Vicios son vicios [Aventura T2 - Presente Absoluto]
#4
La ballesta de Folk dispara con un chasquido seco, no puedo decir que fuese inesperado, pero no puedo reaccionar a tiempo. El virote vuela casi como un destello metálico en la penumbra. Empiezo a sentir la adrenalina y mis músculos reaccionan antes que mi mente, lanzándome de un salto hacia atrás mientras el proyectil silba, pero no he reaccionado lo suficientemente rápido. Siento un golpe seco sobre mi cuerpo, bajo las costillas y después otro sobre una pared a pocos metros de mí cuando el virote se incrustó en ella, astillando la madera podrida. Me ha dado y puedo notar como mi sangre comienza a manar de la herida.

Aún en el aire, aprieto los dientes, pero no puedo reprimir un exagerado grito de dolor mientras la peste a hierro inunda mis sentidos. Usando de algún modo las alas para controlar el vuelo, ruedo sobre los resbaladizos adoquines de la calle y me levanto, el Long-range Choice ya firme en mis manos. Habré ganado unos diez metros de distancia, dejándonos a diecisiete el uno del otro. Mis ojos se clavan en Folk, esa grotesca silueta que parece sacada de una pesadilla me observa con locura. El tic en su ojo izquierdo, el temblor errático en sus movimientos... No es solo una amenaza física; es una muestra de lo que sucede cuando se pierde todo control, reconozco esa imagen, la imagen de la adicción. Al final los vicios son vicios.
Por un instante, mi mente viajó a otro lugar, a otra época. Folk debía haber sido como yo alguna vez. No hacía falta conocer toda su historia para verlo. Un ser que sobrevivía en las grietas del mundo, haciendo lo que podía para encontrar su lugar. Pero algo lo había roto. Algo lo había empujado al borde, y ahora, el mink no era más que un cascarón lleno de desesperación y hambre.

"¿Y si no hubiera sido por Eleon? ¿Y si mi camino hubiera sido este?" – Un escalofrío recorre mi cuerpo cuando me identifico con la criatura frente a mí, acompañado de una profunda pena.

Ese pensamiento me congeló por un instante, pero no tenía el lujo de perderme en reflexiones. Folk sigue emitiendo ruidos inhumanos, observo esas garras afiladas como si estuviera listo para saltar sobre mí en cualquier momento y agradezco haber ampliado las distancias por reflejo, a pesar de los daños. Sus patas están manchadas de sangre y por algún motivo sospecho que es suya. El rojo profundo de nuestra sangre se mezcla junto al agua de la tormenta que comienza a caer, formando hilos que se extienden hacia la posición de cada uno, como venas infernales creciendo en el suelo.

—¡Folk! —grito, mi voz resuena en el callejón —. ¡Para! No quiero matarte. —No miento, no del todo. Pondré mi vida por encima de la suya si es necesario, pero preferiría encontrar otra solución. —No se puede hacer nada…

No estoy seguro de que mis palabras tengan algún peso. Su mirada es la de un animal acorralado, los ojos inyectados en sangre detrás de las gafas agrietadas que protegen sus luceros carmesí se clavan sobre mí con un odio y necesidad lejos de la salvación. Por un momento me da la sensación de que titubea, ladeando la cabeza como si estuviera tratando de procesar mis palabras. Pero he visto eso otras veces, sólo es un tic nervioso fruto de la abstinencia, tengo que salir de aquí luchando y no puedo perder el tiempo tratando de entenderlo.

Un rayo rompe el cielo, la explosión del trueno rebota en los edificios y llega desde ángulos imposible, es la señal de que no hay vuelta atrás.
 
Respiro hondo, enfocándome en el peso del Long-range Choice contra mi hombro. La lluvia hace que el arma se sienta más pesada y resbaladiza, pero también hace que mis sentidos se afilen. Mis dedos encuentran el gatillo, y mi mente ignora el dolor para hacer un cálculo rápido: su posición, la distancia, el movimiento errático de su cuerpo.
No quiero disparar a matar. No todavía. Quizás no queda mucho de Folk en ese cuerpo, pero si hay algo, una chispa, no estoy dispuesto a extinguirla tan fácilmente.

Apunto a su pierna izquierda, donde las garras se arquean hacia adelante. Un disparo para desestabilizarlo, para detenerlo sin acabar con él. Mi dedo aprieta el gatillo suavemente, y el retroceso del rifle envió una sacudida familiar por mi brazo, casi por sorpresa, como debe ser.

El disparo hace eco en el callejón, un rugido que corta la tormenta por un instante.
Mientras lo observo desde mi posición, mis pensamientos no dejan de girar. Folk no es un monstruo, le han convertido en uno. Es el resultado de un mundo que aplasta a quienes no encajan en él. Su locura, su violencia, todo ello son solo los gritos de alguien que ha perdido todo lo que tenía, incluyéndose a sí mismo.

"¿Qué diferencia hay entre él y yo?" pienso. "¿Qué me separa de caer en el mismo abismo si pierdo a quienes me rodean? ¿Si dejo de luchar por algo más que sobrevivir?" aunque eso ya había pasado. Eleon había muerto no hace mucho y después había encontrado a Pralder y Charel. "¿Qué nos hace distintos Folk? ¿Es porque eres una rata? Es cierto que no se mucho de ratas que hablan".

BÉLICO
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 332 - 55 = 277
Energia: 437 + 0 = 437
Espiritu: 48 + 0 = 48


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RE: Vicios son vicios [Aventura T2 - Presente Absoluto] - por Casca Belles - 31-12-2024, 07:33 PM

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