10-09-2023, 11:12 PM
No sabía por qué, pero Aspros conocía a Jolyne como “chica pajarito”. No sonaba para nada bien, pero tenía que enterarme también de esa historia más adelante. De momento ya teníamos bastante con este caos de situación y lo que debía hacer era tratar de esclarecer las cosas y calmarles a todos menos a Aspros, que parecía el más tranquilo de todos. Debía estar acostumbrado a lidiar con situaciones límite y peculiares. A pesar de nuestras pintas y los discursos inconexos tuvo la consideración de presentarse. Menos mal que no era una estrella con demasiadas ínfulas, quién lo diría.
Por sus comentarios parecía sorprendido y confundido a partes iguales. Le sorprendía que Jolyne se hubiese unido a una tripulación pirata, lo cual era lógico. A la chica le faltaba un hervor, pero no parecía una pirata. Seguramente ni ella misma sabía que lo era ni qué hacía con nosotros, estaba obsesionada con ganar la supuesta competición en la que todos estábamos participando. Tampoco parecía gustarle que Yamamura se hubiera referido a él como “señor”. Debería estarle agradecido, por lo menos no le había llamado “viejo”, como hizo conmigo. Aquello me hizo pensar, ¿por qué narices había sido la única a la que había llamado de esa forma? Además de comprar varias cremas antiedad tendría que pedirle explicaciones.
Por lo visto, la intención de Aspros era viajar a otras islas y estaba buscando la manera. Con el dinero que debía tener no debería ser un problema para él, aunque a saber. Los famosos solían tener mucho dinero, pero también gastárselo en tonterías. Jolyne seguía con su idea enfermiza de la competición, lo cual también estaba confundiendo a Peixe, que repitió el discurso de presentación que nos había soltado a mí y a Yamamura cuando le conocimos, aunque algo más asustado. No sabía qué le pasaba, solía ser un tipo alegre, pero ahora estaba actuando raro. Además, asumió muy rápidamente que era nuestro compañero y pidió instrucciones de forma obediente.
Yamamura tomó las riendas de la situación y le ordenó escuchar. También había asumido muy rápido que ahora éramos 4 en grupo, pero no se limitó a aceptar a Peixe. Le reveló a Aspros sus intenciones y el invitó a venir con nosotros. A pesar de su aspecto, de nuestro aspecto, sus ideales eran nobles y nuestro objetivo el más grande que se podía perseguir en la vida. Ser libres. Dudaba que Aspros quisiera unirse a una banda pirata y menos a la nuestra, pero cuando Yamamura hablaba sobre su sueño me recordaba por qué esta aquí con ellos. —Todo esto te puede parecer una tontería —dije refiriéndome a Aspros— pero muchas veces creemos que somos libres cuando, en realidad, estamos limitados, condicionados por las normas absurdas que se nos imponen. La libertad es el latido del alma humana, la llama que arde en nuestros corazones, la promesa de un mundo donde cada individuo es libre para perseguir sus sueños, expresar sus ideas y vivir con dignidad. Es el faro que guía el viaje que es la vida. Yo antes creía que no tenía un lugar a donde ir, pero Yamamura ha cambiado eso.
No tenía pensado soltar un discurso, pero, por mucho que me fascinase Aspros y su mundo de fama, no pensaba dejar que se tomase esto a la ligera. Me daba igual que mi capitán fuese un tipo peculiar, enorme, con alas negras y fuego en su cabeza, ni tampoco que mis compañeros fuesen una campesina inculta y sucia y un pulpo humanoide rarísimo. Lo importante era nuestro objetivo, que ahora comenzaba a ver como Jolyne, así que debía estar volviéndome loca. —Así que, si quieres participar en esta competición para que seamos las personas más libres del mundo y recorrerlo por completo sin más preocupaciones que disfrutar y vivir innumerables experiencias, puedes venir con nosotros. Lo único que nos falta es un navegante que nos guíe. Si conoces a alguien también nos harías un favor.
Por sus comentarios parecía sorprendido y confundido a partes iguales. Le sorprendía que Jolyne se hubiese unido a una tripulación pirata, lo cual era lógico. A la chica le faltaba un hervor, pero no parecía una pirata. Seguramente ni ella misma sabía que lo era ni qué hacía con nosotros, estaba obsesionada con ganar la supuesta competición en la que todos estábamos participando. Tampoco parecía gustarle que Yamamura se hubiera referido a él como “señor”. Debería estarle agradecido, por lo menos no le había llamado “viejo”, como hizo conmigo. Aquello me hizo pensar, ¿por qué narices había sido la única a la que había llamado de esa forma? Además de comprar varias cremas antiedad tendría que pedirle explicaciones.
Por lo visto, la intención de Aspros era viajar a otras islas y estaba buscando la manera. Con el dinero que debía tener no debería ser un problema para él, aunque a saber. Los famosos solían tener mucho dinero, pero también gastárselo en tonterías. Jolyne seguía con su idea enfermiza de la competición, lo cual también estaba confundiendo a Peixe, que repitió el discurso de presentación que nos había soltado a mí y a Yamamura cuando le conocimos, aunque algo más asustado. No sabía qué le pasaba, solía ser un tipo alegre, pero ahora estaba actuando raro. Además, asumió muy rápidamente que era nuestro compañero y pidió instrucciones de forma obediente.
Yamamura tomó las riendas de la situación y le ordenó escuchar. También había asumido muy rápido que ahora éramos 4 en grupo, pero no se limitó a aceptar a Peixe. Le reveló a Aspros sus intenciones y el invitó a venir con nosotros. A pesar de su aspecto, de nuestro aspecto, sus ideales eran nobles y nuestro objetivo el más grande que se podía perseguir en la vida. Ser libres. Dudaba que Aspros quisiera unirse a una banda pirata y menos a la nuestra, pero cuando Yamamura hablaba sobre su sueño me recordaba por qué esta aquí con ellos. —Todo esto te puede parecer una tontería —dije refiriéndome a Aspros— pero muchas veces creemos que somos libres cuando, en realidad, estamos limitados, condicionados por las normas absurdas que se nos imponen. La libertad es el latido del alma humana, la llama que arde en nuestros corazones, la promesa de un mundo donde cada individuo es libre para perseguir sus sueños, expresar sus ideas y vivir con dignidad. Es el faro que guía el viaje que es la vida. Yo antes creía que no tenía un lugar a donde ir, pero Yamamura ha cambiado eso.
No tenía pensado soltar un discurso, pero, por mucho que me fascinase Aspros y su mundo de fama, no pensaba dejar que se tomase esto a la ligera. Me daba igual que mi capitán fuese un tipo peculiar, enorme, con alas negras y fuego en su cabeza, ni tampoco que mis compañeros fuesen una campesina inculta y sucia y un pulpo humanoide rarísimo. Lo importante era nuestro objetivo, que ahora comenzaba a ver como Jolyne, así que debía estar volviéndome loca. —Así que, si quieres participar en esta competición para que seamos las personas más libres del mundo y recorrerlo por completo sin más preocupaciones que disfrutar y vivir innumerables experiencias, puedes venir con nosotros. Lo único que nos falta es un navegante que nos guíe. Si conoces a alguien también nos harías un favor.
![[Imagen: 8Rsjucn.png]](https://imgur.com/8Rsjucn.png)
