28-01-2025, 04:37 PM
Garnet acompañó mi carcajada con otra suya. No sabía si se tomaría mal mi risa, pero parecía que el tema de su familia lo tenía más o menos superado. Al menos era capaz de reírse de ello. No nos quedaban muchas más opciones y ni él ni yo éramos el tipo de personas que se quedaban toda su vida lamentándose de sus desgracias. La mejor opción era siempre afrontar los problemas, y eso pensábamos hacer. Creí durante mucho tiempo que era una tarea que tendría que llevar a cabo sola, pero tanto la respuesta de Yamamura en su momento como la de Garnet ahora me hicieron cambiar de opinión y reafirmarme en la idea de que juntos podríamos llegar mucho más lejos. Lo único que me echaba para atrás era la idea de que alguno de ellos saliese perjudicado por mi culpa, pero si tomaban la decisión de permanecer a mi lado era lo que había. Yo también estaría junto a ellos ayudándoles a cumplir con sus objetivos y, si algo me ocurría, sería totalmente responsabilidad mía.
Gracias a aquella conversación también me enteré de que Garnet no estaba interesado en Laugh Tale, al menos hasta ahora. No me extrañaba, en la banda nunca habíamos hablado de aquel lugar. Dudaba que a Jolyne le interesase lo más mínimo, al igual que a Kenzo, que solo se interesaría por los insectos de aquella isla. Tal vez Sasha pudiese llegar a sentir curiosidad dada su vocación como navegante, o Tobias, que parecía un tipo curioso y con ganas de aprender sobre el mundo. Ahora que se lo había mencionado, incluso Garnet había sentido curiosidad por saber cómo nos sentiríamos. A pesar de ser un baboso irremediable, parecía bastante sensible. Si esa fuese la faceta que enseñase a las mujeres le iría bastante mejor en el amor.
Tal y como imaginaba, Garnet no quería ni oír hablar de abandonar el barco para dejarme tirada. Eran todos bastante cabezotas, pero especialmente él y Sasha. En el fondo me alegraba de saber que me consideraba una persona importante para él y para la banda, aunque no lo reconocería en voz alta. Estaba de tan buen humor que incluso ignoré que había desviado durante unos segundos su mirada hacia mis pechos. Parecía que no conocía la isla donde yo había nacido. Él era del North Blue y no había viajado nunca al East Blue, así que era normal que no conociese Shells Town. En mi cerrada concepción del mundo, cuando era joven, creía que mi isla era de más reconocidas e importantes de la Marina. Así me lo había hecho creer mi madre. Pero, después de haber pisado tantas islas, me di cuenta de lo equivocada que estaba. No era más que una insignificante estrella, parte de una constelación, parte de una galaxia del universo. Cada vez me veía más capaz de plantarme allí, hacer frente a mi familia y destrozar la base de la Marina de la isla. No sería una gran pérdida para el Gobierno Mundial, pero sí un aviso.
Iba a abrir el cajón de mi mesita con los periódicos para hablarle de mi familia, de mi madre y mi hermano, pero Sasha irrumpió de golpe a gritos para regañar a Garnet. Me quedé sentada en la cama mirándola, especialmente a su kanabo, con el que esperaba que no destrozase nada de mi camarote. Su pelo todavía estaba húmedo y tenía una toalla sobre sus hombros. Si durante aquella ducha había tenido la oportunidad de relajarse, se acababa de arruinar. Con su temperamento, no sabía cómo Garnet seguía teniendo ganas de babaear a las mujeres. Me hizo especial gracia cómo aquella chiquilla de cuatro metros regañaba con tanta firmeza y seriedad a un adulto. Normalmente se lo tenía completamente merecido, pero hoy se estaba comportando.
—¡Aarraarraaaha! Tranquila Sasha. Lo tengo todo bajo control. ¿Quieres unirte a nosotros? —le pregunté señalando con la palma hacia arriba el suelo despejado de la habitación. Me gustaría poder ofrecerle un asiento, pero su tamaño en ocasiones era un problema, sobre todo al tener que usar muebles corrientes, como una silla.
Gracias a aquella conversación también me enteré de que Garnet no estaba interesado en Laugh Tale, al menos hasta ahora. No me extrañaba, en la banda nunca habíamos hablado de aquel lugar. Dudaba que a Jolyne le interesase lo más mínimo, al igual que a Kenzo, que solo se interesaría por los insectos de aquella isla. Tal vez Sasha pudiese llegar a sentir curiosidad dada su vocación como navegante, o Tobias, que parecía un tipo curioso y con ganas de aprender sobre el mundo. Ahora que se lo había mencionado, incluso Garnet había sentido curiosidad por saber cómo nos sentiríamos. A pesar de ser un baboso irremediable, parecía bastante sensible. Si esa fuese la faceta que enseñase a las mujeres le iría bastante mejor en el amor.
Tal y como imaginaba, Garnet no quería ni oír hablar de abandonar el barco para dejarme tirada. Eran todos bastante cabezotas, pero especialmente él y Sasha. En el fondo me alegraba de saber que me consideraba una persona importante para él y para la banda, aunque no lo reconocería en voz alta. Estaba de tan buen humor que incluso ignoré que había desviado durante unos segundos su mirada hacia mis pechos. Parecía que no conocía la isla donde yo había nacido. Él era del North Blue y no había viajado nunca al East Blue, así que era normal que no conociese Shells Town. En mi cerrada concepción del mundo, cuando era joven, creía que mi isla era de más reconocidas e importantes de la Marina. Así me lo había hecho creer mi madre. Pero, después de haber pisado tantas islas, me di cuenta de lo equivocada que estaba. No era más que una insignificante estrella, parte de una constelación, parte de una galaxia del universo. Cada vez me veía más capaz de plantarme allí, hacer frente a mi familia y destrozar la base de la Marina de la isla. No sería una gran pérdida para el Gobierno Mundial, pero sí un aviso.
Iba a abrir el cajón de mi mesita con los periódicos para hablarle de mi familia, de mi madre y mi hermano, pero Sasha irrumpió de golpe a gritos para regañar a Garnet. Me quedé sentada en la cama mirándola, especialmente a su kanabo, con el que esperaba que no destrozase nada de mi camarote. Su pelo todavía estaba húmedo y tenía una toalla sobre sus hombros. Si durante aquella ducha había tenido la oportunidad de relajarse, se acababa de arruinar. Con su temperamento, no sabía cómo Garnet seguía teniendo ganas de babaear a las mujeres. Me hizo especial gracia cómo aquella chiquilla de cuatro metros regañaba con tanta firmeza y seriedad a un adulto. Normalmente se lo tenía completamente merecido, pero hoy se estaba comportando.
—¡Aarraarraaaha! Tranquila Sasha. Lo tengo todo bajo control. ¿Quieres unirte a nosotros? —le pregunté señalando con la palma hacia arriba el suelo despejado de la habitación. Me gustaría poder ofrecerle un asiento, pero su tamaño en ocasiones era un problema, sobre todo al tener que usar muebles corrientes, como una silla.
![[Imagen: 8Rsjucn.png]](https://imgur.com/8Rsjucn.png)
