12-02-2025, 08:54 PM
La reunión que se ha organizado la encabeza Karl. Todos estamos presentes y, como de costumbre, yo he llegado el último. Sorpresa para nadie, supongo. Pese a mi desorden horario y mi posible retraso, Fuguwu me confirma que estamos a inicios de un nuevo día. -Pues hace fresco para estar comenzando el día... Joder.- pienso para mí, que aún no bajo el saludo hasta que la Comodoro al mando me lo indica. Ella es quien nos ha hecho llamar y a todos los miembros. ¿La razón?
La razón es interrumpida por un McGuffin volador que nos entrega una gaviota mensajera. Mis compañeros se hacen con la entrega del periódico, mientras, por unos segundos, me quedo embobado viendo marchar al ave, que sigue trabajando. -Joder... Hasta las putas gaviotas tienen pala con el Gobierno Mundial. ¿Serán funcionarias?-
Fuguwu, periódico en mano, me devuelve a la conversación grupal mientras nos narra cada noticia relevante del panfleto. Todos parecen estar más o menos atentos a las noticias. Cada uno con su interés personal y su opinión propia. Yo, sin embargo, me ubico unos pasos más alejados, sin hacer mucho caso. He pasado la mañana y las semanas entre documentos, y me gustaría leerlo a conciencia más tarde, no narrado a prisas por un tercero. Además, mi atención estaba casi en su totalidad en la reacción de Apolo a ciertas noticias. El atrevido ignorante ha cruzado la linea de lo ético. Tenía la firme intención de acercarme a él, siendo la persona con la que más afinidad podría encontrar, pues es el primero que cuestiona el liderazgo de la División. ¿Pero insultar al Gobierno Mundial de "escoria corrupta"?
La sangre me hierve. Si ya le tengo ganas a más de uno, ahora solo falta esto. Doy un par de pasos hacia él, con la firme intención de partirle la cara hasta que se tragara sus palabras... Pero, no. Decido calmarme antes de iniciar una batalla campal que solo me dejaría en mal lugar frente a todos. Tengo imágenes y pruebas de la corrupción que se destilan en la división. Pero no aquí, no de esa forma. Pero antes o después, este chico se dará cuenta de que el Gobierno Mundial merece un respeto.
Karl retoma el control de la conversación y, tras la lectura del gyojin, nos revela la verdadera razón de nuestra reunión. El jefe de la división 21 se dejaría caer, por fin, en el archipiélago. Volvería a retomar la capitanía del escuadrón y, probablemente, traería nuevas órdenes y misiones para todos. Así pues, la Comodoro nos pide que le diéramos un recibimiento a la altura, ya no como orden directa, sino como equipo orgulloso y unido. -Tiene cojones la cosa...- pienso para mí mismo, mientras por otra parte sonrío y afirmo en un tono amable. -Vale, me parece buena idea.- Todos acceden de mejor o peor manera a la petición de la semi-oni que, con diferencia, se la ve más emocionada que ninguno.
Tras unos minutos, anuncian la tan esperada llegada de los héroes y los altos cargos. Vamos avanzando hasta el patio de acceso, donde ya hay decenas y decenas de marines expectantes del desembarco. Yo, como de costumbre, estoy en la retaguardia de todos. No solo porque mi tamaño tapa la visión de cualquiera, sino porque es mi zona de confort. Atacando por la retaguardia. Desde ahí, veo como Karl, ansiosa, busca adelantarse a la multitud, que apenas deja un pasillo para que los Marines pudieran salir. Ryze sobre ella y Fuguwu también con ganas de ver a los mandamases. Por su parte, Apolo ha decidido replegarse en un lateral, apartándose del grupo. Esta era la mía. Atento pero frustrado, el comandante de arena parece reprimir sus emociones contra su gorra, como alguna vez he podido hacer yo. Sigiloso, me acerco por su espalda. No con intenciones de hacerle daño, pero si con las de no llamar la atención de nadie más. Sé que me detecta y, despacio, me inclino para alcanzar su oído y susurrar con sutileza -Ten cuidado con quien te metes, chaval...- Mientras esto sucede, la realidad de la aparición de Joe provoca que Karl salga en carrera a reencontrarse con su hermano de armas. Veloz como una centella y sin dejar reaccionar a Apolo, avanzo rápidamente y le doy la espalda, aprovechando el barullo y colándome entre la multitud hasta alcanzar el puesto de La Comodoro.
