18-01-2025, 10:01 PM
(Última modificación: 18-01-2025, 11:27 PM por Voz Seductora.
Razón: Actualización: Usad el comando "personaje"
)
La incredulidad del mink panda le hicieron perseguir lo que él creía que era la sombra de su pasado y lanzarse sin miramientos, aparte de un leve aviso verbal, hacia aquella figura misteriosa que huía corriendo como alma que llevaba el diablo, más de lo que Panda podía alcanzar sin un sobresfuerzo, pero manteniéndolo localizado gracias a su haki de la observación. Las aguas del destino se arremolinaban en un baile fatuo que avecinaba un reencuentro predestinado pero, realmente, no deseado por ninguno de los dos. Ambos corrieron esquivando las personas del lugar, se aventuraron por distintos lugares y acabaron llegando al manglar número dieciocho, a un claro de cincuenta metros de área que servía de cruce entre diversos caminos, otrora repletos de transeúntes, ahora completamente en soledad. Al detener su marcha, quedó de espaldas y se giró despacio para encarar al panda, que sabía que lo perseguía.
- Ven - se limitó a decir, llevando su brazo robótico hacia el pico de su capucha.
Kisuke se guardó aquella extraña fruta, notando que estaba impregnada de un fino polvo oscuro y arenoso que le manchó la mano. Sabía que eso era una Akuma no mi, pero no podía determinar qué tipo de fruta era, o cual era concretamente. Eso descartaba que fuera una fruta del tipo Paramecia, o una Zoan sencilla, frutas que el erudito ex-pescador podría descifrar con un buen vistazo, y habría la posibilidad ante un poder aun mayor y desconocido. Un poder que, en las manos adecuadas, podría traer un cambio drástico en las piezas del tablero. Un poder que parecía haber elegido a Kisuke.
Comilón permaneció en su lugar, buscando desde la perspectiva de su altura a los dos miembros que se habían perdido en la muchedumbre, tratando de afinar la localización de ambos, pero sin dedicar el tiempo suficiente sólo pudo ver gente moviéndose por doquier. Un fluir de personas dificultaba aquella tarea, pero no la hacía imposible, y al menos no se había desplazado por lo que - aunque fuera dificil dado su enorme tamaño - no se había perdido.
Zorak por su parte, no contaba con tanta suerte, porque tratando de adentrarse entre el gentío sin tomar precauciones o tratar de localizarlos antes aprovechando la altura que tenía encima de su nuevo amigo, se perdió entre los manglares y sus pasos - y los empujones de la gente - lo llevaron a duplicar el número que sus pies pisaban, llegando al manglar veintiseis, consiguiendo salir de la turba en el peor momento y en el peor lugar posible, contemplando como una rana destrozaba a espadazos a unos tipos que estaban golpeando a un luchador enmascarado. Tras ellos, cuatro criaturas de diversas formas y razas.
El grupo se había dividido en una zona hostil y peligrosa. ¿Cómo solventarían los Toros Negros este problema tan variopinto? ¿Conseguiría Bambú descubrir quien era el objetivo? ¿Aceptaría Kisuke su destino? ¿Podría Comilón reencontrar a alguno de ellos? ¿Qué pasaría con Zorak?.
- Ven - se limitó a decir, llevando su brazo robótico hacia el pico de su capucha.
Kisuke se guardó aquella extraña fruta, notando que estaba impregnada de un fino polvo oscuro y arenoso que le manchó la mano. Sabía que eso era una Akuma no mi, pero no podía determinar qué tipo de fruta era, o cual era concretamente. Eso descartaba que fuera una fruta del tipo Paramecia, o una Zoan sencilla, frutas que el erudito ex-pescador podría descifrar con un buen vistazo, y habría la posibilidad ante un poder aun mayor y desconocido. Un poder que, en las manos adecuadas, podría traer un cambio drástico en las piezas del tablero. Un poder que parecía haber elegido a Kisuke.
Comilón permaneció en su lugar, buscando desde la perspectiva de su altura a los dos miembros que se habían perdido en la muchedumbre, tratando de afinar la localización de ambos, pero sin dedicar el tiempo suficiente sólo pudo ver gente moviéndose por doquier. Un fluir de personas dificultaba aquella tarea, pero no la hacía imposible, y al menos no se había desplazado por lo que - aunque fuera dificil dado su enorme tamaño - no se había perdido.
Zorak por su parte, no contaba con tanta suerte, porque tratando de adentrarse entre el gentío sin tomar precauciones o tratar de localizarlos antes aprovechando la altura que tenía encima de su nuevo amigo, se perdió entre los manglares y sus pasos - y los empujones de la gente - lo llevaron a duplicar el número que sus pies pisaban, llegando al manglar veintiseis, consiguiendo salir de la turba en el peor momento y en el peor lugar posible, contemplando como una rana destrozaba a espadazos a unos tipos que estaban golpeando a un luchador enmascarado. Tras ellos, cuatro criaturas de diversas formas y razas.
El grupo se había dividido en una zona hostil y peligrosa. ¿Cómo solventarían los Toros Negros este problema tan variopinto? ¿Conseguiría Bambú descubrir quien era el objetivo? ¿Aceptaría Kisuke su destino? ¿Podría Comilón reencontrar a alguno de ellos? ¿Qué pasaría con Zorak?.
Información

![[Imagen: KOhk555.png]](https://i.imgur.com/KOhk555.png)
![[Imagen: YSxEKUD.png]](https://i.imgur.com/YSxEKUD.png)