26-01-2025, 09:04 PM
Todos ofrecieron la misma respuesta, no solo Sasha y Garnet exhibieron su valentía y mostraron una gran falta de preocupación por la advertencia de Emerald. También Kenzo, incluso Tobias, parecían haber asumido muy fácilmente el peligro en el que ahora nos encontrábamos. No había muchas más opciones. Las palabras del vaquero me tranquilizaron especialmente. Todos estaban demasiado exaltados, sabía que podía contar con ellos, pero tal vez necesitaba que alguien me dijera que estuviese tranquila, que todo saldría bien, y ese fue Tobias. Con aquella simple frase hizo que realmente me calmase. Parecía que por el momento la situación se había estabilizado, todos volvían a centrarse en Emerald, a la cual le siguieron haciendo preguntas. No entendía como aquella mujer no se había ya ha hartado de nosotros, aunque por lo que nos había contado sobre su vida seguro que tenía una paciencia infinita y que, en comparación con los que se creían sus dueños, éramos unos santos.
Cuando ya me había confiado y creía que lo peor había pasado, Jolyne me dio un codazo en el brazo, pero no pude sentirlo. Vi perfectamente. Como su codo. Se dirigía a mi brazo y, en lugar de sentir el contacto físico, no solo no noté absolutamente nada, sino que vi como esa zona de mi cuerpo parecía arder en llamas. Lo más extraño es que tampoco sentí calor. Me quedé quieta observando aquel fenómeno, más que estar quemándome con fuego me daba la impresión de que mi cuerpo estaba siendo sustituido por las llamas, como si fuese parte de ellas. Después de eso tampoco pude asimilar lo que ocurrió después. Jolyne, en un intento por apagar el fuego, se quitó su chaqueta para extinguirlo con ella, pero su prenda de ropa me atravesó y también se incendió. Lanzó la chaqueta al suelo para tratar de apagarla mientras la estúpida gallina no paraba de corretear asustada. Los gritos de Jolyne tampoco contribuían a la situación.
Para colmo, Garnet se unió al caos pegando más berridos. Al igual que Jolyne, intentó tocarme, esta vez solo con un dedo por probar. Tal y como le había ocurrido a la tiradora, volvió a aparecer fuego en el lugar exacto en el que había posado su dedo. Tras agitarlo, lo intentó de nuevo, esta vez utilizando su haki. Cuando aprendí a controlarlo en Skypiea no sabía a qué se refería mi maestro cuando me explicó que gracias a él podría tocar lo intangible, a ciertas personas con habilidades especiales por su fruta del diablo, pero todo ahora comenzaba a tener sentido gracias al experimento de Garnet. Esta segunda vez sí que pude sentir su dedo. No tenía ni idea de quién era Kuraku ni cuál era su habilidad, pero gracias a ello Garnet parecía estar atando cabos. A mí lo único que me había quedado claro era que ahora nadie podría tocarme si no era haciendo uso del haki, o sea, tan solo serían capaces Garnet y Sasha. Vaya consuelo. Tobías no parecía demasiado sorprendido y aprovechó para encenderse un cigarro con el fuego de mi cuerpo. —¡Oye! Que no soy un mechero —le espeté cayendo en la cuenta de lo bien que me iba a venir aquel poder. Podría encenderme fácilmente mis puros, incluso tal vez podría cocinar comida cruda donde fuese. El problema era que no me sentía nada capaz de controlarlo a mi antojo. —Y no. No me molestan las llamas —le contesté a Tobías.
No quería retrasar más aquel paseo hasta el astillero, así que continuamos caminando para no perder más tiempo. Durante el camino intenté lanzar fuego con la mente o transformarme de manera discreta para que nadie se percatase. No sabía qué se suponía que podría hacer con ello, pero nada funcionó. No tardamos demasiado en llegar a nuestro destino. Esperaba nuestra llegada algo diferente, marcada por el caos al intentar ocultarnos de los marines, pero, para mi sorpresa, no había ninguno a la vista. Con no llamar demasiado la atención a ojos de los civiles sería suficiente. Garnet propuso poner a salvo a Emerald y luego realizar nuestras tareas. Tobias estuvo de acuerdo y añadió que lo mejor sería no separarnos. Por fin había algo de sentido común.