Frente a todos, y tras tan esperado retorno, cuando los más veteranos del equipo terminan su efusivo saludo, ahí estoy yo, el siguiente, frente a frente con el Héroe. Aquel que traerá la nueva justicia y ha escalado como un meteorito. El estándar. El ejemplo a quien aspirar, el hombre a batir para escalar. De tú a tú, parece poca cosa en comparación, ya que mido el triple que él, más o menos. Pero su aura desprende liderazgo y tenacidad por igual, y eso que no tengo ni el más mínimo control sobre el Stands de observación. Sus méritos hablan por él. Y su actitud es de un total caballero. Pero su mirada parece indomable.
Frente a semejante criatura, yo solo me muestro sonriente y amable. Con la fachada de siempre. Ojos medio achinados con una sonrisa de oreja a oreja. El pelaje y la apariencia de un soldado ejemplar y amable, con la firme intención de presentarse frente a su capitán. Incluso más, frente a su ídolo. Sin embargo, por dentro, tengo toda la intención reprimida de comprobar la distancia de poder entre nosotros. Las ganas impulsivas de lanzar un ataque para ver si estoy tan lejos de la cima o si realmente la estoy alcanzando. Un instinto cazador que busca la batalla contra el que se presupone el depredador ápex del lugar... Pero tan solo hay un saludo. -Vice-almirante Joe, que gusto tenerlo de vuelta, señor.- extiendo mi mano hábil para estrechar las manos. Si su hospitalidad y amabilidad es la de siempre, de seguro lograría que me la estrechara delante de todos los presentes. -Tengo muchas ganas de intercambiar... Palabras con usted.- termino con un tono más privado y mordaz.
La élite está aquí. Tanto Joe como uno de los tres máximos responsables. Un Almirante de la Marina. Sea lo que sea que vaya a suceder durante estos días... He de dejar claro lo que valgo delante de esta peña. Es ahora o nunca, y no vale dar un solo paso atrás.
La razón es interrumpida por un McGuffin volador que nos entrega una gaviota mensajera. Mis compañeros se hacen con la entrega del periódico, mientras, por unos segundos, me quedo embobado viendo marchar al ave, que sigue trabajando. -Joder... Hasta las putas gaviotas tienen pala con el Gobierno Mundial. ¿Serán funcionarias?-
Fuguwu, periódico en mano, me devuelve a la conversación grupal mientras nos narra cada noticia relevante del panfleto. Todos parecen estar más o menos atentos a las noticias. Cada uno con su interés personal y su opinión propia. Yo, sin embargo, me ubico unos pasos más alejados, sin hacer mucho caso. He pasado la mañana y las semanas entre documentos, y me gustaría leerlo a conciencia más tarde, no narrado a prisas por un tercero. Además, mi atención estaba casi en su totalidad en la reacción de Apolo a ciertas noticias. El atrevido ignorante ha cruzado la linea de lo ético. Tenía la firme intención de acercarme a él, siendo la persona con la que más afinidad podría encontrar, pues es el primero que cuestiona el liderazgo de la División. ¿Pero insultar al Gobierno Mundial de "escoria corrupta"?
La sangre me hierve. Si ya le tengo ganas a más de uno, ahora solo falta esto. Doy un par de pasos hacia él, con la firme intención de partirle la cara hasta que se tragara sus palabras... Pero, no. Decido calmarme antes de iniciar una batalla campal que solo me dejaría en mal lugar frente a todos. Tengo imágenes y pruebas de la corrupción que se destilan en la división. Pero no aquí, no de esa forma. Pero antes o después, este chico se dará cuenta de que el Gobierno Mundial merece un respeto.
Karl retoma el control de la conversación y, tras la lectura del gyojin, nos revela la verdadera razón de nuestra reunión. El jefe de la división 21 se dejaría caer, por fin, en el archipiélago. Volvería a retomar la capitanía del escuadrón y, probablemente, traería nuevas órdenes y misiones para todos. Así pues, la Comodoro nos pide que le diéramos un recibimiento a la altura, ya no como orden directa, sino como equipo orgulloso y unido. -Tiene cojones la cosa...- pienso para mí mismo, mientras por otra parte sonrío y afirmo en un tono amable. -Vale, me parece buena idea.- Todos acceden de mejor o peor manera a la petición de la semi-oni que, con diferencia, se la ve más emocionada que ninguno.
