14-01-2025, 05:51 PM
Mis esfuerzos por intentar imponer la cordura acabaron por caer en saco roto, aunque tan solo en parte. Nadie pareció oponerse a mis instrucciones, pero cada uno estaba en su propio mundo. Tobías era el único que parecía sensato, seguido de Jolyne, y eso era mucho decir. La apreciación de Tobías sobre el periódico fue de gran utilidad. Lo leí en su momento, pero no relacioné el artículo de los marines con aquella isla. Ahora por lo menos sabíamos que debíamos ir con cuidado, pero no pensaba esconderme como una rata. Tampoco es que Sasha pudiese ocultarse demasiado y ya ni hablar de Garnet y sus pintas. Haríamos lo que teníamos que hacer comportándonos como personas civilizadas y, si nos cruzábamos de nuevo con los marines, no nos quedaría más remedio que defendernos.
Por su parte Jolyne parecía tan solo preocupada por la maldita gallina. Incluso estaba convencida de que Yamamura volvería pronto y tan solo había tenido un percance sin importancia. Eso deseaba, pero en el fondo sabía que no era así. Su sueño era ser el Rey de los piratas, nuestro capitán, y si no estaba aquí, con nosotros, para cumplirlo, significaba que era porque no podía. Algo se lo estaba impidiendo, pero le encontraría y le haría volver para que cumpliese su promesa. En cuanto al resto de miembros, parecían animados. Eso era mucho mejor que una banda de depresivos, así que lo agradecía, pero Kenzo estaba a un solo pelo de arruinarlo todo. Tobías le advirtió, pero ya era tarde. Como si no supiese a estas alturas que fastidiar a Sasha era lo peor que podía hacer. No era asunto mío, así que no me metí. Si quería aprender a base de chichones era su problema. ¿No quería fortalecerse? Pues los golpes de la chica gigante le iban a venir bien. Por lo menos parecía un poco más atento y accedió a que le diese el den den mushi. —Esto no es para jugar —dije sacándomelo del bolsillo y tendiéndoselo— si te llamamos lo coges sin excepción y si estás en líos, líos de verdad, nos llamas. Nada de llamar para avisar de que has visto un escarabajo pelotero.
Ahora que ya estaba comunicado me desentendía totalmente de lo que se Sasha quisiera hacer con él después de que se hubiese burlado de ella. Garnet me estaba sorprendiendo especialmente, parecía centrado. Tan solo perdió un poco los estribos con Kenzo, pero eso era normal. El momento en el que se torció todo fue cuando una voz femenina emergió de entre los manglares. Miré en su dirección inmediatamente para ver a una mujer bastante atractiva dirigirse hacia nosotros con total naturalidad. No parecía una marine. De hecho, por su insólita petición parecía todo lo contrario. Una paria social, como nosotros, pero que se encontraba sola y, por lo tanto, en peligro en aquella isla. ¿Quién si no iba a pedir ayuda a unos piratas? Nadie en su sano juicio. Se la había jugado bastante. En otras circunstancias pensaría que podía estar tratando de engañarnos. Para nosotros, como piratas, sería mucho más fácil robarle el dinero y lanzarle al mar, así que debía ser muy ingenua o estar muy segura de sus capacidades. De cualquier manera, me pareció bastante sincera. No éramos unos asesinos y cualquier cosa que quisiera ofrecernos nos venía bien ahora que nos habíamos quedado sin nada más que lo que llevábamos encima, así que no veía inconveniente. Garnet, antes de que pudiera responder a la mujer, se adelantó para aceptar su petición de forma apresurada y subir la apuesta pidiéndole una cena. Ya le habíamos vuelto a perder.
Lo que más me llamaba la atención era lo que nos estaba ofreciendo. Cuando agitó la bolsa que contenía nuestro pago no escuche el tintineo de las monedas al chocar, así que no se trataba de dinero como tal. Y ella misma especificó que incluso era algo mucho mejor que el oro. No podía evitar desconfiar y que aquella y su oferta me diese mala espina, pero si lo rechazábamos tal vez perdiésemos una oportunidad de oro, nunca mejor dicho. Di unos pasos hasta situarme al lado de Garnet y poner mi mano sobre su bocaza sujetándole por las mejillas para que dejase de cagarla.
—Perdona a nuestra mascota, es muy charlatana. Tienes suerte de que nos pille de camino, así que, si a mis compañeros les parece bien, te acompañaremos. Así por el camino nos puedes contar qué es eso que tienes en la bolsa más valioso que el oro —le dije intentando sonsacarle cuál sería nuestro pago. También quería preguntarle quiénes eran las personas con las que tenía problemas. No me interesaba especialmente, pero me gustaría saber quiénes se convertirían en nuestros potenciales enemigos si íbamos por ahí paseando con esta mujer.
