28-12-2024, 07:55 PM
En el universo hay tres constantes definidas que nunca se rompen: el zumo de piña fresquito siempre entra bien, el Gobierno Mundial son una panda de mamarrachos necesitados de una gran purga y reconstrucción, y que mi carisma y mi comedia es inevitable. Por raras y complicadas que hubiesen empezado las cosas en el grupo (menos con Fuguwu), parecía que iba haciendo progresos ya que tanto él como Karl, se rieron con mi broma con la arena. James sin embargo no, a pesar de que se había presentado en aquel barco dando la nota, parecía que realmente era un sieso. Tampoco hago milagros.
El entrenamiento parecía navegar a toda vela, lo que al principio era complicado en mi caso, al tener que usar una fruta tan especial y el Waki, parece que al final conseguí domarlo. Aún así seguíamos muy verdes, Karl nos explicó que éramos demasiado lentos, lo cual era cierto. Necesitábamos conectarnos a ese flujo de energía y poder manipularlo como si fuese una propia extensión de nuestro cuerpo, poder moverla instantáneamente y sin tener que pensar. Como quién mueve las extremidades mismo.
Lo que al principio aquel sentimiento que se manifestó como frustración sobre mí, poco a poco iba evolucionando como motivación debido a que empezaba a ver resultados en la actividad. Por fin estaba aprendiendo cosas y parecía que nos sería de mucha utilidad en el futuro. Atrás quedaban esos días en Ballywood relegado simplemente a tener que limpiar el cuartel día tras día, apartado del resto, sólo porque al superior le caía mal y no le gustaban mis métodos demasiado "extremistas". Extremistas era su opinión, yo creo que simplemente actuaba en consecuencia a lo que cada criminal se buscaba, realmente allí los marines eran demasiado blandos y por eso me encontraba tantas tragedias. Aún no sabía por qué había sido llamado a formar parte de este nuevo grupo pero quizás alguien sí hubiese visto algo en mí.
Nos quedaba por aprender lo que Karl llamaba waki de observación, di gracias que al menos lo que tuviésemos que aprender no hubiese sido el waki del olfato, ya que no huelo ni mierdas pero tras ver que Fuguwu volvía a adaptar sus poses de karate, no fui menos y volví al trabajo. Había que seguir puliendo el waki así que mantuve la pared de arena y tras ello reinicié la actividad anterior. Quizás esto también me ayudaría a tener un mejor control sobre la arena, algo que podría tener un potencial enorme y ser bastante destructivo. Nadie está preparado para pelear contra la naturaleza en sí.
En vez de simplemente golpear con una patada en salto como hice antes, comencé a repetir el ejercicio llevándolo esta vez a mi técnica insignia. Comencé a golpear una y otra vez el muro con mi Sandy Snap pero sin recubrir mi pierna en arena, simplemente con el waki, ya habría oportunidad para mezclarlo todo.
Agacharme, girar, extender la pierna y golpear. Repetía el golpe una y otra vez hasta poder liberar el waki sin tener que pensar. No me daba ni un momento de respiro para llevar mi cuerpo al límite. Al menos podía dar gracias de que no iría dejando un pestazo por ahí, ya que no podía sudar. Al fin y al cabo, mi cuerpo era de arena.
El entrenamiento parecía navegar a toda vela, lo que al principio era complicado en mi caso, al tener que usar una fruta tan especial y el Waki, parece que al final conseguí domarlo. Aún así seguíamos muy verdes, Karl nos explicó que éramos demasiado lentos, lo cual era cierto. Necesitábamos conectarnos a ese flujo de energía y poder manipularlo como si fuese una propia extensión de nuestro cuerpo, poder moverla instantáneamente y sin tener que pensar. Como quién mueve las extremidades mismo.
Lo que al principio aquel sentimiento que se manifestó como frustración sobre mí, poco a poco iba evolucionando como motivación debido a que empezaba a ver resultados en la actividad. Por fin estaba aprendiendo cosas y parecía que nos sería de mucha utilidad en el futuro. Atrás quedaban esos días en Ballywood relegado simplemente a tener que limpiar el cuartel día tras día, apartado del resto, sólo porque al superior le caía mal y no le gustaban mis métodos demasiado "extremistas". Extremistas era su opinión, yo creo que simplemente actuaba en consecuencia a lo que cada criminal se buscaba, realmente allí los marines eran demasiado blandos y por eso me encontraba tantas tragedias. Aún no sabía por qué había sido llamado a formar parte de este nuevo grupo pero quizás alguien sí hubiese visto algo en mí.
Nos quedaba por aprender lo que Karl llamaba waki de observación, di gracias que al menos lo que tuviésemos que aprender no hubiese sido el waki del olfato, ya que no huelo ni mierdas pero tras ver que Fuguwu volvía a adaptar sus poses de karate, no fui menos y volví al trabajo. Había que seguir puliendo el waki así que mantuve la pared de arena y tras ello reinicié la actividad anterior. Quizás esto también me ayudaría a tener un mejor control sobre la arena, algo que podría tener un potencial enorme y ser bastante destructivo. Nadie está preparado para pelear contra la naturaleza en sí.
En vez de simplemente golpear con una patada en salto como hice antes, comencé a repetir el ejercicio llevándolo esta vez a mi técnica insignia. Comencé a golpear una y otra vez el muro con mi Sandy Snap pero sin recubrir mi pierna en arena, simplemente con el waki, ya habría oportunidad para mezclarlo todo.
Agacharme, girar, extender la pierna y golpear. Repetía el golpe una y otra vez hasta poder liberar el waki sin tener que pensar. No me daba ni un momento de respiro para llevar mi cuerpo al límite. Al menos podía dar gracias de que no iría dejando un pestazo por ahí, ya que no podía sudar. Al fin y al cabo, mi cuerpo era de arena.
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