07-02-2025, 08:17 PM
(Última modificación: 07-02-2025, 08:46 PM por Comilón McBacon.)
El invierno había llegado a las islas de los árboles y las burbujas, y con ello un cambio en la temperatura del lugar, bajando considerablemente, en especial por las noches, algo que Comilón sabía bien, pues dormía fuera del barco, a su lado, y abrigado únicamente por su kimono, que usaba como una manta, el frío nunca lo molestó, pero en este lugar el frío no era como en su isla natal, era mucho más húmedo, y, por ello, más difícil de soportar. Los días desde que llegó a la isla se habían sucedido con una pasmosa velocidad, sentía que no habían pasado tantas cosas a pesar de haber estado varias semanas, pero lo cierto era que si habían aprovechado bien el tiempo, habían rescatado a Zorak del secuestro perpetrado por los malvados piratas capitaneados por el, aún más malvado, Ashura, el grupo conocido por Mushoku, debía estar alerta, estábamos en la misma isla, si ellos no habían decidido partir ya, y eso me preocupaba un poco por si decidían capturarme a mi y eso implicaba que Kisuke tenía que volver a meterse en las líneas enemigas, esta vez para salvarme a mi, al fin y al cabo, ahora éramos camaradas del ejército revolucionario, desde que Zorak me invitó a unirme formalmente. Repasando el resto de cosas que han pasado estos días, Kisuke ha mejorado en el control de su forma de hollín, como él lo llama, y tuvo su encuentro y entrenamiento con la Gran Líder Kihira, del mismo modo que yo, y Panda, aunque había preferido no dejar el barco salvo por un día, también había aprovechado el tiempo arreglando el barco.
Pensando, de hecho, en este último su voz llegó hasta los oídos del cerdo, asegurando que se iba adelantando, — Adelantando… ¿Adelantando para qué…? — pensó el gran mink, acomodándose en el resbaladizo suelo del manglar antes de abrir los ojos de par en par, — ¡Es verdad!, ¡Hoink habíamos dicho que íbamos los tres juntos a explorar los manglares cercanos! — con dificultad por el sobresalto que yo mismo me había provocado me incorporé, escuchando entonces la voz de Kisuke, avisando de que era hora de marchar, — Voy. Ya voy. — froté mis ojos y me desperecé mientras me levantaba, agarrando mi kimono y dejándolo en el barco, como si este fuera una percha, para agacharme cerca de la orilla y coger agua con las manos en forma de cuenco para lanzarla a mi cara y lavarla. Tras eso estiré mis brazos y cuerpo, emitiendo también un sonoro bostezo que acabó arrugando mi nariz en un, aún más sonoro, ronquido; llevé las manos a mi boca tras eso, como si fuera a mitigar el ruido ya emitido, y me asomé al camarote de Zorak para comprobar si mi despreocupada rutina matinal lo había despertado, por suerte dormía como un lechón en el lodo. Suspiré y me volví hacia Kisuke que ya había bajado del barco por la pasarela, — Buenos días, Kisuke. — me acerqué hacia él, pero a medio camino me di cuenta de que no llevaba más que mi mawashi, y eso sería problemático de cara a mantener el calor, las mañanas y las noches eran las más frías, entrada la tarde la temperatura era más agradable, pero aún faltaba para eso, así que mejor ir vestido. — Ahora vuelvoink. — dijo a Kisuke cuando ya estaba a medio camino entre Panda y el barco, volví rápidamente a por mi kimono, me lo puse y até concienzudamente y volví trotando hasta donde Panda y Kisuke estaban reunidos, a 500 metros del barco. — Vale, ya estoy listo para mi primera misión, ¿Cuál es el plan, oink? —
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