25-01-2025, 08:15 PM
El Parabellum surcaba las olas próximas a las costas del archipiélago Sabaody con cierta distancia y prudencia sobre estas. Se podían apreciar otros barcos anclados en otros manglares, pero la distancia era tal que sólo aquellos con un buen don visual podrían distinguir banderas o insigneas. Gracias a las increíbles dotes de navegación del líder del gremio, el barco se desplazaba haciendo uso de su mayor potencial y exprimiendo las ventajas del clima y las mareas, a una velocidad de vértigo.
Pero el protagonista no era el líder de Magna, con su poder y sus dotes y habilidades abruptas. Tampoco lo era su fiel mano derecha, el raciocinio y la percepción del equipo, quien podría intuir algunas cosas del encuentro anterior. Lo era el tercero en discordia, el hombre por el que nadie apostaría teniendo a los otros dos delante. Shoto Data.
Shoto acababa de consumir una rarísima akuma no mi con un potencial que sólo aquellos con un intelecto lo suficientemente desarrollado podrían sacar a relucir. En su caso, dada su increíble capacidad analítica y sus funciones como todo un manitas le darían una ventaja por encima de las demás para poder hacer que aquellas pequeñas esferas se convirtieran en pequeños mundos, que bailarían en la palma de su mano.
Tras los pertinentes minutos a bordo, el navío se aproximó a los embarcaderos del astillero, la zona en la que los comerciantes, navegantes, timoneles, cartógrafos y carpinteros hacían su delicia en Sabaody. Un manglar completamente destinado a la construcción, reparación y flotación de navíos, dotado de lo suficiente como para no requerir de nada más del resto de la isla, pues tenía posadas, tabernas, comercios ambulantes sencillos e incluso una sucursal bancaria, del propio banco Red Natnas, del magnate Nitob Ilime, para facilitar los tratos entre los presentes y poder dar crédito a sus financiaciones. Lo único que no tenía esta zona... era presencia de la marina.
El Parabellum se aproximaba para anclar en el puerto número uno, listo para - ¿ahora si? - su último destino.
Su tripulación debería pensar en qué hacer y cómo a partir de ahora, si querían obtener un nuevo barco, hospedarse mientras se construía uno a medida, o investigar la isla.
Pero el protagonista no era el líder de Magna, con su poder y sus dotes y habilidades abruptas. Tampoco lo era su fiel mano derecha, el raciocinio y la percepción del equipo, quien podría intuir algunas cosas del encuentro anterior. Lo era el tercero en discordia, el hombre por el que nadie apostaría teniendo a los otros dos delante. Shoto Data.
Shoto acababa de consumir una rarísima akuma no mi con un potencial que sólo aquellos con un intelecto lo suficientemente desarrollado podrían sacar a relucir. En su caso, dada su increíble capacidad analítica y sus funciones como todo un manitas le darían una ventaja por encima de las demás para poder hacer que aquellas pequeñas esferas se convirtieran en pequeños mundos, que bailarían en la palma de su mano.
Tras los pertinentes minutos a bordo, el navío se aproximó a los embarcaderos del astillero, la zona en la que los comerciantes, navegantes, timoneles, cartógrafos y carpinteros hacían su delicia en Sabaody. Un manglar completamente destinado a la construcción, reparación y flotación de navíos, dotado de lo suficiente como para no requerir de nada más del resto de la isla, pues tenía posadas, tabernas, comercios ambulantes sencillos e incluso una sucursal bancaria, del propio banco Red Natnas, del magnate Nitob Ilime, para facilitar los tratos entre los presentes y poder dar crédito a sus financiaciones. Lo único que no tenía esta zona... era presencia de la marina.
El Parabellum se aproximaba para anclar en el puerto número uno, listo para - ¿ahora si? - su último destino.
Su tripulación debería pensar en qué hacer y cómo a partir de ahora, si querían obtener un nuevo barco, hospedarse mientras se construía uno a medida, o investigar la isla.
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Shoto
