10-08-2023, 10:20 AM
(Última modificación: 10-08-2023, 10:47 AM por Triana Tempesta.)
No solía salir de la habitación de la taberna por la mañana. Me había acostumbrado a trabajar por las noches en ella y a descansar por las mañanas en la diminuta y cochambrosa habitación en la que me habían dejado vivir como parte del pago de mi trabajo, pero aquel día era diferente. Llevaba unas semanas siguiendo la historia de amor de dos nobles del Reino de Goa y lo último que sabía era que, a pesar de unos cuernos de por medio y la consecuente ruptura, pensaban seguir adelante con su boda. Incluso había rumores de embarazo. Seguramente alguna revista cubriría la exclusiva y no pensaba perderme los detalles. Nada más despertarme me arreglé y me dirigí a la plaza central, sabía que no muy lejos de allí podría adquirir mi codiciada revista. Vestía con mi ropa habitual y llevaba mi katana conmigo, en mi cintura, oculta bajo la gran chaqueta que cubría mi espalda y parte de mis piernas. No era necesaria en absoluto, la ciudad era muy tranquila, pero me había acostumbrado a llevarla en el trabajo para asustar a los borrachos maleducados. Además, no me gustaba desprenderme de ella por motivos sentimentales; me transmitía seguridad.
Cuando llegué a la plaza pude ver a lo lejos un grupo de gente congregada alrededor del ayuntamiento. No quería retrasarme demasiado, pero en aquel lugar nunca ocurría nada interesante. La curiosidad me pudo y me uní al gentío para tratar de enterarme de lo que estaba pasando. A mi alrededor solo escuchaba cuchicheos y allí, en las escaleras del ayuntamiento, un tipo enorme intentaba entrar, a pesar de las negativas del trabajador. En otras circunstancias lo que más me hubiese interesado eran los motivos de aquel hombre (si es que se le podía llamar así), pero en este caso solo podía pensar en su aspecto. No solo era enorme, sino que tenía unas alas negras descomunales, unos rasgos peculiares y una llama de fuego en la espalda. ¿Sería un disfraz? No me sonaba que existiese ninguna fiesta en los alrededores en los que se vistiese de esa forma.
—¿Qué está pasando? —pregunté un grupo de tres señoras mayores que miraban con indignación. Ninguna de ellas me supo responder, todas se miraron confusas entre ellas y negaron con la cabeza alzando ligeramente sus hombros. Nadie parecía comprender bien lo que ocurría o quién era ese tipo, para eso estábamos todos allí reunidos, para resolver nuestras dudas y saciar nuestra curiosidad.
Saqué un puro del bolsillo de mi chaqueta, lo encendí con mi mechero y comencé a fumar ahí plantada, entre todas aquellas personas, observando la situación con curiosidad para ver cómo se desarrollaban los acontecimientos y con la mano izquierda apoyada sobre la cadera. Tal vez apareciesen de repente los guardias para sacarlo de ahí, pero serían necesarios muchos de ellos para conseguirlo. Eso no me lo pensaba perder, así que la revista tendría que esperar.
![[Imagen: 8Rsjucn.png]](https://imgur.com/8Rsjucn.png)
