31-01-2025, 01:21 PM
Su buen amigo escuchó de buena manera todas las aventuras y desventuras que había vivido durante todo ese tiempo el marrano de Garnet. Más allá de desear saber lo que pensaba exactamente sobre su efímero romance con Ikirami o de querer explicarle - si él mismo lo supiera - que era eso de Zodiacool, el pelirrojo se quedó con el lamento y disculpa que le dedicó Don Bambú, ante las pérdidas de su capitán, su instrumento y su barco. Sí, podía resultar desconcertante en cierta manera pero, tal y como hacía el mink, había que tomárselo con filosofía. En todo este tiempo, el skypiean había aprendido que, quizás no se trata de lo que uno pierde, sino con lo que se queda y lo que gana, tal y como es el mero hecho de seguir con el resto de los Alas Negras, conseguir a Sabertones de mano de Tobías y reencontrarse con el oso revolucionario. Además, en el fondo de su alma, Garnet presentía que, tarde o temprano, encontrarían a Yojimbo. Con esta mentalidad y en un vivaz brindis, ambas jarras chocaron en señal de celebración y regocijo.
Tras darle un buen trago a la birra - y sentir como la embriaguez comenzaba a apoderarse de su ser -, Garnet decidió además relatarle lo sucedido con Emerald y con los Tenryuubitos. Si el panda desconocía sobre aquella gentuza, el músico vio necesario hacerle saber que clase de personas gobernaba su podrido mundo. Como no podía resultar de otra manera, Don Bambú parecía conocer de sobra aquel selecto grupo de nobles. Como si el local estuviera lleno de ojos y oídos, el panda se acercó a Garnet con suma precaución para susurrarle que debían salir de Sabaody inmediatamente. El pelirrojo le dedicó una mirada juzgona, arqueando su ceja izquierda.- ¿Pero qué dices, colegui? - Ciertamente, no se esperaba aquella actuación por parte del mink, quién prosiguió aclarando quiénes eran y la importancia que tenían, tanto como para ganarse que todo el Gobierno Mundial te persiguiera de por vida. Garnet frunció el ceño.- Pero vamos a ver, ¿pero si el Gobierno ya nos persigue? ¿Qué cojones dices? - Dio varios toques en el torso del mink con el índice de su siniestra. Sabía que su amigo se preocupaba por él, pero pensó que compartiría parte de su odio hacia los Dragones Celestiales. Cesó con los toques para acabar suspirando. Volvió a coger su vaso con el brebaje mágico para ingerir algo más.- Me huelo que lo dices por nuestro bien, al igual que el menda también sabe que tan sólo es una nota, una corchea en un pentagrama, ¿es o no es? - Entró en razón, orientando su cuerpo hacia el frente y mirándole de reojo.- Pero que haya peña así, hace que quiera gritar de ira. - Bebió otro poco más.- La verdad que lo de la esclava no es lo único puejeje... Se podría decir que tenemos algo más que le pertenece PUAJAJAJA. - Se refería obviamente a la fruta que comió Triana, recordando el momento en el que Jolyne casi sale ardiendo por tocarla.- Pero si vienen, les daremos un buen jaleo, todos nosotros somos fuertes. - Sentenció, aún sin haber conocido a ningún Tenryuubito, confió en que él, sus amigos y su coordinación podrían con cualquier cosa.- ¿Y tu peña no debería estar liándose a hostias con estos tolais? - Preguntó, por mera curiosidad, sintiéndose ya algo mareado por la cantidad de alcohol que llevaba circulando por su torrente sanguíneo.
Tras darle un buen trago a la birra - y sentir como la embriaguez comenzaba a apoderarse de su ser -, Garnet decidió además relatarle lo sucedido con Emerald y con los Tenryuubitos. Si el panda desconocía sobre aquella gentuza, el músico vio necesario hacerle saber que clase de personas gobernaba su podrido mundo. Como no podía resultar de otra manera, Don Bambú parecía conocer de sobra aquel selecto grupo de nobles. Como si el local estuviera lleno de ojos y oídos, el panda se acercó a Garnet con suma precaución para susurrarle que debían salir de Sabaody inmediatamente. El pelirrojo le dedicó una mirada juzgona, arqueando su ceja izquierda.- ¿Pero qué dices, colegui? - Ciertamente, no se esperaba aquella actuación por parte del mink, quién prosiguió aclarando quiénes eran y la importancia que tenían, tanto como para ganarse que todo el Gobierno Mundial te persiguiera de por vida. Garnet frunció el ceño.- Pero vamos a ver, ¿pero si el Gobierno ya nos persigue? ¿Qué cojones dices? - Dio varios toques en el torso del mink con el índice de su siniestra. Sabía que su amigo se preocupaba por él, pero pensó que compartiría parte de su odio hacia los Dragones Celestiales. Cesó con los toques para acabar suspirando. Volvió a coger su vaso con el brebaje mágico para ingerir algo más.- Me huelo que lo dices por nuestro bien, al igual que el menda también sabe que tan sólo es una nota, una corchea en un pentagrama, ¿es o no es? - Entró en razón, orientando su cuerpo hacia el frente y mirándole de reojo.- Pero que haya peña así, hace que quiera gritar de ira. - Bebió otro poco más.- La verdad que lo de la esclava no es lo único puejeje... Se podría decir que tenemos algo más que le pertenece PUAJAJAJA. - Se refería obviamente a la fruta que comió Triana, recordando el momento en el que Jolyne casi sale ardiendo por tocarla.- Pero si vienen, les daremos un buen jaleo, todos nosotros somos fuertes. - Sentenció, aún sin haber conocido a ningún Tenryuubito, confió en que él, sus amigos y su coordinación podrían con cualquier cosa.- ¿Y tu peña no debería estar liándose a hostias con estos tolais? - Preguntó, por mera curiosidad, sintiéndose ya algo mareado por la cantidad de alcohol que llevaba circulando por su torrente sanguíneo.
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