16-12-2024, 11:54 PM
Seguía dando toques a la pelota de arena alternando ambos pies, mirándola fíjamente mientras Fuguwu me hablaba. Parecía que mi colega Gyojin sabía un montón de datos no sólo del cuerpo humano sino de varias especies, cosa que me aliviaba porque para una persona que no me trataba como un trapo en ese grupo, al menos estaba bien que fuese el médico por lo que pudiera pasar. Afirmaba que teníamos alrededor de 600 músculos en el cuerpo, cosa que me extrañaba porque a simple vista no podía distinguir tantos pero si él lo decía, yo le creía — Seis... seiscientos... sí, a eso me refería. Al final un seis es un seis y un cero es un cero, ¿no?, matemáticas básicas bajo el formato de Samba, vaya, ¡kakahaha!— La verdad es que no tenía ni puta idea de lo que estaba hablando
Nuevamente apareció la comodoro en escena, demostrando una vez más su increíble talante, alegría y amabilidad. La verdad es que me extrañaba que tardase en aparecer ese lado. Para una vez que no abrí la puta boca y simplemente me limité a ir con Fuguwu, parecía que eso también me convertía en un criminal. No estaba dándole toques a un balón de arena no, según su mente parecía que jugaba al filo del acantilado haciendo malabares con minas antipersona, con niños huérfanos debajo o algo. Lo sorprendente fue la tremenda chapa que me dio gratuitamente pero eso quedaría en mi cabeza para más adelante ya que de pronto llegó James como si nada. A mí me daba igual que se hubiese fumado el calentamiento, no iba conmigo la cosa, pero me resultaba hasta cómico que la comodoro simplemente reaccionase con un "bienvenido, llegas tarde" y a mí me tratase como un criminal de guerra que no se tomaba en serio las cosas. Definitivamente me tenían manía y estaba en su mira. Mientras recibía la enésima bronca, simplemente le propiné una patada al balón de forma vertical, rompiéndolo y haciendo que la arena se dispersase cayendo sobre mí, suspirando en el proceso.
Tras eso se transformó en un pollo azul llameante. El plan era sencillo, simplemente teníamos que atraparla. Mi fuerte no era el combate aéreo, mucho menos la velocidad, así que no podía atraparla volando. Confiaba en que mis compañeros tuviesen un as bajo la manga que acompañasen a mis armas, a veces tocaba pelear de otra forma. Mientras ascendía en el aire agarré mi camiseta con un par de dedos por el cuello y tiré de ella para sacármela, sacando a relucir mi tatuaje tradicional japonés del zorro rojo con los sakuras que rellenaban mi espalda. A continuación lancé con un par de patadas mis zapatillas por el aire, dejando al descubierto mis pies vendados. Yo ya estaba preparado para lo que surgiese.
Mientras yo me adecuaba con una vestimenta más cómoda para el combate, Fuguwu ya se había encargado de hacer los cálculos en su cabeza y de trazar un plan, su idea era triangularnos ya que el techo del polideportivo no le dejaba volar libremente — Me parece un buen plan — empecé a analizar con la mirada el lugar — ¿la cosa es bajar al pollo, no? Vista la distancia del campo y la estructura, podría tirar abajo el techo entero y listo, quizás mi problema ha sido dejar pasarlo todo y no enseñarles que no están hablando con un paria. Aunque tal vez eso sería propasarse un pelín, ¿no? — sonreí con confianza a Fuguwu mientras éste adaptaba su posición a su plan.
Decidí ser la primera ficha en moverse, así que transformé mis extremidades inferiores en arena — Entenderé todo si algún día llego a la posición de Joe — comencé a hablar mientras ascendía en la misma posición en la que estaba, a 10 metros a la derecha de Fuguwu — Si no está preparado para asumir responsabilidades sobre la división que lidera, quizás debería haberse metido a churrero ¿no era así? — No entendía la costumbre que tenían de martirizarle, como si los nuevos no importásemos, nosotros también cargábamos nuestra mochila. Dejé de ascender a los quince metros, a la misma altura que Karl — Antes decías que no hemos venido aquí a jugar, cuando ni siquiera me he quejado... parece ser que simplemente haga lo que haga, o mi propia existencia te molesta. Visto lo visto quizás me hubieses tratado mejor si simplemente hubiese llegado después del calentamiento, como el león, ¿verdad? — Empecé a estirar mis guantes hacia abajo, separando los dedos mientras abría y cerraba las manos para después agarrar la cuerda morada que rodeaba mi cintura — No me conoces de nada y ésto no significará nada para ti, pero precisamente no me lo he ganado jugando. Si algún día me encuentro en una situación adversa y solo, al menos tendré la mente tranquila sabiendo que no habrá un Marine cerca al que creía que estaba de mi bando para volver a traicionarme. Lo que pueda suceder después, ya vendrá — Miraba fijamente a los ojos con total determinación a Karl mientras hablaba, si a los de la División 21 les gustaba pensar que yo era un chiste sólo porque me gustaba pasármelo bien, que lo sigan pensando. El primer movimiento estaba hecho, ahora le tocaba a mis compañeros.
