una batucada dentro de él.
El pelirrojo comenzó a hacer un discurso con unos tintes un tanto irónicos y con un poco de resentimiento mientras seguía bebiendo. Yo no entendía por qué allá dónde fuese, siempre éramos catalogados como "perros del gobierno", quizás la organización hubiese creado una imagen nefasta sobre nosotros... o quizás tenía una película montada en su cabeza, pero si a mí se me podía catalogar de muchas cosas, desde luego que ser un perro del gobierno no era una de ellas. También hablaba de detener manifestaciones y dictaduras pero desde luego que yo no tenía poder alguno sobre nada, por eso me dedicaba a simplemente vivir a mi manera. El detalle que más captó mi atención fue cuando mencionó a una tal Ikirami, la cual le dejó plantado. Al oír ese nombre volví a beber de mi vaso de zumo, vaciándolo completamente — Camarero, llénalo de nuevo, si me haces el favor — señalé el vaso y miré fijamente a Garnet pensativo, mientras pasaba la lengua por delante de mis dientes superiores. "Así que Ikirami", pensé. — ¿Sabes? Te voy a contar una historia increíble, llena de emociones. Esta historia relata las aventuras de nuestro héroe, un marine... de hecho diría que incluso un apuesto marine. Tras un largo viaje, nuestro héroe llegó un día a las costas de una isla muy extraña, de color rosa. En la playa más cercana, una mujer le estaba esperando, era pelirroja, tetuda y vestía con una camisa blanca y una falda negra. Decía llamarse Ikirami y que era la segunda al mando de una división de un tal Joe — en ese momento, el camarero había vuelto para rellenar mi vaso de zumo, el cual agarré por la parte superior con la yema de mis dedos, moviéndolo en círculos y jugando con él mientras me concentraba —. La primera misión que la pelirroja ordenó a nuestro héroe fue un tanto extraña... desnudarse le pedía, algo que era incomprensible y que no pensaba hacer... pero más incomprensible fue que esa misión fue interrumpida cuando una mujer intensa con las piernas más largas que la despedida de un borracho decidió atacarle a pesar de que él sólo quería tomarse algo en un bar. Nuestro héroe casi muere ahogado en el mar de no haber sido por la valentía de cierto Gyojin que allí le acompañó... ante la mirada de una impasible pelirroja que no sólo decidió no ayudarle, sino que encima les dejó plantados porque no volvieron a saber nada de ella. — Di un pequeño trago al vaso para posteriormente volver a posarlo en la barra y seguir girándolo con la punta de los dedos, a la vez que lo miraba fijamente, para chasquear finalmente la lengua — poco después nuestro héroe decidió preguntarle a ese tal Joe, el cual estaba a cargo de la pelirroja, por qué había sido abandonado ya que alguien tenía que dar la cara — sonreí ampliamente de forma un tanto irónica — y la respuesta fue un puñetazo delante de todo el mundo, como para demostrar autoridad.
Volví a beber y a dirigir la mirada hacia Garnet, ya sin estar en alerta porque parecía que él no estaba dispuesto a atacar — Hablas de perros del gobierno... definitivamente yo no soy uno de ellos — cada vez que esa organización era nombrada, la imagen de Tainara siendo atacada por agentes vestidos de negro recorría mi cabeza en bucle, era algo que no perdonaría jamás — yo sólo ayudo a quién merece ser ayudado y castigo de igual forma al que merece ser castigado. Digamos que me gusta tener una balanza bien equilibrada — terminé de beber el segundo zumo— efectivamente, como ha dicho Ryze, mi nombre es Apolo — empecé a señalar los dedos de mi mano izquierda, con el índice de la mano derecha como si estuviese contando— "Soldado, sargento, contramaestre..." — no llegaba a recordar el orden de los rangos de la marina — Contraalmirante de la marina y leyenda en activo y adoptada del West Blue, así es — no me acordaba de mi rango pero había que dar una buena impresión — Si dices ser músico... te habría encantado visitar mi isla natal ¡kakahaha! — seguro que si esa reunión hubiese sido en una taberna durante las fiestas de Samba, habría más positividad en el ambiente que metidos en esta isla llena de mierda hasta arriba
