[Aventura T5] El ataque a la Base G-65
#76
Leyenda


Aunque los constantes gritos y lamentos de los demás presos me habían despertado hacía rato, la alarma fue lo que finalmente llamo mi atención e hizo que abriese los ojos y me pusiera de pie. Ya de pie, me acerqué tranquilamente hacía la puerta de la celda, colocando mi oreja en esta cuando estuve delante, con la intención de poder escuchar cualquier cosa que pasase detrás de esta. Pero lo único que pude escuchar, siguieron siendo los gritos de los demás presos, los que aumentaron consideradamente después de empezar a sonar la alarma.

"Esto es muy extraño, algo esta pasando" me dije con gran curiosidad ignorando por completo los gritos de los demás presos, ya que durante los diversos años que había estado en aquella celda encerrado nunca había sucedido nada parecido. Jamás había sonado esa alarma. "Bueno... ahora que ya me he levantado voy a aprovechar para entrenar un poco" me propuse, puesto que sabía que aunque aquello era extraño yo no podría hacer nada encerrado en aquella celda, así que decidí seguir con mis rutinas diarias me aparte de la puerta de la celda y después de hacer una pequeña sentadilla, me deje caer hacía delante, tumbándome en el suelo boca abajo, coloqué mis manos a la altura de mi pecho y empecé a realizar flexiones una detrás de la otra sin parar.

- 290... 291... 292... 293... 294... 295... 296... 297... 298... 299... - iba contando en voz alta las flexiones que llevaba, pero de golpe toda la celda tambaleo, lo que me pillo desprevenido y me hizo caer hacía el lado. - ¿Qué narices esta pasando hoy en esta maldita y asquerosa cárcel? - exclamé entre asombrado y enfadado por aquella situación. "Algo muy raro esta pasando ahí fuera... no puedo quedarme aquí..." me dije al escuchar como los ruidos y gritos aumentaban fuera de aquellas cuatro paredes, me levanté del suelo y miré hacía la puerta. "Mierda... si al menos tuviese aquí mi espada... podría intentar cortar la puerta y salir de aquí..." proseguí melancólico mientras abría y cerraba mi mano derecha, intentando recordar la maravillosa sensación que había tenido la primera vez que empuñe una katana. 

El mero hecho de intentar recordar la primera vez que empuñe una espada, hizo que un montón de recuerdos llegasen a mi mente, en estos recuerdos pude observar a mis abuelos, el momento en el cual caía desde mi isla natal del cielo y llegaba a la isla Neur, algunos recuerdos sueltos de mis días sobreviviendo en las calles de la ciudad de Lègance, el día que conocí al viejo lobo de mar, los días entrenando con él y... de repente un ruido metálico me hizo volver en sí, miré hacía el frente y la puerta de la celda se estaba abriendo. "Ahí vienen" pensé mientras me ponía en guardia dispuesto a dar pelea a cualquier marine que entrase por la puerta, para llevarme a otro lado o intentar hacerme alguna otra prueba. "¿Qué coño?" me dije sorprendido al no haber nadie detrás de la puerta, sin bajar la guardia me dirigí hacía esta, primero asome la cabeza y luego salí hacía fuera.

En un principio, al asomarme por la puerta no vi a nadie, pero al mirar al suelo, pude ver un montón de cuerpos de marines muertos. "Vaya... parece que alguien le ha dado su merecido a estos desgraciados yohohoho" pensé divertido al ver los cuerpos. Luego salí tranquilamente de la celda y vi como los otros presos uno tras otro seguían mis pasos. Algunos entre asombrados y miedosos, otros salieron insultando y golpeando a diestro y siniestro, entre estos últimos, vi como algunos abrían unos cofres que se encontraban al lado de sus celdas y de estos sacaban diversas armas. Este suceso me hizo mirar hacía mi puerta y ver como allí había un cofre de gran tamaño, lo abrí sin pensarlo. "¡Si! ¡Cuánto te he echado de menos...!" pensé entusiasmado al ver de nuevo mi preciada katana, sin dudarlo saque a Chinamire no Hane y su vaina de su celda y me la coloqué en el cinturón.

Después de esta acción escuche como alguien gritaba que allí había un trampilla, por donde se podía salir. Este suceso llamó mi atención provocando que instintivamente mirase hacía el lugar de donde provenía aquel grito. Este provenía desde una puerta que se encontraba a unos 250 metros de mi posición. Sin pensarlo desplegué mis alas golpeando a varios presos y me elevé por encima de todos, ignorando sus miradas, insultos y amenazas empecé a volar hacía la puerta. Por debajo mío y en mi misma dirección varios presos empezaron a caer desplomados sin razón aparente. "Hoy es un día muy extraño, pero mientras pueda salir, este será un día extraordinario" pensé tranquilo mientras me dirigía hacía la puerta. Justo antes de llegar a esta, recogí mis alas para caer en picado, al llegar al suelo, di una voltereta para frenar el impacto contra este a la vez que pasaba a través de la puerta.

La velocidad que había cogido al caer en picado era tal, que la voltereta no fue suficiente para frenar y acabe estampándome contra la pared, cayendo al suelo de espaldas. "Auchh... creo que me he pasado" me dije mientras me tocaba la cabeza sin levantarme. "Esa debe ser la salida" dije sonriendo al mirar hacía el techo que tenía encima y ver una escotilla abierta y al final de esta una luz blanca. La escotilla era lo suficiente grande para caber por esta, pero no lo suficiente para abrir mis alas dentro de esta y salir volando de allí. "Debo espabilar por ahí no puedo subir volando..." proseguí pensando mientras me ponía en pie y después de dar un salto y entrar por la escotilla, empecé a escalar por esta sin pausa, pero sin prisas.

OFF


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RE: [Aventura T5] El ataque a la Base G-65 - por Artur - 29-12-2024, 12:20 PM

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