13-01-2025, 08:10 PM
Con la llamada de Karlglass Firebirth al cuartel general, estos transmitieron el reporte pertinente a la persona indicada, quien de forma rápida y eficaz mandó un buque a la isla Chika cargado de Marines dispuestos a atender a tal urgencia como debía ser.
La noticia de que Joe Joestar, el Comodoro a cargo de esa división de marginales y bichos raros de la división 21, había vencido a Yojimbo, el Supernova con quinientos millones de recompensa por su cabeza, corrió como la pólvora más pura ante la chispa más viva. El boca a boca de los cuarteles en el lapso de los dos días que transcurrieron hasta la llegada de la embarcación se extendió tanto, que aquellos que llamaban a Joe "El Héroe" con cierto desagrado y cinismo empezaban a verse consumidos por la frustración. Yojimbo no era uno de los grandes piratas de la época, pero amenazaba con convertirse en uno de ellos, y en su linaje había avisos suficientes como para no dejarle pasar por alto mucho más tiempo. Era un peligro que había que detener, y un tipo cualquiera, un humano sin habilidades especiales como un Haoshoku, o una fruta monstruosa, lo había parado en seco y había dejado a su tripulación, una de las más peligrosas del momento, sin su líder y potencial bélico más alto.
La resolución y determinación de Karlglass, quien poco a poco - seguramente dado el paso de la edad - dejaba de ser tan cabeza loca y empezaba a demostrar pequeños atisbos de cordura fue también trivial. Tras la llamada al cuartel, avisó a su división para efectuar los preparativos necesarios, haciendo que transportasen a Joe a su navío, y encargándose personalmente de encadenar a un inconsciente e inmovilizado Yojimbo, y custodiarlo dia y noche sentada a las puertas de su celda. Si Yojimbo recuperó la consciencia o no, fue un misterio, pues se mantuvo en silencio durante los dos días, sin hacer el más mínimo movimiento. La Comodoro Firebirth aprendió una valiosa lección en todo este período de aislamiento y reflexión: la templanza.
El proceso de montar guardia día y noche frente a la celda de Yojimbo, sólo permitiéndose dar pequeñas cabezadas cuando el sueño pesaba más que nada, y ser capaz de reprimir sus instintos destructivos contra un prisionero indefenso, permitiendo a la justicia hacer su trabajo, le dieron a aquella semioni algo de luz en su interior, gracias a su mitad humana, demostrando que lo diabólico de su parte Oni no iba a imperar sobre ella si ella no lo alimentaba.
Y esa determinación sería lo que más falta le haría y el compañero más férreo que podría tener en su siguiente misión: Comandar la División 21.
Joe Joestar fue convocado tras despertar por el Almirantazgo, para que personalmente custodiase a Yojimbo hacia Impel Down, donde sería entregado a las autoridades gubernamentales, sin juicio previo, para encerrarlo en una profunda mazmorra. Y él debía responder ante los altos mandos sobre su encuentro y todo lo que había acontecido. De esta forma, Karlglass tendría que tomar el control de su grupo y esperar el regreso del hasta ahora Comodoro, continuando con las órdenes establecidas: establecerse en Sabaody hasta nueva orden.
Así fue como un día después de la llegaba del buque - y dos días más desde la pelea entre ambos contendientes - Joe Joestar zarpó hacia Impel Down despidiéndose de sus compañeros, aun malherido y desgastado, compartiendo barco con el hombre que lo arrinconó tanto y consiguió sacar su "vé más allá". El hombre que, quizá sin saberlo ninguno de los dos, había dado un paso de hierro en la trayectoria de ambos, entrelazando sus caminos para siempre.
Una semana después, el buque acorazado de la Marina daba aviso de estar cruzando las puertas de la justicia, entrando en el terreno marítimo controlado por el área circundante de Impel Down. El destino de ambos hombres, de Yojimbo y de Joe Joestar, vería un nuevo rumbo trazado frente a ellos en cuanto pusieran un pie en el puerto. El marine aun vendado y uniformado, y el pirata cargado de cadenas y con un saco en la cabeza. La entrada triunfal y la llegada deshonrosa. Pero... ¿quien sería quien?