Tras unos minutos, anuncian la tan esperada llegada de los héroes y los altos cargos. Vamos avanzando hasta el patio de acceso, donde ya hay decenas y decenas de marines expectantes del desembarco. Yo, como de costumbre, estoy en la retaguardia de todos. No solo porque mi tamaño tapa la visión de cualquiera, sino porque es mi zona de confort. Atacando por la retaguardia. Desde ahí, veo como Karl, ansiosa, busca adelantarse a la multitud, que apenas deja un pasillo para que los Marines pudieran salir. Ryze sobre ella y Fuguwu también con ganas de ver a los mandamases. Por su parte, Apolo ha decidido replegarse en un lateral, apartándose del grupo. Esta era la mía. Atento pero frustrado, el comandante de arena parece reprimir sus emociones contra su gorra, como alguna vez he podido hacer yo. Sigiloso, me acerco por su espalda. No con intenciones de hacerle daño, pero si con las de no llamar la atención de nadie más. Sé que me detecta y, despacio, me inclino para alcanzar su oído y susurrar con sutileza -Ten cuidado con quien te metes, chaval...- Mientras esto sucede, la realidad de la aparición de Joe provoca que Karl salga en carrera a reencontrarse con su hermano de armas. Veloz como una centella y sin dejar reaccionar a Apolo, avanzo rápidamente y le doy la espalda, aprovechando el barullo y colándome entre la multitud hasta alcanzar el puesto de La Comodoro.
Frente a todos, y tras tan esperado retorno, cuando los más veteranos del equipo terminan su efusivo saludo, ahí estoy yo, el siguiente, frente a frente con el Héroe. Aquel que traerá la nueva justicia y ha escalado como un meteorito. El estándar. El ejemplo a quien aspirar, el hombre a batir para escalar. De tú a tú, parece poca cosa en comparación, ya que mido el triple que él, más o menos. Pero su aura desprende liderazgo y tenacidad por igual, y eso que no tengo ni el más mínimo control sobre el Stands de observación. Sus méritos hablan por él. Y su actitud es de un total caballero. Pero su mirada parece indomable.
Frente a semejante criatura, yo solo me muestro sonriente y amable. Con la fachada de siempre. Ojos medio achinados con una sonrisa de oreja a oreja. El pelaje y la apariencia de un soldado ejemplar y amable, con la firme intención de presentarse frente a su capitán. Incluso más, frente a su ídolo. Sin embargo, por dentro, tengo toda la intención reprimida de comprobar la distancia de poder entre nosotros. Las ganas impulsivas de lanzar un ataque para ver si estoy tan lejos de la cima o si realmente la estoy alcanzando. Un instinto cazador que busca la batalla contra el que se presupone el depredador ápex del lugar... Pero tan solo hay un saludo. -Vice-almirante Joe, que gusto tenerlo de vuelta, señor.- extiendo mi mano hábil para estrechar las manos. Si su hospitalidad y amabilidad es la de siempre, de seguro lograría que me la estrechara delante de todos los presentes. -Tengo muchas ganas de intercambiar... Palabras con usted.- termino con un tono más privado y mordaz.
La élite está aquí. Tanto Joe como uno de los tres máximos responsables. Un Almirante de la Marina. Sea lo que sea que vaya a suceder durante estos días... He de dejar claro lo que valgo delante de esta peña. Es ahora o nunca, y no vale dar un solo paso atrás.
-La gravedad está juntando a los más grandes en este lugar. Y mi destino es formar parte de esta historia.-
Aclaraciones

![[Imagen: HD-wallpaper-robin-meets-cp9-again-robin...d0fb09c66&]](https://cdn.discordapp.com/attachments/1135982516902297614/1339308136347205653/HD-wallpaper-robin-meets-cp9-again-robin-nami-one-piece-usoppe-girubatto-zoro-sanji-anime-luffy-chopper.jpg?ex=67ae3f66&is=67acede6&hm=ae1393272dc45e523945bb09450662a0fbc81c8b20d544c690b7673d0fb09c66&)