[EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 7 - Tango de la Sultana
#30
La maravillosa idea de Garnet de quedarse en paños menores para desviar la atención en la mayor medida de Emerald hacia él mismo - además de deleitar las vistas de todos los de atrás con su suave, contorneado y prieto culito - no obtuvo la reacción que el pelirrojo esperaba. Todo el mundo se llevó las manos a la cabeza, como si no conociera ya suficiente al músico, salvo Jolyne quién, mediante aplausos, apreció el alto intelecto - y ojalá que glúteos también - del pirata.- Jolyne... Algún día me sacaré una canción para ti y por tu belleza rural. - Se prometió a sí mismo, imaginándose a la pelirrosa como un brote de trigo floreciendo en mitad de un montón de estiércol. Como algo que diría la francotiradora, "las granas que han crecido en los peores campos, son las más fáciles de mascar", o algo así. Por su parte, descontando el escándalo de Tobías por miedo a que asustara más a la muchacha y el pasotismo de Sasha - cosa que se esperaba por parte de los dos al conocerlos de tanto tiempo - Triana instó a poner orden y no llamar la atención, dirigiéndose uno a uno a no montar ningún numerito, poniendo el broche de oro en Garnet, a quién imploró que no se acercara a ellos hasta que tuviera algo encima puesto. Era lo que tenía ya en mente hacer hasta que dejaran a Emerald a buen recaudo, pero también era cierto que, estar separado de tres bellezones como Triana, Jolyne y la chica escoltada, pudiendo tenerlas tan cerca, sería algo que tendría que controlar. Lo importante ahora era la misión, así que nada de domingo de domingas por ahora... Ni siquiera se sabía si era domingo.

Afortunadamente, no todo - salvo la reacción de Jolyne - era malo pues a Emerald le hizo sacar una risa el acto de exhibicionismo del pelirrojo una risa que, al igual que regaló a la joven, se podía decir que también se la arrebató al hacerle un par de preguntas que, seguramente, no eran de su agrado. El mismo quiso incidir en que no hacía falta que las respondiera si le resultaba algo incómodo. Ya habían visto todos la reacción de la esclava cuando explicó su historia y motivo de fuga. No obstante, en un movimiento de posible valentía y coraje, Emerald accedió a responder las curiosidades del músico, quién permaneció mirando al frente en todo momento pero sin perder el hilo de la conversación. Según sus palabras, los Tenryuubito - y resumiéndolo en pocas palabras - eran los mayores soberanos sobre el planeta, un grupo selecto con tanta importancia que llegaron a formar el mismo Gobierno Mundial, y que usan todo ese poder para hacer los que le venía en gana, tal y como hacer compra-venta de esclavos y controlar a la mismísima marina. Cada frase, cada palabra, cada letra y cada fonema que salía de la boca de Emerald, y que detallaba más el origen e identidad de los Tenryuubito, hacía que la sangre de Garnet hirviera.- Que la marina exista, y que de tan puto asco, ¿¿es cosa suya?? ¿De estos pavos que se creen los reyes del mambo? - La sangre del pelirrojo bombeaba e intensidad, hasta el punto de marcárseles los vasos sanguíneos en su frente y en los puños y brazos. Todo ese asunto de los Dragones Celestiales le estaba generando un repudio atroz. Si los mandamases del mundo podían hacer lo que les salía en gana, ¿cómo no iba a dar tanto asco el mundo? ¿Por qué alguien con quién tenía tantas cosas en común como era Seandass, acabó renunciando a su sueño? Sabiendo esto era normal que, la mayoría de marines que había conocido, se aprovecharan de su prestigio y estatus para vivir del cuento y hacer lo que quisieran, en vez de ayudar a los más necesitados, tal y como si hacían otra minoría a los que había conocido Garnet. Empezaba a entender por qué el mundo estaba tan podrido y, más que nunca, el músico se alegraba de haberse echado a la mar como pirata e ir en contra del sistema.

