24-12-2024, 01:25 AM
Eso es. La capacidad de expresar la voluntad de forma corpórea. La extensión definitiva de los sentidos. El cosquilleo mágico que recorre desde la orilla de sartén hasta la yema de los dedos. Con la aprobación positiva de la entrenadora, ya tengo claro como "ejecutarlo". Solo queda ensayo y error. Repetir y repetir hasta perfeccionarlo, hasta llevarlo al siguiente nivel. Y de ahí, hasta más allá de lo evidente.
El único que, aparentemente, tiene un poco más de dificultad es Apolo. Me parece bastante increíble pensar que, el más talentoso probablemente de los tres, es al que más le está costando sacar su voluntad a relucir. -¿Acaso no es consciente de su propio potencial?- pienso para mí mismo, sorprendido -Puedo entender que Fuguwu, experimentado y perfeccionista, haya logrado sacar una voluntad tan férrea y exteriorizarla con tanta facilidad. Sin embargo, y tal vez me equivoque, con Apolo es distinto... y estamos frente al caso de una persona que se infravalora... Seguro eso complica el poder controlar la voluntad.-
Karl y Fuguwu ya están por animarlo, como toca. Entre que ya debe sentirse sobresaturado por todo y que yo tampoco soy nadie como para alentar el ánimo como un amigo, decido mantenerme al margen. Karl propone también asegurarse de que nuestros éxitos no han sido casualidad. Todo con atacar la "intangibilidad arenosa" del rubio. -Vamos a ello... Yare yare daze...-
Un dos un dos... empiezo a pivotar en el suelo, ejercitando y preparándome para volverlo a ejecutar. Si ya lo he podido sentir una vez, lo puedo repetir una segunda fijo. Con la guardia alzada, como la primera vez, apunto al muro y disparo. Jab Cross, con la misma fluidez, aunque algo más precipitado. La energía fluye, pero la siento menos densa, como si el cosquilleo llegara más tarde. El primer golpe se hunde en la arena, como cabe esperar, pero el segundo impacta con dureza, como si tocara una pared. Éxito. Éxito a medias. No debo ser precipitado. He de mejorar mi técnica o apenas mi Stand no podrá seguirme el ritmo.
El único que, aparentemente, tiene un poco más de dificultad es Apolo. Me parece bastante increíble pensar que, el más talentoso probablemente de los tres, es al que más le está costando sacar su voluntad a relucir. -¿Acaso no es consciente de su propio potencial?- pienso para mí mismo, sorprendido -Puedo entender que Fuguwu, experimentado y perfeccionista, haya logrado sacar una voluntad tan férrea y exteriorizarla con tanta facilidad. Sin embargo, y tal vez me equivoque, con Apolo es distinto... y estamos frente al caso de una persona que se infravalora... Seguro eso complica el poder controlar la voluntad.-
Karl y Fuguwu ya están por animarlo, como toca. Entre que ya debe sentirse sobresaturado por todo y que yo tampoco soy nadie como para alentar el ánimo como un amigo, decido mantenerme al margen. Karl propone también asegurarse de que nuestros éxitos no han sido casualidad. Todo con atacar la "intangibilidad arenosa" del rubio. -Vamos a ello... Yare yare daze...-
Un dos un dos... empiezo a pivotar en el suelo, ejercitando y preparándome para volverlo a ejecutar. Si ya lo he podido sentir una vez, lo puedo repetir una segunda fijo. Con la guardia alzada, como la primera vez, apunto al muro y disparo. Jab Cross, con la misma fluidez, aunque algo más precipitado. La energía fluye, pero la siento menos densa, como si el cosquilleo llegara más tarde. El primer golpe se hunde en la arena, como cabe esperar, pero el segundo impacta con dureza, como si tocara una pared. Éxito. Éxito a medias. No debo ser precipitado. He de mejorar mi técnica o apenas mi Stand no podrá seguirme el ritmo.
