17-01-2025, 04:32 AM
Cuando Joe Joestar cruzó el umbral de la puerta observó una sala cuadrada de diez metros por diez metros. Estanterías en las paredes, una ventana que daba a un patio interior del triple de las dimensiones que este pequeño despacho, una puerta en la esquina del fondo a la derecha - que comunicaría con otro despacho - una lámpara en el techo y una mesa de madera maciza, con algunos informes y una silla de escritorio. Era un despacho normal, una sala de entrevistas o una oficina para el mando en cuestión que requiriera de un lugar en el que hacer su papeleo. Y en esta ocasión el mando era yo.
Nada más entrar pudo verme de pie, dando el perfil izquierdo hacia él, colocado entre la mesa y él y al lado opuesto de la silla y la ventana, cargando con mi mano izquierda un informe que ojeaba con el ceño relativamente fruncido y musitando unas palabras en voz baja, hasta que me percaté de la entrada del hombre en la habitación, girando mi mirada en esa dirección.
— Comodoro Joestar — dije seriamente — Es un placer conocerle por fin, lo esperaba más... alto — añadí, mirándole de arriba a abajo y dejando el informe en la mesa, girándome después para mostrarme de frente, revelando mi brazo cyborg - el derecho - y el arma que tenía montada en él completamente — Soy el Almirante Markus Whitend — me presenté alzando la mano izquierda para hacer un saludo militar marcial — He pedido explícitamente que asistiera usted en persona tras recibir las noticias de su captura de esa sucia escoria lunarian... — y entonces miré con algo de desagrado las vendas y el estado debilitado y malherido del Comodoro — ...que por algún motivo le ha dado tantos problemas — añadí, señalándole con mi único dedo índice — ¿Él le ha hecho esto? — pregunté, sin darle tiempo a responder — ¿Un hombre humano como usted ha sido llevado hasta ese estado por un hombre pájaro de tres al cuarto? — volví a preguntar caminando dos pasos hacia él — Mmm.... — gruñí levemente, analizando el estado del marine y me giré de nuevo hacia la mesa, caminando hasta esta y agarrando el informe que había tenido antes en mi mano — Según la información que poseo, Comodoro, mi homónimo Aoyagi tiene cierto interés y simpatía con usted... lo citó a usted con su división aquí hace algunos años y... los envió a skypiea — dije leyendo el informe, haciendo pausas mientras iba localizando los puntos que narraba — ¿Es eso cierto, Joestar? — pregunté abiertamente — De hecho, no. Nada de Joestar. Exijo su nombre real, Comodoro — sentencié con firmeza dejando caer mi brazo sin soltar el papel y mirándole de arriba a abajo de nuevo, algo incrédulo y molesto por su estado.
— Una zoan Hebi Hebi no mi, modelo serpiente de cascabel — dije sin venir a cuento — Dos compañeros muertos — referenciando a Vulkan y a Minato, el joven que fue el primero en caer — Dos abandonaron su división para solicitar ingreso en esta institución — dije referenciando a Daisen y a Tenma — Y otros dos han sido reubicados creyendo que su tutela y enseñanza habrían estado a la altura de su formación y su reputación de 'Héroe'. Toda una división perdida, y todos eran poderosos y valerosos humanos — añadí referenciando a Ikirami y Sephiroth en esta parte de los reubicados — Lo cual obviamente no ha sido así, dada la muerte del Capitán Kurowashi — dije sin miramientos, revelando la noticia de la muerte de Sephiroth si es que aun no lo sabía — Y ahora, a cargo de una división... racialmente diversa, y completamente diferente, captura a un piratucho de apenas medio billón poniendo en riesgo mortal su propia vida, y demostrando una carencia absoluta de habilidad — reseñé, no sin cierto desprecio — ¡¡ES UNA VERGÜENZA PARA ESTA SAGRADA INSTITUCIÓN, MARINE!! — grité, arrugando el papel en la mano que lo sostenía y lanzándoselo a la cara a Joe — ¿Cómo va a comandar una división cuyos miembros poseen un poder infinitamente superior al suyo? — pregunté de forma retórica — ¿Cómo habrían sido las cosas si otro más a la altura se hubiera enfrentado a ese sucio alado? ¿lo habría machacado por usted y demostrado su falta de poder? — pregunté de nuevo, de forma algo más agresiva, esperando la respuesta del comodoro respirando algo agitado pero manteniendo la calma y la compostura, aunque el tono de mi mensaje se mantuviese potente y molesto.