Si nadie se oponía, que lo dudaba, daría los primeros pasos hacia el camino. Ya no teníamos nada más que hacer allí plantados. Intentaría no separarme demasiado de la mujer por si intentaba algo extraño y para alejar a Garnet lo máximo posible si se ponía baboso. Y, no lo iba a negar, también porque era una compañía atractiva. —Estad atentos —les avisé a los demás, especialmente a Sasha, Tobías y Garnet. Jolyne no se enteraba ni del huevo y a Kenzo lo daba por perdido. Me conformaba con que no saliese corriendo detrás de un bicho y lo perdiésemos para siempre o que se metiese de nuevo con Sasha y acabase aplastado por su kanabo.
Por su parte Jolyne parecía tan solo preocupada por la maldita gallina. Incluso estaba convencida de que Yamamura volvería pronto y tan solo había tenido un percance sin importancia. Eso deseaba, pero en el fondo sabía que no era así. Su sueño era ser el Rey de los piratas, nuestro capitán, y si no estaba aquí, con nosotros, para cumplirlo, significaba que era porque no podía. Algo se lo estaba impidiendo, pero le encontraría y le haría volver para que cumpliese su promesa. En cuanto al resto de miembros, parecían animados. Eso era mucho mejor que una banda de depresivos, así que lo agradecía, pero Kenzo estaba a un solo pelo de arruinarlo todo. Tobías le advirtió, pero ya era tarde. Como si no supiese a estas alturas que fastidiar a Sasha era lo peor que podía hacer. No era asunto mío, así que no me metí. Si quería aprender a base de chichones era su problema. ¿No quería fortalecerse? Pues los golpes de la chica gigante le iban a venir bien. Por lo menos parecía un poco más atento y accedió a que le diese el den den mushi. —Esto no es para jugar —dije sacándomelo del bolsillo y tendiéndoselo— si te llamamos lo coges sin excepción y si estás en líos, líos de verdad, nos llamas. Nada de llamar para avisar de que has visto un escarabajo pelotero.
Ahora que ya estaba comunicado me desentendía totalmente de lo que se Sasha quisiera hacer con él después de que se hubiese burlado de ella. Garnet me estaba sorprendiendo especialmente, parecía centrado. Tan solo perdió un poco los estribos con Kenzo, pero eso era normal. El momento en el que se torció todo fue cuando una voz femenina emergió de entre los manglares. Miré en su dirección inmediatamente para ver a una mujer bastante atractiva dirigirse hacia nosotros con total naturalidad. No parecía una marine. De hecho, por su insólita petición parecía todo lo contrario. Una paria social, como nosotros, pero que se encontraba sola y, por lo tanto, en peligro en aquella isla. ¿Quién si no iba a pedir ayuda a unos piratas? Nadie en su sano juicio. Se la había jugado bastante. En otras circunstancias pensaría que podía estar tratando de engañarnos. Para nosotros, como piratas, sería mucho más fácil robarle el dinero y lanzarle al mar, así que debía ser muy ingenua o estar muy segura de sus capacidades. De cualquier manera, me pareció bastante sincera. No éramos unos asesinos y cualquier cosa que quisiera ofrecernos nos venía bien ahora que nos habíamos quedado sin nada más que lo que llevábamos encima, así que no veía inconveniente. Garnet, antes de que pudiera responder a la mujer, se adelantó para aceptar su petición de forma apresurada y subir la apuesta pidiéndole una cena. Ya le habíamos vuelto a perder.
Lo que más me llamaba la atención era lo que nos estaba ofreciendo. Cuando agitó la bolsa que contenía nuestro pago no escuche el tintineo de las monedas al chocar, así que no se trataba de dinero como tal. Y ella misma especificó que incluso era algo mucho mejor que el oro. No podía evitar desconfiar y que aquella y su oferta me diese mala espina, pero si lo rechazábamos tal vez perdiésemos una oportunidad de oro, nunca mejor dicho. Di unos pasos hasta situarme al lado de Garnet y poner mi mano sobre su bocaza sujetándole por las mejillas para que dejase de cagarla.
—Perdona a nuestra mascota, es muy charlatana. Tienes suerte de que nos pille de camino, así que, si a mis compañeros les parece bien, te acompañaremos. Así por el camino nos puedes contar qué es eso que tienes en la bolsa más valioso que el oro —le dije intentando sonsacarle cuál sería nuestro pago. También quería preguntarle quiénes eran las personas con las que tenía problemas. No me interesaba especialmente, pero me gustaría saber quiénes se convertirían en nuestros potenciales enemigos si íbamos por ahí paseando con esta mujer.
Si nadie se oponía, que lo dudaba, daría los primeros pasos hacia el camino. Ya no teníamos nada más que hacer allí plantados. Intentaría no separarme demasiado de la mujer por si intentaba algo extraño y para alejar a Garnet lo máximo posible si se ponía baboso. Y, no lo iba a negar, también porque era una compañía atractiva. —Estad atentos —les avisé a los demás, especialmente a Sasha, Tobías y Garnet. Jolyne no se enteraba ni del huevo y a Kenzo lo daba por perdido. Me conformaba con que no saliese corriendo detrás de un bicho y lo perdiésemos para siempre o que se metiese de nuevo con Sasha y acabase aplastado por su kanabo.
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![[Imagen: 8Rsjucn.png]](https://imgur.com/8Rsjucn.png)
