08-02-2025, 12:19 AM
Leyenda
Las semanas habían ido transcurriendo de una manera tranquila igual que el invierno se había ido apoderando del clima, el cual poco a poco se había ido volviendo más frio y duro, lo que hacía unas semanas me provoco que dejase de pasar la noche en la cofa de nuestro grandioso y blanquecino navío, el Niebla de Guerra, y volviese otra vez a dormir en mi camarote, el cual era bastante fresco, pero no tanto como la cofa.
Como decía las semanas habían transcurrido de una forma bastante tranquila, excepto por el día en el que llegamos a aquella isla, en concreto al manglar número 26 de aquella gran isla, donde conocimos al enmascarado Quezatlli Jr., al hombre rana Gaeru y al revolucionario pelirrojo Zorak. Y allí sucedieron varios eventos e incidentes desagradables, comenzando por la captación a la tripulación del enmascarado y la rana, después la captura del revolucionario por parte del capitán y por último la gran explosión que provoco grandes destrozos en nuestro preciado navío y la perdida del brazo izquierdo de Gaeru.
Los días siguientes fueron más tranquilos, ya que el capitán se encargo de quedar con los revolucionarios, en el manglar número 23, e iniciar relaciones con estos, al devolverles al revolucionario pelirrojo por una suculenta cantidad de berries, para luego volver al manglar número 20 donde se utilizo gran parte de los berries para arreglar nuestra preciada y particular embarcación, además de pasar varias semanas allí realizando entrenamientos y diversas pesquisas antes de finalmente movernos a nuestra localización actual, el manglar número 0.
Algo que había empezado a coger como habito desde pocos días después de la llegada a la isla, consistía en levantarme mucho antes de que saliese el sol y aprovechar aquel momento de tranquilidad y de pocas miradas, para salir a cubierta y lanzarme al mar para pegarme un pequeño remojón, al principio pasaba muchísimo frio al salir del agua y debía salir corriendo de nuevo hacía el camarote para secarme y taparme con ropajes invernales, pero poco a poco, aunque el tiempo iba empeorando respecto al frío, parecía que cada vez llevaba este mucho mejor y ya podía volver tranquilamente hacía el camarote a secarme, pero sin hacer mucho escandalo.
Estos últimos días, me había levantado tan pronto, que justo cuando salía de mi camarote escuchaba como se cerraba la puerta del camarote de al lado, el cual pertenecía a uno de nuestros nuevos integrantes la rana Gaeru, el cual intuí que estaba algo perjudicado aún por su perdida y seguramente prefería estar solo y no relacionarse con los demás por el momento. Pero aquella mañana había pasado justo lo contrario, en el momento en que abría la puerta de mi camarote, volviendo de mi baño matutino, escuche como se abría la puerta de Gaeru. "Vaya... parece que al final hoy va a dar la cara y se va a relacionar con los demás..." Me dije mientras entraba en el camarote con una sonrisa en la cara y agarraba la toalla que tenía sobre la silla de mi escritorio.
Mientras me secaba a conciencia empecé a escuchar como otras puertas se abrían y varios pasos empezaban a escucharse de camino a cubierta. "Parece ser que todos estás despiertos y van a reunirse a cubierta, yo no puedo ser menos y perdérmelo..." Me dije mientras acababa de secarme, para luego sin pensar en nada más y con lo puesto salí del camarote dirección a cubierta. Al llegar a cubierta me encontré con todos, menos el médico Ben, al lado del mástil charlando entre ellos. - ¡Chicos!, ¿Cómo están? ¿Pasarón buena noche? Parece que el día amaneció fresquito ¿no? - Les dije a todos saludándolos con la mano en alto, mientras me acercaba a ellos totalmente desnudo, bueno totalmente no, solo portaba mis calzoncillos boxes puestos.
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