La noticia de que Joe Joestar, el Comodoro a cargo de esa división de marginales y bichos raros de la división 21, había vencido a Yojimbo, el Supernova con quinientos millones de recompensa por su cabeza, corrió como la pólvora más pura ante la chispa más viva. El boca a boca de los cuarteles en el lapso de los dos días que transcurrieron hasta la llegada de la embarcación se extendió tanto, que aquellos que llamaban a Joe "El Héroe" con cierto desagrado y cinismo empezaban a verse consumidos por la frustración. Yojimbo no era uno de los grandes piratas de la época, pero amenazaba con convertirse en uno de ellos, y en su linaje había avisos suficientes como para no dejarle pasar por alto mucho más tiempo. Era un peligro que había que detener, y un tipo cualquiera, un humano sin habilidades especiales como un Haoshoku, o una fruta monstruosa, lo había parado en seco y había dejado a su tripulación, una de las más peligrosas del momento, sin su líder y potencial bélico más alto.
La resolución y determinación de Karlglass, quien poco a poco - seguramente dado el paso de la edad - dejaba de ser tan cabeza loca y empezaba a demostrar pequeños atisbos de cordura fue también trivial. Tras la llamada al cuartel, avisó a su división para efectuar los preparativos necesarios, haciendo que transportasen a Joe a su navío, y encargándose personalmente de encadenar a un inconsciente e inmovilizado Yojimbo, y custodiarlo dia y noche sentada a las puertas de su celda. Si Yojimbo recuperó la consciencia o no, fue un misterio, pues se mantuvo en silencio durante los dos días, sin hacer el más mínimo movimiento. La Comodoro Firebirth aprendió una valiosa lección en todo este período de aislamiento y reflexión: la templanza.
El proceso de montar guardia día y noche frente a la celda de Yojimbo, sólo permitiéndose dar pequeñas cabezadas cuando el sueño pesaba más que nada, y ser capaz de reprimir sus instintos destructivos contra un prisionero indefenso, permitiendo a la justicia hacer su trabajo, le dieron a aquella semioni algo de luz en su interior, gracias a su mitad humana, demostrando que lo diabólico de su parte Oni no iba a imperar sobre ella si ella no lo alimentaba.
Y esa determinación sería lo que más falta le haría y el compañero más férreo que podría tener en su siguiente misión: Comandar la División 21.
Joe Joestar fue convocado tras despertar por el Almirantazgo, para que personalmente custodiase a Yojimbo hacia Impel Down, donde sería entregado a las autoridades gubernamentales, sin juicio previo, para encerrarlo en una profunda mazmorra. Y él debía responder ante los altos mandos sobre su encuentro y todo lo que había acontecido. De esta forma, Karlglass tendría que tomar el control de su grupo y esperar el regreso del hasta ahora Comodoro, continuando con las órdenes establecidas: establecerse en Sabaody hasta nueva orden.
Así fue como un día después de la llegaba del buque - y dos días más desde la pelea entre ambos contendientes - Joe Joestar zarpó hacia Impel Down despidiéndose de sus compañeros, aun malherido y desgastado, compartiendo barco con el hombre que lo arrinconó tanto y consiguió sacar su "vé más allá". El hombre que, quizá sin saberlo ninguno de los dos, había dado un paso de hierro en la trayectoria de ambos, entrelazando sus caminos para siempre.
Una semana después, el buque acorazado de la Marina daba aviso de estar cruzando las puertas de la justicia, entrando en el terreno marítimo controlado por el área circundante de Impel Down. El destino de ambos hombres, de Yojimbo y de Joe Joestar, vería un nuevo rumbo trazado frente a ellos en cuanto pusieran un pie en el puerto. El marine aun vendado y uniformado, y el pirata cargado de cadenas y con un saco en la cabeza. La entrada triunfal y la llegada deshonrosa. Pero... ¿quien sería quien?
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