[Presento Relativo] El enemigo de todos (Reparación del barco)
#1
Otoño día 69 Año 14 - Sobre el Niebla de Guerra - Manglar 0. Astilleros - 


Tras una breve y precisa búsqueda, había conseguido la información que necesitaba. Manglar 0: astilleros, ese era nuestro destino. La misión era sencilla, ir, arreglar y volver al manglar 20 en el que estábamos emplazados desde la llegada a la isla. 

El barco se movía alejado lo suficiente de los manglares pero en un equilibrio perfecto para encontrar el que buscábamos. Korg pilotaba la embarcación con manos bastantes diestras, aquel enano era un navegante excelente. Por mucho que se hubiera saltado casi todas las islas de la corriente por la que habíamos navegado. No estábamos muy lejos del manglar y ya habíamos recorrido casi todo el trayecto cuando Nicolás empezó a hablarme. 

- Churrita - 

- Dime - Contesté. Me encontraba en mi camarote. Mi primer trofeo reposaba en él, colgado de la pared y había comprado un escudo que llevaba a mi espalda y una espada que llevaba envainada agarrada el cinturón. Nuevas adquisiciones bélicas, era mi responsabilidad darles el uso que merecían. 

- Estaba yo dándole a los sesos - 

- Qué dices imbécil, eres un coco - 

- Puto racista de mierda ¿Cómo soy un coco no puedo pensar? - Suspiré exasperado - A lo que iba lumbreras. Has tumbado una base de la marina y matado a un oficial de sus filas - Sonreí orgulloso - Casi te cargas a un alto cargo de la revolución y los extorsionaste para recuperar su cuerpo maltrecho - Volví a sonreír orgulloso - Tienes una recompensa bastante suculenta - Mi sonrisa se ensancho - No tienes pensado hacer ninguna trato con otras tripulaciones y piensas robarles los miembros que puedas o destruirlas en el proceso - Asentí decidido - Y para colmo, la gente que te sigue está a tu lado para que no los mates, no por que compartan tus convicciones - Finalizó. 

- En efecto... Eso es el poder - Contesté - ¿pero que te pasa? fruto asqueroso, ¿por qué me dices tantas cosas buenas? - 

- Marines, revolucionarios, piratas y cazarrecompensas, todos en tu contra ¿no te sientes... Solo? - Preguntó. Había pureza en la frase. El barco paró en seco. Habíamos llegado. 

- ¿Solo? - Levanté una ceja mientras me erguía en mi asiento. Caminé con tranquilidad los pasos que me separaban de la puerta y la abrí. El sol acarició mi piel y el blanco del barco daño mis ojos con su claridad acostumbrada a la oscuridad que imperaba en mi camarote. Cuando mis ojos se acostumbraron a la lucidez del mundo miré a mi alrededor. Habíamos llegado a los Astilleros, el manglar 0.

Gente trabajaba de un lado a otro, se movían como enjambres rápidos y veloces, algunos trabajaban construyendo barcos, otros reparando algunos que había en las inmediaciones. Observé las mal de mil acciones que se hacían por minuto allí mientras me acerqué a la baranda y asomé mi cornamenta por ella. Un grupo de 6 trabajadores se había acercado al barco y lo observaban asombrados.

- Esta guapo - Oí decir a uno.

- Sí, sí. Se ve pepino marino - Le contestó otro mientras se quitaba la gorra y la apretaba entre sus manos. 

- Una buena burra - Aseguró un tercero. 

- Ya, ya - Contesté mientras se fijaban en mi, que me asomaba desde la baranda del navío - ¿Cuánto por repararlo? - 

- Espérese usted - Contestó otro - Por mi padre, es feo de cojones - Le oí susurrar a los demás - Que llamó al tasador - Terminó mientras emitía un silbido con tres leves intervalos de silencio, supuse que era algún tipo de señal. 

Al poco tiempo apareció un tipo del tamaño de mi navegante. Misma cola, mismo tipo de cuerpo. Serían de la misma raza, el hombrecillo llevaba un monóculo y un traje granate. 