No contento con ello, Emerald pasó a explicar lo que era la marca que tenía tatuada en su muslo y es que, no se trataba de un tatuaje al uso, sino de una quemadura grabada en la piel con un trozo de hierro al rojo vivo, que usan los Dragones Celestiales para dejar claro quién es de su propiedad, todo mientras el aura de la muchacha se visualizara como algo frágil, débil y que estuviera a punto de romperse, a la vez que le transmitía valentía y fuerzas para seguir adelante. Garnet apretaba sus dos hileras de dientes entre sí, rechinando levemente, aguantando no estallar, o no antes de que la mujer terminara con la explicación. Culminó en que todos eran monstruos, monstruos hospedados en lo más alto de la Red Line que jugaban a ser dioses, haciendo especial hincapié en los O'Heil, la familia que mencionó anteriormente. Ya había comentado que la mujer que la perseguía era especialmente peligrosa, pero las ganas que tenía ahora de darle un puñetazo si se la encontraban le sobrepasaban.

Una vez acabado Emerald, el músico quería gritar, expresar toda la ira y furia que había contenido durante este escaso minuto pero, antes de que pudiera hacerlo, un alboroto proveniente de atrás, interrumpieron sus intenciones. Cuando se giró levemente su torso para ver que estaba sucediendo, pudo observar a Jolyne y a Triana montando un espectáculo con la fruta.- ¡Eh eh! ¿No habías soltado tú misma que fuéramos discretos? - Preguntó con el ceño fruncido. A pesar de estar hablándole a Doña Triana Tempesta, la ira contenida hizo que se expresara con un tono algo borde.- Relajad la raja an... - Intentó que se calmaran las dos, cuando vio en vivo y en directo como Triana se comía la fruta que habían recibido como pago.- ...DAA YAAAAAA - Vociferó, ojiplático, al ver a la capitana en funciones ingerir la Akuma no Mi.- Y una polla... - Musitó, girándose por completo, viendo como Tobías le preguntaba sobre la habilidad que le gustaría tener y a Kenzo proponerle con mucha energía que probara a hacer cosas. La curiosidad de Garnet también le instaba a averiguar que clase de poder había obtenido, pero la furia seguía proliferando, como una familia de ratones en celo, en su interior. Fue Emerald quién más se alarmó por lo sucedido, declarando que la matarían si descubrieran que se la ha comido.

- ¡PUES QUE VENGAN SI QUIEREN! -

Finalmente estalló, gritando con tanta intensidad que hasta las gafas de sol, anteriormente situadas sobre su frente, se deslizaron hacia abajo, hasta volver a apoyarse sobre la nariz de Garnet.- No tengo ni idea de como de fuerte o peligrosa es esa peña que dices, ¿pero que matarán a Triana? Y una polla como olla. - Negó con la cabeza, todo mientras caminaba haciendo una especie de moonwalk para no romper la formación.- Pero después de coscarme de todo esto, no voy a quedarme de brazos cruzados. - Declaró, estampando el puño de su mano derecha en la palma de su mano izquierda.- Si vienen, estaré más que encantronio de darles una buena tunda a esos Dragones... Nanai, Mamones Celestiales, ¿es o no es? - Frunció el ceño y finalizó señalando con el índice de su derecha a la Dama de Hierro.- Ahí dónde ves a ese pibón, incluso sin fruta podría descuartizar a cualquiera que se le pusiera de por medio. - Dio una media vuelta, volviendo a darles la espalda, y pasó el índice de esa misma mano a la patilla derecha de sus gafas para volver a situárselas en su frente.- Aún sin Yoji, somos fuertes, todos y cada uno de nosotros, ¿es o no es? - Concluyó, exhalando un montón de aire por la nariz, reduciendo así los niveles de frustración acumulados, para terminar de girar parcialmente su cabeza otra vez, hasta que pudiera ver de reojo a Triana. Ahora tenía ganas de ver si la doctora conseguía descubrir y manifestar sus nuevos poderes, ya que aquellas palabras habían conseguido calmar y apaciguar el alma de Garnet... Mas no reducir las ganas que tenía de endiñarle a uno de esos Dragones Celestiales.

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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 7 - Tango de la Sultana - por Garnet D. Matlock - 21-01-2025, 10:30 AM

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