—Claro. Lo primero es intentar subir a Emerald al primer barco que zarpe. Luego ya nos aprovisionaremos, buscaremos un lugar donde pasar la noche y trataremos de hacernos con un buen medio de transporte.
Cuando ya me había confiado y creía que lo peor había pasado, Jolyne me dio un codazo en el brazo, pero no pude sentirlo. Vi perfectamente. Como su codo. Se dirigía a mi brazo y, en lugar de sentir el contacto físico, no solo no noté absolutamente nada, sino que vi como esa zona de mi cuerpo parecía arder en llamas. Lo más extraño es que tampoco sentí calor. Me quedé quieta observando aquel fenómeno, más que estar quemándome con fuego me daba la impresión de que mi cuerpo estaba siendo sustituido por las llamas, como si fuese parte de ellas. Después de eso tampoco pude asimilar lo que ocurrió después. Jolyne, en un intento por apagar el fuego, se quitó su chaqueta para extinguirlo con ella, pero su prenda de ropa me atravesó y también se incendió. Lanzó la chaqueta al suelo para tratar de apagarla mientras la estúpida gallina no paraba de corretear asustada. Los gritos de Jolyne tampoco contribuían a la situación.
Para colmo, Garnet se unió al caos pegando más berridos. Al igual que Jolyne, intentó tocarme, esta vez solo con un dedo por probar. Tal y como le había ocurrido a la tiradora, volvió a aparecer fuego en el lugar exacto en el que había posado su dedo. Tras agitarlo, lo intentó de nuevo, esta vez utilizando su haki. Cuando aprendí a controlarlo en Skypiea no sabía a qué se refería mi maestro cuando me explicó que gracias a él podría tocar lo intangible, a ciertas personas con habilidades especiales por su fruta del diablo, pero todo ahora comenzaba a tener sentido gracias al experimento de Garnet. Esta segunda vez sí que pude sentir su dedo. No tenía ni idea de quién era Kuraku ni cuál era su habilidad, pero gracias a ello Garnet parecía estar atando cabos. A mí lo único que me había quedado claro era que ahora nadie podría tocarme si no era haciendo uso del haki, o sea, tan solo serían capaces Garnet y Sasha. Vaya consuelo. Tobías no parecía demasiado sorprendido y aprovechó para encenderse un cigarro con el fuego de mi cuerpo. —¡Oye! Que no soy un mechero —le espeté cayendo en la cuenta de lo bien que me iba a venir aquel poder. Podría encenderme fácilmente mis puros, incluso tal vez podría cocinar comida cruda donde fuese. El problema era que no me sentía nada capaz de controlarlo a mi antojo. —Y no. No me molestan las llamas —le contesté a Tobías.
No quería retrasar más aquel paseo hasta el astillero, así que continuamos caminando para no perder más tiempo. Durante el camino intenté lanzar fuego con la mente o transformarme de manera discreta para que nadie se percatase. No sabía qué se suponía que podría hacer con ello, pero nada funcionó. No tardamos demasiado en llegar a nuestro destino. Esperaba nuestra llegada algo diferente, marcada por el caos al intentar ocultarnos de los marines, pero, para mi sorpresa, no había ninguno a la vista. Con no llamar demasiado la atención a ojos de los civiles sería suficiente. Garnet propuso poner a salvo a Emerald y luego realizar nuestras tareas. Tobias estuvo de acuerdo y añadió que lo mejor sería no separarnos. Por fin había algo de sentido común.
—Claro. Lo primero es intentar subir a Emerald al primer barco que zarpe. Luego ya nos aprovisionaremos, buscaremos un lugar donde pasar la noche y trataremos de hacernos con un buen medio de transporte.
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![[Imagen: 8Rsjucn.png]](https://imgur.com/8Rsjucn.png)