Ese hombre tendría mucho que demostrarme si quería salir de aquí igual que había entrado, y sus respuestas harían la gran diferencia del resultado de esta reunión.
Nada más entrar pudo verme de pie, dando el perfil izquierdo hacia él, colocado entre la mesa y él y al lado opuesto de la silla y la ventana, cargando con mi mano izquierda un informe que ojeaba con el ceño relativamente fruncido y musitando unas palabras en voz baja, hasta que me percaté de la entrada del hombre en la habitación, girando mi mirada en esa dirección.
— Comodoro Joestar — dije seriamente — Es un placer conocerle por fin, lo esperaba más... alto — añadí, mirándole de arriba a abajo y dejando el informe en la mesa, girándome después para mostrarme de frente, revelando mi brazo cyborg - el derecho - y el arma que tenía montada en él completamente — Soy el Almirante Markus Whitend — me presenté alzando la mano izquierda para hacer un saludo militar marcial — He pedido explícitamente que asistiera usted en persona tras recibir las noticias de su captura de esa sucia escoria lunarian... — y entonces miré con algo de desagrado las vendas y el estado debilitado y malherido del Comodoro — ...que por algún motivo le ha dado tantos problemas — añadí, señalándole con mi único dedo índice — ¿Él le ha hecho esto? — pregunté, sin darle tiempo a responder — ¿Un hombre humano como usted ha sido llevado hasta ese estado por un hombre pájaro de tres al cuarto? — volví a preguntar caminando dos pasos hacia él — Mmm.... — gruñí levemente, analizando el estado del marine y me giré de nuevo hacia la mesa, caminando hasta esta y agarrando el informe que había tenido antes en mi mano — Según la información que poseo, Comodoro, mi homónimo Aoyagi tiene cierto interés y simpatía con usted... lo citó a usted con su división aquí hace algunos años y... los envió a skypiea — dije leyendo el informe, haciendo pausas mientras iba localizando los puntos que narraba — ¿Es eso cierto, Joestar? — pregunté abiertamente — De hecho, no. Nada de Joestar. Exijo su nombre real, Comodoro — sentencié con firmeza dejando caer mi brazo sin soltar el papel y mirándole de arriba a abajo de nuevo, algo incrédulo y molesto por su estado.
— Una zoan Hebi Hebi no mi, modelo serpiente de cascabel — dije sin venir a cuento — Dos compañeros muertos — referenciando a Vulkan y a Minato, el joven que fue el primero en caer — Dos abandonaron su división para solicitar ingreso en esta institución — dije referenciando a Daisen y a Tenma — Y otros dos han sido reubicados creyendo que su tutela y enseñanza habrían estado a la altura de su formación y su reputación de 'Héroe'. Toda una división perdida, y todos eran poderosos y valerosos humanos — añadí referenciando a Ikirami y Sephiroth en esta parte de los reubicados — Lo cual obviamente no ha sido así, dada la muerte del Capitán Kurowashi — dije sin miramientos, revelando la noticia de la muerte de Sephiroth si es que aun no lo sabía — Y ahora, a cargo de una división... racialmente diversa, y completamente diferente, captura a un piratucho de apenas medio billón poniendo en riesgo mortal su propia vida, y demostrando una carencia absoluta de habilidad — reseñé, no sin cierto desprecio — ¡¡ES UNA VERGÜENZA PARA ESTA SAGRADA INSTITUCIÓN, MARINE!! — grité, arrugando el papel en la mano que lo sostenía y lanzándoselo a la cara a Joe — ¿Cómo va a comandar una división cuyos miembros poseen un poder infinitamente superior al suyo? — pregunté de forma retórica — ¿Cómo habrían sido las cosas si otro más a la altura se hubiera enfrentado a ese sucio alado? ¿lo habría machacado por usted y demostrado su falta de poder? — pregunté de nuevo, de forma algo más agresiva, esperando la respuesta del comodoro respirando algo agitado pero manteniendo la calma y la compostura, aunque el tono de mi mensaje se mantuviese potente y molesto.
Ese hombre tendría mucho que demostrarme si quería salir de aquí igual que había entrado, y sus respuestas harían la gran diferencia del resultado de esta reunión.
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