25-01-2025, 08:14 PM
El animado grupo de los Alas Negras continuó con su travesía y sus viaje con Emerald hacia los astilleros, consiguiendo pasar desapercibidos dada la constante ausencia de personas en aquel lugar. Tanto era así, que en los momentos en los que sus palabras llamaban al silencio, sólo se oían como un estruendo las pompas de las burbujas provenientes de las raíces de los manglares flotando y explotando. Una melodía relajante y tranquilizadora, cuya ausencia sólo determinaría problemas. Tras sus interacciones previas y su charla discontinua, el miembro del grupo con experiencia en la universidad de la vida arrojó a costa de la textura aterciopelada de sus codos, una pista al grupo para determinar el poder de su nueva capitana, pero debería depender de las propias capacidades y cualidades de los presentes, sumado a sus propias vivencias, lo que les terminaría de dar con la clave del asunto.
Finalmente, después de los pertinentes minutos caminando, el grupo se aproximó a la zona exterior del astillero, la zona en la que los comerciantes, navegantes, timoneles, cartógrafos y carpinteros hacían su delicia en Sabaody. Un manglar completamente destinado a la construcción, reparación y flotación de navíos, dotado de lo suficiente como para no requerir de nada más del resto de la isla, pues tenía posadas, tabernas, comercios ambulantes sencillos e incluso una sucursal bancaria, del propio banco Red Natnas, del magnate Nitob Ilime, para facilitar los tratos entre los presentes y poder dar crédito a sus financiaciones. Lo único que no tenía esta zona... era presencia de la marina.
Los Alas Negras se aproximaban hacia aquel reducto de civilización, yendo a pasar de la calma al tumulto absoluto, donde podrían perderse y separarse si no se andaban con cuidado.
La tripulación debería pensar en qué hacer y cómo a partir de ahora, si querían obtener un nuevo barco, hospedarse mientras se construía uno a medida, investigar la isla o ayudar a Emerald a escapar.
Finalmente, después de los pertinentes minutos caminando, el grupo se aproximó a la zona exterior del astillero, la zona en la que los comerciantes, navegantes, timoneles, cartógrafos y carpinteros hacían su delicia en Sabaody. Un manglar completamente destinado a la construcción, reparación y flotación de navíos, dotado de lo suficiente como para no requerir de nada más del resto de la isla, pues tenía posadas, tabernas, comercios ambulantes sencillos e incluso una sucursal bancaria, del propio banco Red Natnas, del magnate Nitob Ilime, para facilitar los tratos entre los presentes y poder dar crédito a sus financiaciones. Lo único que no tenía esta zona... era presencia de la marina.
Los Alas Negras se aproximaban hacia aquel reducto de civilización, yendo a pasar de la calma al tumulto absoluto, donde podrían perderse y separarse si no se andaban con cuidado.
La tripulación debería pensar en qué hacer y cómo a partir de ahora, si querían obtener un nuevo barco, hospedarse mientras se construía uno a medida, investigar la isla o ayudar a Emerald a escapar.
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