31-01-2025, 11:34 PM
Aquel día, Garnet había decidido tomárselo de absoluto descanso. Después de haber entrenado ambos hakis gracias a Seiji, el pelirrojo se había dedicado a perfeccionar ambas habilidades que, sin ninguna duda, le resultarían más que útiles en el futuro. Esperaba que sus amigos, aparte de haberse unido a alguna juerga ya haber aprovechado la estancia en Sabaody para pasarlo bien, también hubieran empleado parte de su tiempo para entrenar y hacerse más y más fuertes. Conociendo tanto a su compitruena como a Sasha, sabía a ciencia cierta que habrían buscado y encontrado alguna manera de hacerse con los dos niveles avanzados de dichos hakis.- Bueno, pero hoy, ¡a descansar se ha dicho! ¿Es o no es? - Se dijo a sí mismo saliendo de su habitación, no sin antes haberse puesto un tanga amarillo con estampados de corazones rojos y algo de maquillaje bajo sus ojos. Era sorprendente la cantidad de tiempo que llevaba sin realizar aquella práctica. Con todo preparado, era hora de un buen paseo.
Sin un rumbo fijo, el músico de los Alas Negras decidió perderse por los manglares que lindaban el astillero, ubicado en el número 0. Le pareció conveniente - a pesar de lo mucho que lo había hecho en ocasiones anteriores - alejarse del tumulto y la muchedumbre para tener, por una vez en mucho tiempo, algo de paz y silencio. Quién lo iba a decir viniendo de alguien tan escandaloso como Garnet. Cuando se quiso dar cuenta, el pelirrojo se había alejado completamente de la sociedad, llegando a una suerte de claro o descampado, de unos 20 metros de diámetro, rodeado por algunos árboles cuando vio a una silueta que se le hizo bastante familiar.- Para el carro, ¿ese es Kenzo? - Musitó, quedándose apartado del mismo y, aparentemente, oculto tras uno de los árboles, observando que estaba haciendo el más benjamín de la tripulación. El niñato - como le gustaba llamarlo Sasha - estaba haciendo una especie de entrenamiento que consistía, primero, en realizar saltos que acababan en flexiones, seguidos de algunas series para correr, series que mantuvo hasta que se desplazó hacia una zona plagadas de rocas de sendos tamaños.- No irá a... - Parecía que la intención estaba más que clara, más la resolución se quedaba a medio camino.
Intentando hacer añicos las piedras con sus propias manos, el resultado era un fracaso total, viéndosele bastante frustrado al zagal por no lograr realizar su cometido.- Siendo tan joven es normal... Pero agallas y huevos le pone el mocoso... - Concluyó el pirata, observando como ahora, Kenzo se distraía con algo que había en una de las piedras de la zona. Conociéndole, seguramente sería algún bicho super raro.- Aunque sigue siendo un mocoso... - Añadió. En ese entonces, Garnet decidió salir de su escondite, para saludar al más joven de la banda.- ¡OEEEEEEEEEEE, KENZOOOO! - Vociferó, adentrándose en el claro, y estando aún a varios metros del chico, alzando la mano derecha y zarandeándola para que le viera. Garnet corrió hacia allí, mientras pensaba en lo que había estado haciendo el chico. Una vez que estuvo frente a él, pudo percatarse de como tenía las manos rojas de haberle estado atizándole a las rocas.- Te iba a preguntar que hacías, pero creo que el menda se cosca. - Fue directo y al grano, no pudiendo evitar apartar su vista de las manos de Kenzo, admirando la dedicación y valor que le echaba a pesar de su juventud.- Adiós al día libre... Pueje. - Pensó, esbozando una sonrisa.- Eh, ¿te hace que te acompañe en el entrenamiento? - Preguntó, dando un salto hacia atrás y colocándose a unos cuatro metros de Kenzo, sin quitarle el ojo de encima, flexionando sus brazos - con los codos mirando hacia el suelo - por delante y cubriendo la mitad inferior de su cara, su pecho y la parte superior del abdomen.- Mejor liarte a palos contra mi que contra una roca, ¿es o no es? - Ahora sólo quedaba esperar a que el chico aceptara la propuesta.´
Sin un rumbo fijo, el músico de los Alas Negras decidió perderse por los manglares que lindaban el astillero, ubicado en el número 0. Le pareció conveniente - a pesar de lo mucho que lo había hecho en ocasiones anteriores - alejarse del tumulto y la muchedumbre para tener, por una vez en mucho tiempo, algo de paz y silencio. Quién lo iba a decir viniendo de alguien tan escandaloso como Garnet. Cuando se quiso dar cuenta, el pelirrojo se había alejado completamente de la sociedad, llegando a una suerte de claro o descampado, de unos 20 metros de diámetro, rodeado por algunos árboles cuando vio a una silueta que se le hizo bastante familiar.- Para el carro, ¿ese es Kenzo? - Musitó, quedándose apartado del mismo y, aparentemente, oculto tras uno de los árboles, observando que estaba haciendo el más benjamín de la tripulación. El niñato - como le gustaba llamarlo Sasha - estaba haciendo una especie de entrenamiento que consistía, primero, en realizar saltos que acababan en flexiones, seguidos de algunas series para correr, series que mantuvo hasta que se desplazó hacia una zona plagadas de rocas de sendos tamaños.- No irá a... - Parecía que la intención estaba más que clara, más la resolución se quedaba a medio camino.
Intentando hacer añicos las piedras con sus propias manos, el resultado era un fracaso total, viéndosele bastante frustrado al zagal por no lograr realizar su cometido.- Siendo tan joven es normal... Pero agallas y huevos le pone el mocoso... - Concluyó el pirata, observando como ahora, Kenzo se distraía con algo que había en una de las piedras de la zona. Conociéndole, seguramente sería algún bicho super raro.- Aunque sigue siendo un mocoso... - Añadió. En ese entonces, Garnet decidió salir de su escondite, para saludar al más joven de la banda.- ¡OEEEEEEEEEEE, KENZOOOO! - Vociferó, adentrándose en el claro, y estando aún a varios metros del chico, alzando la mano derecha y zarandeándola para que le viera. Garnet corrió hacia allí, mientras pensaba en lo que había estado haciendo el chico. Una vez que estuvo frente a él, pudo percatarse de como tenía las manos rojas de haberle estado atizándole a las rocas.- Te iba a preguntar que hacías, pero creo que el menda se cosca. - Fue directo y al grano, no pudiendo evitar apartar su vista de las manos de Kenzo, admirando la dedicación y valor que le echaba a pesar de su juventud.- Adiós al día libre... Pueje. - Pensó, esbozando una sonrisa.- Eh, ¿te hace que te acompañe en el entrenamiento? - Preguntó, dando un salto hacia atrás y colocándose a unos cuatro metros de Kenzo, sin quitarle el ojo de encima, flexionando sus brazos - con los codos mirando hacia el suelo - por delante y cubriendo la mitad inferior de su cara, su pecho y la parte superior del abdomen.- Mejor liarte a palos contra mi que contra una roca, ¿es o no es? - Ahora sólo quedaba esperar a que el chico aceptara la propuesta.´
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![[Imagen: Tb4Z3O3.png]](https://imgur.com/Tb4Z3O3.png)
