10-08-2023, 10:32 AM
Ya hace una semana que empezó mi aventura de viaje con el único compañero humano que he tenido tras lo ocurrido con mi familia, la verdad es que yo era reacio hacer este viaje, no tenía ninguna necesidad de alejarme de mi familia… -hay mi familia que será de mi mamá vieja- refiriéndome a mi abuela, -como la echo de menos, ¡andeve!-, pero a lo largo del viaje y una vez llegada a está isla tengo que decir que me gusta la idea de poder viajar y ver bosques con muchas hierbas y tipo de plantas que todavía no sabía para que se utilizaban, ya que solo tenía un librito pequeño con dibujos de plantas medicinales, el librito era muy sencillo constaba de los dibujos de las hierbas acompañado de dibujos de recipientes o calderas según como se prepare, todo esto fue hecho por mí verdadera familia que no es la misma que la que me acogió después.
Después de todos mis pensamientos matutinos de agradecimiento a mis señores familiares antepasados y al universo por haberme dado un día más. La última noche que hemos estado juntos el kova y yo, el kova es un pobre borracho que siempre tengo que ir comprándolo bebida porque no aguanta ni un día sin beber, -ya podrías tener un mejor hábito- comenté mientras caminaba. No podré entender porque le gusta beber con lo rico que es comer.
-arggg….pescadito- dios es que el pescado es lo mejor que pueda existir da igual como se prepare solo quiero zamparmelo y comer sin tener ningún reparo para ello, a lo que iba… como cada noche es una costumbre hacer siempre que se pueda una fogata y sentarnos juntos y cantar o bailar siempre que estemos con los nuestros pero esta vez kova se pasó, se pasó de beber a tal punto que pensaba que un molinillo de aire del tejado de una casa era un molino gigante. Después de eso le dije que quedamos en el pueblo y decidí irme hacia allí.
Comencé a caminar dirección pueblo o… eso es lo que yo pensaba porque por más que iba caminando lo único que hacía era ver bosques.
-¡mierda! Ya me he vuelto a perder- no me queda otra que seguir caminando, gire a la izquierda y continúe por el camino solo había árboles altísimos tan altos algunos que ni yo podría tocar y eso que medía 3 metros, veía animales pasar que asustaban porque escuchaban mis pisadas, son 235 kilos poquita cosa no iba a ser. Al cabo del rato empiezo a pisar suelo asfaltado y por fin encontré el pueblo.
-bien ahora solo queda encontrar al borracho - continúe caminando por el pueblo, podía sentir las miradas de pueblerinos, incluso alguno se atrevió a decirme alguna grosería, solo tuve que poner mis ojos sobre el para que se arrepienta de llamarme aquello. Cuando iba caminando encontré en el pueblo un local llamado…. Quizás no podía leer porque no tenía las gafas puestas así que me las saque de mi bolsillo y me las puse, vi de nuevo el cartel y ahí estaba el local de…. - exacto seguro que pone que es un bar- comenté aunque no tenia idea de lo que estaba leyendo. Acto seguido me guarde mis diminutas gafas de lectura y intenté entrar, era costoso ya que esa puerta medía justo lo que yo medía así que o bien me encorvaba como jorobado se tratase o me ponía a 4 patas, quizás la gente se asustará pero me es más cómodo ir a 4.
Entre en el local y gracias al señor no había nadie salvo la dependienta, una chica rubia de unos 30 años con ojos azules, -tal y como le gustan al kova- pensé yo, había un rincón donde se podía uno sentar bien y había como un puestecito de hierbas -andeve! Será verdad que he entrado en un sitio como este, casualidades de la vida por dios- pero la paz en ese local no iba a tardar en desaparecer, pues se escucha un empujón en esa delicada puerta y ahí estaba justamente a quién yo buscaba, era mi hermano kova!
Después de todos mis pensamientos matutinos de agradecimiento a mis señores familiares antepasados y al universo por haberme dado un día más. La última noche que hemos estado juntos el kova y yo, el kova es un pobre borracho que siempre tengo que ir comprándolo bebida porque no aguanta ni un día sin beber, -ya podrías tener un mejor hábito- comenté mientras caminaba. No podré entender porque le gusta beber con lo rico que es comer.
-arggg….pescadito- dios es que el pescado es lo mejor que pueda existir da igual como se prepare solo quiero zamparmelo y comer sin tener ningún reparo para ello, a lo que iba… como cada noche es una costumbre hacer siempre que se pueda una fogata y sentarnos juntos y cantar o bailar siempre que estemos con los nuestros pero esta vez kova se pasó, se pasó de beber a tal punto que pensaba que un molinillo de aire del tejado de una casa era un molino gigante. Después de eso le dije que quedamos en el pueblo y decidí irme hacia allí.
Comencé a caminar dirección pueblo o… eso es lo que yo pensaba porque por más que iba caminando lo único que hacía era ver bosques.
-¡mierda! Ya me he vuelto a perder- no me queda otra que seguir caminando, gire a la izquierda y continúe por el camino solo había árboles altísimos tan altos algunos que ni yo podría tocar y eso que medía 3 metros, veía animales pasar que asustaban porque escuchaban mis pisadas, son 235 kilos poquita cosa no iba a ser. Al cabo del rato empiezo a pisar suelo asfaltado y por fin encontré el pueblo.
-bien ahora solo queda encontrar al borracho - continúe caminando por el pueblo, podía sentir las miradas de pueblerinos, incluso alguno se atrevió a decirme alguna grosería, solo tuve que poner mis ojos sobre el para que se arrepienta de llamarme aquello. Cuando iba caminando encontré en el pueblo un local llamado…. Quizás no podía leer porque no tenía las gafas puestas así que me las saque de mi bolsillo y me las puse, vi de nuevo el cartel y ahí estaba el local de…. - exacto seguro que pone que es un bar- comenté aunque no tenia idea de lo que estaba leyendo. Acto seguido me guarde mis diminutas gafas de lectura y intenté entrar, era costoso ya que esa puerta medía justo lo que yo medía así que o bien me encorvaba como jorobado se tratase o me ponía a 4 patas, quizás la gente se asustará pero me es más cómodo ir a 4.
Entre en el local y gracias al señor no había nadie salvo la dependienta, una chica rubia de unos 30 años con ojos azules, -tal y como le gustan al kova- pensé yo, había un rincón donde se podía uno sentar bien y había como un puestecito de hierbas -andeve! Será verdad que he entrado en un sitio como este, casualidades de la vida por dios- pero la paz en ese local no iba a tardar en desaparecer, pues se escucha un empujón en esa delicada puerta y ahí estaba justamente a quién yo buscaba, era mi hermano kova!