Nuevamente apareció la comodoro en escena, demostrando una vez más su increíble talante, alegría y amabilidad. La verdad es que me extrañaba que tardase en aparecer ese lado. Para una vez que no abrí la puta boca y simplemente me limité a ir con Fuguwu, parecía que eso también me convertía en un criminal. No estaba dándole toques a un balón de arena no, según su mente parecía que jugaba al filo del acantilado haciendo malabares con minas antipersona, con niños huérfanos debajo o algo. Lo sorprendente fue la tremenda chapa que me dio gratuitamente pero eso quedaría en mi cabeza para más adelante ya que de pronto llegó James como si nada. A mí me daba igual que se hubiese fumado el calentamiento, no iba conmigo la cosa, pero me resultaba hasta cómico que la comodoro simplemente reaccionase con un "bienvenido, llegas tarde" y a mí me tratase como un criminal de guerra que no se tomaba en serio las cosas. Definitivamente me tenían manía y estaba en su mira. Mientras recibía la enésima bronca, simplemente le propiné una patada al balón de forma vertical, rompiéndolo y haciendo que la arena se dispersase cayendo sobre mí, suspirando en el proceso.
Tras eso se transformó en un pollo azul llameante. El plan era sencillo, simplemente teníamos que atraparla. Mi fuerte no era el combate aéreo, mucho menos la velocidad, así que no podía atraparla volando. Confiaba en que mis compañeros tuviesen un as bajo la manga que acompañasen a mis armas, a veces tocaba pelear de otra forma. Mientras ascendía en el aire agarré mi camiseta con un par de dedos por el cuello y tiré de ella para sacármela, sacando a relucir mi tatuaje tradicional japonés del zorro rojo con los sakuras que rellenaban mi espalda. A continuación lancé con un par de patadas mis zapatillas por el aire, dejando al descubierto mis pies vendados. Yo ya estaba preparado para lo que surgiese.
Mientras yo me adecuaba con una vestimenta más cómoda para el combate, Fuguwu ya se había encargado de hacer los cálculos en su cabeza y de trazar un plan, su idea era triangularnos ya que el techo del polideportivo no le dejaba volar libremente — Me parece un buen plan — empecé a analizar con la mirada el lugar — ¿la cosa es bajar al pollo, no? Vista la distancia del campo y la estructura, podría tirar abajo el techo entero y listo, quizás mi problema ha sido dejar pasarlo todo y no enseñarles que no están hablando con un paria. Aunque tal vez eso sería propasarse un pelín, ¿no? — sonreí con confianza a Fuguwu mientras éste adaptaba su posición a su plan.
Decidí ser la primera ficha en moverse, así que transformé mis extremidades inferiores en arena — Entenderé todo si algún día llego a la posición de Joe — comencé a hablar mientras ascendía en la misma posición en la que estaba, a 10 metros a la derecha de Fuguwu — Si no está preparado para asumir responsabilidades sobre la división que lidera, quizás debería haberse metido a churrero ¿no era así? — No entendía la costumbre que tenían de martirizarle, como si los nuevos no importásemos, nosotros también cargábamos nuestra mochila. Dejé de ascender a los quince metros, a la misma altura que Karl — Antes decías que no hemos venido aquí a jugar, cuando ni siquiera me he quejado... parece ser que simplemente haga lo que haga, o mi propia existencia te molesta. Visto lo visto quizás me hubieses tratado mejor si simplemente hubiese llegado después del calentamiento, como el león, ¿verdad? — Empecé a estirar mis guantes hacia abajo, separando los dedos mientras abría y cerraba las manos para después agarrar la cuerda morada que rodeaba mi cintura — No me conoces de nada y ésto no significará nada para ti, pero precisamente no me lo he ganado jugando. Si algún día me encuentro en una situación adversa y solo, al menos tendré la mente tranquila sabiendo que no habrá un Marine cerca al que creía que estaba de mi bando para volver a traicionarme. Lo que pueda suceder después, ya vendrá — Miraba fijamente a los ojos con total determinación a Karl mientras hablaba, si a los de la División 21 les gustaba pensar que yo era un chiste sólo porque me gustaba pasármelo bien, que lo sigan pensando. El primer movimiento estaba hecho, ahora le tocaba a mis compañeros.
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