11-01-2025, 08:29 PM
contexto
Leyenda (Guía de color)
Otoño año 14
Astilleros de la Ciudad de Lègance, Isla Neur, Grand Line
Día 6, al mediodía
- Oye, se te da bastante bien esto de rascar unas monedas, no? - pregunté, con curiosidad, mientras subía por la rampa que daba al barco. Cuando estuve lo suficientemente cerca, salté a la blanca barandilla, para de esa forma poder ver mejor la cubierta. El barco era jodidamente enorme, mucho más de lo que me esperaba, habiéndolo visto desde fuera - Se me ha olvidado decirte. Pero lo mismo te pido que me lleves las cuentas - bromeé - Así seguro que puedo volver a montarme el mazo IS IS IS IS - miré a nuestro alrededor, viendo como algunos de los carpinteros navales caminaban por la cubierta, algunos confusos por la presencia de un horrible y enorme ser. Algunos otros (la minoría), en cambio, estaban realmente enfrascados en acabar los últimos detalles que faltaban para que aquel navío estuviera perfecto - Yo creo que a ti se te daría bien algún mazo que se base en gestión de recursos y valor en mesa - asentí. Uno de los carpinteros pasó entonces por delante de nosotros, caminando rápidamente como si deseando no pasar desapercibido - Oye, tú - le llamé - Sí, tú. No, tú, no. El otro, este de aquí, el del pantalón de rayas - por alguna razón otro de los carpinteros me miró, mientras el tipo al que me estaba refiriendo no hacía el más mínimo caso - ¿Qué pasa, acaso eres sordo? - pregunté, algo confuso. Efectivamente, aquel tipo estaba sordo como una tapia, por lo que me dijo uno de sus compañeros - ¿Oye, y cómo hacéis para, yo que sé, pedirle que os pase un martillo? ¿Le tiráis algo a la cabeza? - pregunté a otro de sus compañeros, el cual llevaba un pantalón a cuadros. Este se puso entonces a hacer cosas raras con las manos. Arqueé una ceja, hasta que el mismo compañero de antes me dijo que resulta que este segundo era mudo - No, si solo falta un ciego y tienen el pack completo - no tardé mucho en ver como otro de los carpinteros, uno con un pantalón de lunares, se chocaba contra uno de los mástiles. Me llevé la mano a la cara, suspirando. Aquello parecía una de esas empresas que contratan a gente discapacitada para recibir ayudas económicas y luego no se preocupan lo más mínimo por ellos. Aunque, pensándolo bien, aquel tipo de antes parecía alguien que haría algo así constantemente - Bueno, da igual. Quería preguntar si os faltaba mucho, que nos tenemos que llevar el barco de aquí - le comenté - Muchas gracias
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