[EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 7 - Tango de la Sultana
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El bamboleo acompasado del barco apenas me parecía un leve balanceo. Mi cuerpo se encontraba justo ahí, apoyado en la barandilla del barco, mirando hacia el horizonte, pero mi mente se encontraba en otro lugar muy lejano. Era tal la abstracción que apenas me fijé en que estábamos a punto de llegar a tierra firme. Tan solo escuchaba voces de fondo y escuchaba pasos corriendo de un lado a otro. Era probable que el caos en el barco se debiese a que se estaba hundiendo, o algo así había mencionado una de las voces de fondo. Ya se encargarían de solucionarlo, así se mantendrían entretenidos. Si necesitaban mi ayuda, solo tendrían que pedirla.

Aquel viaje había sido como una montaña rusa, con constantes subidas y bajadas, pero ahora parecía que nos iba a costar remontar más de la cuenta, especialmente desde la desaparición de Yamamura. Absorta en mi introspección, no me percaté de las batallas que libraban mis compañeros. Garnet, siempre animado, seguramente ocultaba tras su ridícula risa y las notas de su instrumento el peso de la tristeza. Tobías, con su silencio y actitud pragmática, trataría de enmascarar o restar importancia a sus preocupaciones. Kenzo, con su impulsividad mostraba una apariencia de joven alocado y despreocupado, pero su mente encerraba el miedo a no cumplir con sus expectativas autoimpuestas. Sasha no se molestaba en silenciar sus emociones. La explosión de su rabia era tan impetuosa como una tormenta desatada en alta mar, capaz de arrasar con todo a su paso y dejar tras ella los restos de la desolación. Jolyne era la única que parecía completamente ajena a los problemas, aunque no descartaba que la confusión nublase su perspectiva y se encontrase completamente perdida, sin comprender los cambios y, por lo tanto, sin ser capaz de ver más allá; lo que nos deparaba el futuro.

La distancia con la costa era cada vez menor, pero no fue eso lo que me despertó de mi ensoñación, sino los gritos de advertencia de Garnet, esta vez mucho más alarmantes que antes, mientras lanzaban agua por la borda. Como el choque violento de una ola contra las rocas de un acantilado, sus palabras me salpicaron y me devolvieron a la cruda realidad. Ya me había preparado, así que no necesitaba recoger nada. Tal y como me encontraba, me deslicé por encima de la barandilla y salté a tierra firme para situarme junto a Sasha, apremiada por el aviso de mi compañero. No me extrañaba el fatal destino del barco, ni siquiera sabía cómo había sido capaz de llevarnos hasta nuestro destino. Parecía que fuese consciente de nuestra necesidad y hubiese realizado su último esfuerzo para que pudiésemos continuar con nuestro camino, que a partir de ahora tendríamos que recorrer sin él. Nada más bajar del barco, aquel que nos había acompañado hasta ahora, este comenzó a hundirse de forma irremediable. Me quedé mirándolo, un símil perfecto, la pérdida de nuestro barco era el fin de un viaje, la pérdida de nuestro capitán, el fin de un propósito. Tal vez estaba siendo melodramática de más, en parte por culpa de la melodía que comenzó a entonar Garnet a modo de despedida.

Tras un largo tiempo de reflexión y mutismo que había comenzado con aquella nota, respiré el aire de una nueva isla. Algo había cambiado, aunque, para ser justos, el cambio había sido una constante en nuestra aventura. Así era la vida y nada detendría sus manecillas. Un claro ejemplo de ello fue que todo continuaba avanzando. Por mucho que tu mundo se derrumbase, las sombras seguirían alargándose al atardecer, los ríos seguirían fluyendo, el viento seguiría azotando los árboles, las estrellas seguirían alumbrando el camino de los navegantes y el mar seguía abrazando la costa una y otra vez. De nuevo, lo que me ayudó a volver a la realidad eran mis compañeros. El músico mostraba una actitud animada, como siempre, y se preocupó por nuestro bienestar. Por su parte, Sasha no parecía nada contenta. Parecía que su mayor preocupación era haber perdido su colección de cómics y algo de unas estrellas. Prefería que fuese así, aunque era evidente que esto no era lo que más le importaba, sino la desaparición del capitán y haber salvado a un tal Bepso por los pelos. No entendía demasiado, pero compartía su frustración. Sus últimas palabras fueron el desencadenante para que fuese realmente consciente de dónde nos encontrábamos. ¿Sabaody?

Miré a mi alrededor, alzando la vista para admirar los enormes árboles que se alzaban hacia lo más alto del cielo y hundían sus raíces en lo más profundo del mar, como si uniesen dos mundos opuestos. Por si aquel portento de la naturaleza no fuese suficiente, del suelo comenzaron a emerger burbujas de un tamaño considerable, que ascendían flotando en el aire como Íkaros jabonosos, desafiando toda ley física y aspirando a alcanzar el sol, pero acabando por desvanecerse con un efímero estallido antes de lograr su pretencioso objetivo.

No esperé a que todos estuviesen preparados para lo que nos deparaba aquel lugar. Tenía que tomar las riendas. Así éramos los piratas. Anhelábamos la libertad, pero no podíamos vivir sin objetivos, sin sueños. La mirada desconcertada de Sasha me lo confirmó y me devolvió las fuerzas de forma repentina. Ahora me sentía imparable. Incluso llegué a sentir rabia por no haber sabido responder antes a nuestras necesidades. Pero ya no me regodearía en el silencio. Ahora el mundo sí que nos iba a oír.

—Me parece muy buena idea, Garnet. No tenemos barco, pero nos haremos con uno mucho más potente por las buenas o por las malas. Ahora nos moveremos en aguas más peligrosas, así que el cambio de barco era inevitable. No tenemos comida, pero me apuesto lo que sea a que no nos costará encontrar en esta isla. Y no sabemos dónde esta Yamamura, pero lo averiguaremos. Tenemos que confiar en él y en que estará bien, él ha elegido su destino. No sé cómo ayudarte con lo del Log Pose, pero eres una buena navegante, seguro que averiguas cómo podemos continuar. De momento no podemos hacer nada más que investigar un poco sobre este lugar, pero mejor si no nos separamos hasta estar seguros de lo que nos podemos encontrar. Si vemos que no hay demasiado peligro, podemos ir por nuestra cuenta, tengo un den den mushi de sobra por si alguien no tiene para que todos estemos comunicados. No vamos a perder a nadie más —dije con determinación intentando despejar todas las dudas. Si ellos estaban pendientes con el haki no sería necesario que yo hiciese lo mismo, así que me limité a caminar unos pasos hacia Garnet para avanzar y adentrarnos en la isla, esperando que los demás hiciesen lo mismo. Nuestro objetivo ahora debía ser hallar las respuestas que necesitábamos y que solo el tiempo nos daría.

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Con cada movimiento de mis espadas, escribo mi leyenda en las páginas del tiempo, cada paso que doy es un trueno en el estruendo de la batalla. Aparta de mi camino, o lo lamentarás.

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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 7 - Tango de la Sultana - por Triana Tempesta - 13-01-2025, 07:21 PM

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