12-09-2023, 03:59 PM
En la cueva se extendía la penumbra, las antorchas estaban dando sus últimas bocanadas de luz. Las paredes, que habían visto el paso del tiempo sin flaquear, resistiendo el peso de la montaña que las sostenía, dado cobijo a bestias y hombres, estaba a punto de derrumbarse.
Tras el impacto del animal contra la pared tras tu último golpe, la grieta que había generado el primero se había acentuado. Un golpe sordo resonó en el interior de la cueva, sacudiendo su antigua estructura. La tierra tembló, y las rocas que habían estado en su lugar durante Dios sabrá cuantos años comenzaron a ceder bajo la presión. Las paredes de la cueva, que habían sido testigos silenciosos de la muerte de antiguos viajeros y de tus precedentes en la búsqueda del cofre, parecían despertar de su letargo.
Un estruendo enorme sacudió la cueva una vez más. El sonido provenía de todos lados y de ninguno a la vez. Las paredes comenzaron a agrietarse y fragmentarse por todos lados. Los sonidos de las rocas cayendo resonaban en el interior de la caverna, creando un eco que parecía anunciar la catástrofe.
Las grietas se extendieron si fuera un cristal a punto de estallar, multiplicándose a lo largo de las paredes. Trozos de roca se desprendían y cayeron al suelo en una lluvia de sedimentos rocosos, llenando el aire con polvo y escombros. Ya no tu aventura, sino la cueva misma, se estaba desmoronando ante tus ojos.
El suelo temblaba con cada impacto, y el ruido era inmenso y aterrador. Las estalactitas del techo se desprendían, cayendo con un estruendo estremecedor. La cueva se llenó de una atmósfera caótica y hostil.
El oso, que aún no era capaz de incorporarse, comenzó a recibir los impactos de las rocas cayendo en todas partes. Varios le golpearon en la espalda y otros en la testa. La caverna se había convertido en una trampa mortal. El colapso de sus paredes era un recordatorio poderoso de la fragilidad de la naturaleza y la inevitabilidad del cambio.
Al final de ésta el botín permanecía inmutable. Esperando ser recogido a contrarreloj y, con suerte, poder escapar antes de que todo se viniera abajo. Era el momento decisivo.
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