- Humm - Dijo mientras contaba con los dedos - Astillamiento. Nada de desgaste. Maderas resquebrajadas. Fruto de una explosión, sí. No hay muescas de balas de cañón. Si, eh... Explosión. Pintura descorchada y tablones astillados... Mmm - Miró a los trabajadores - Necesita pintado y reparación superficial. Buen barco si - Entonces alzó la vista hacia mi - 225.000 Berries señor - Y esperó mi contestación. 

- Lo que sea. Reparadlo - No iba a negociar, este barco era la joya de mi corona. El enano asintió y los trabajadores se pusieron manos a la obra con rapidez. Mandé un poco de humo a por el dinero del cofre de la tripulación dónde todos habían dejado ya su parte del dinero para repararlo. Dejaba que esa parte de mi se encargara de esas cosas, me forzaba a hacerlo, así dominaría el haki cuanto antes. Tenía bastantes ideas de como podría venirme de bien esa nueva capacidad para mi estilo de combate. Mientras los trabajadores trabajaban rápidos y sin descanso sobre mi querida embarcación, el humo volvió con el dinero que le había solicitado, en una bolsa y listo para entregárselo. Bastante útil pensé respecto a esta nueva capacidad que me permitía hacerme tangible, era un arma de doble filo, pues otros podrían dañarme, pero yo acaba de mejorar exponencialmente mi peligrosidad. Entonces el pequeño hombrecito con el monóculo, el cual había esperado a que le diera el dinero, lo contó y se marchó con él. Bastante cómico a decir verdad - Se me daría bien ese trabajo - Susurré - ¡EH! - Grité a un tipo que sin querer dejó caer sus herramientas sobre el barco - Con más cuidado o te dejaré sin manos para que no puedas trabajar más - El tipo se puso nervioso y volvió manos a la obra, esta vez asegurándose cada pocos segundo que todas sus herramientas seguían bien fijas a su cinturón y ninguna cometía el suicidio de caerse.  

A lo largo de una hora, con mi supervisión total para que dejasen todo como nuevo y tras algún improperio y amenaza terminaron el trabajo. Todos saludaron agachando la cabeza y perdieron el culo para bajar del barco. Una hora conmigo detrás dando ordenes y amenazando generaba bastante estrés. Desde luego que aquellos tipos se había ganado el pan. ç

- ¡KOOOOOOOOOOOOOOOOOOOORG! - Grité a mi navegante - ¡NOS VOLVEMOS A LA UBICACIÓN ANTERIOR! - Esperaba que no su hubiera dormido la siesta como acostumbraba a hacer. Tras unos leves segundo el barco empezó a virar y nos pusimos en movimiento nuevamente hacia el manglar 20, el mismo del que habíamos partido. 

Camine mientras el barco giraba y los obreros veían nuestra preciosa embarcación zarpar. Entré de nuevo a mi camarote una vez vi que Korg había enfocado las embarcación en la dirección adecuada. Cerré la puerta al entrar. 

- ¿Solo? - Retomé la conversación que había tenido con Nicolás junto antes de reparar el barco. 

- Sí, solo Churrita - Dijo Nicolás - El único imbécil que te entendía era Zarek y lo mató Rapax. Ahora no tienes ni un solo hijo de puta desquiciado como tú. Bueno miento, solo Ben y tu, pero no se muy bien que pensar de él, parece que siempre está en las nubes - 

- Te equivocas - Le contesté - Existe mucha gente que quiere matarme. Esas relaciones son las más importantes, nunca fallaran las expectativas que tengo puestas en ellos. No pueden traicionarme, porque su acervo se lo impide Nicolás. De echo, me siento muy acompañado. Algo bueno tendría que tener ser el enemigo de todos - 


Off Rol
[Imagen: 51pnN8x.png]


Mensajes en este tema
[Presento Relativo] El enemigo de todos (Reparación del barco) - por Ashura - 05-02-2025, 04:18 PM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)