10-09-2023, 01:32 AM
Las sábanas son el peor aliado del madrugador. Te atrapan y te enredan de tal forma que no te sueltan ni con el mayor esfuerzo y encima te fastidian la mañana. Pero esto era una base de la Marina, y si el colchón te dejaba tieso, el grito de un superior o los ruidos de trabajo de otros te ayudaban a la hora de derrotar el gusto por quedarse en la cama.
Esa mañana no fue diferente. O mejor dicho esa madrugada. Primero los sonidos de un picapedrero o yo que sé que sería. Luego otro pesado que se pone a correr a saber a que para recoger algo metálico y volver a salir corriendo. A estas alturas uno se pone la almohada en la cabeza y sigue durmiendo, pero algún que otro recluta se desvela y empieza el movimiento... Yo incluido.
- No me jodas...- pensaba maldiciendo mientras me ponía a bostezar en sigilo para no despertar más compañeros- ¿ ...a quien se le ocurre poner al lado de las habitaciones los campos de entrenamiento y ejercicio?
Mientras me acordaba de la madre de más de uno, empecé a seguir el ruido de conversación y ¿"posible conflicto"? Menos el repiqueteo de una espada y un par de onomatopeyas o balbuceos de batalla, no se oía mucho más. Nada más hasta que me asomé por la ventana de la habitación que daba al exterior.
Estaban Minato y Sephiroth uno frente al otro. Apenas podía ver con detalles la escena, pero se hablaban y ninguno saltaba a la acción. No podía oir que decían menos palabras sueltas de "Venga", "primer movimiento " y "ficha" .
No sabía si iba a empezar a pelear, si ya habían acabado o si solo hacían poses guais. La única pista que tenía era que estaban en guardia y algo goteaba de los nudillos de Minato.
- ¿Sangre?- pensé intentado deducir a que extremo habían llegado para que se diera ese resultado.
Empecé a salir de las habitaciones y me fui directo a bajar las escaleras para llegar al campo de entrenamiento. Si había jarana tenía que frenarlos, si estaban entrenando quería verlos y animarles. Pero antes, aprovecharía para una cosa.
Esa mañana no fue diferente. O mejor dicho esa madrugada. Primero los sonidos de un picapedrero o yo que sé que sería. Luego otro pesado que se pone a correr a saber a que para recoger algo metálico y volver a salir corriendo. A estas alturas uno se pone la almohada en la cabeza y sigue durmiendo, pero algún que otro recluta se desvela y empieza el movimiento... Yo incluido.
- No me jodas...- pensaba maldiciendo mientras me ponía a bostezar en sigilo para no despertar más compañeros- ¿ ...a quien se le ocurre poner al lado de las habitaciones los campos de entrenamiento y ejercicio?
Mientras me acordaba de la madre de más de uno, empecé a seguir el ruido de conversación y ¿"posible conflicto"? Menos el repiqueteo de una espada y un par de onomatopeyas o balbuceos de batalla, no se oía mucho más. Nada más hasta que me asomé por la ventana de la habitación que daba al exterior.
Estaban Minato y Sephiroth uno frente al otro. Apenas podía ver con detalles la escena, pero se hablaban y ninguno saltaba a la acción. No podía oir que decían menos palabras sueltas de "Venga", "primer movimiento " y "ficha" .
No sabía si iba a empezar a pelear, si ya habían acabado o si solo hacían poses guais. La única pista que tenía era que estaban en guardia y algo goteaba de los nudillos de Minato.
- ¿Sangre?- pensé intentado deducir a que extremo habían llegado para que se diera ese resultado.
Empecé a salir de las habitaciones y me fui directo a bajar las escaleras para llegar al campo de entrenamiento. Si había jarana tenía que frenarlos, si estaban entrenando quería verlos y animarles. Pero antes, aprovecharía para una cosa.
