14-02-2025, 10:37 AM
(Última modificación: 14-02-2025, 11:12 AM por Garnet D. Matlock.)
Las reacciones de todos los tripulantes de la banda, aunque variopintas, todas coincidían en la frustración, ira y cólera que sentían al ver como su capitán había sido apresado y arrestado por esos perros del gobierno. Aquel jarro de agua fría había hecho volver a la realidad al skypiean quien, dado al impacto de la noticia, aunque sentía la imperiosa necesidad de atizar a esos marines, también sentía un gran miedo de que, esa impulsividad que tanto caracterizaba al pelirrojo, les llevara a sufrir aún más bajas. Por un momento, hasta pudo observar como el propio Kenzo parecía que tenía la intención de irse por su propia cuenta, alarmando por completo al skypiean quién, iba a ir hacia él hasta que Triana gritó y maldijo a los marines, - incidiendo en el protagonista de la noticia junto a Yojimbo, Joe Joestar -. Con una capacidad de liderazgo digna de envidiar, la capitana en funciones, en un discurso que puso los pelos de punta a Garnet, propuso un cambio de planes aprovechando la información que venía en el periódico: reventar la casa de subastas de esclavos y captar la atención de la marina para darles una buena tunda.
La inspiración que trajeron las palabras de la rubia, alentaron tanto a Tobías como a Sasha quién, ante la previa duda del skypiean, soltó un argumento indiscutible para pasar al ataque, y es que los marines seguirían yendo tras ellos si se quedaban de brazos cruzados. Debían enseñarles que era lo que pasaba si se metían con uno de ellos. Todo este rato, el skypiean atendió en silencio, dejando que cada una de las palabras tanto de Triana como de Sasha calaran y se grabaran en su interior. Al mencionar la subasta de esclavos, encima, no pudo evitar pensar en la joven Emerald, la esclava a la que ayudaron hace un par de meses, y quién les informó sobre la identidad de los Dragones Celestiales.- ¿Qué cojones te hace dudar tanto, Garnet, huh? - Se dijo a sí mismo, observando como nadie cedía y como su hermanita, con una madurez increíble pasaba en devolver a la realidad a un alterado Kenzo.- Están todos a tope con el plan y darles una paliza a esos cerdos... - Siguió sumido en sus pensamientos, pasando a mirar con adulación a Triana.- Solo unas palabras han servido para encender las llamas de sus almas. - Se quedó cabizbajo en ese momento.- Como músico, motivarles debería haber sido cosa del gran Garnet Matlock, ¿es o no es? - Se sintió culpable de no haber podido cumplir bien su rol en la banda. Pero más allá de seguir enfurruñado en lo que no pudo hacer, pensó en lo que aún podía hacer. Si las llamas de su interior estaban ya encendidas, ahora era cosa suya hacer que no se extinguieran o, mejor aún, que se intensificaran. Si las palabras de Triana fueron la mecha que iniciaron el fuego, Garnet y su música serían el combustible que lo potenciarían. Ahora más que nunca, los Alas Negras necesitaban ir con agallas, con coraje.- Con valor. - Musitó el skypiean para, a continuación, darse una bofetada en ambas mejillas y seguidamente llevar su zurda hacia el mástil de su Sabertones - colgado en su espalda - para llevárselo al frente y adoptar una posición lista para tocar. Juntando las garras de su dedo pulgar e índice de su diestra, formó una especie de púa improvisada con la que tocó un primer acorde que reverberó en todo el barco. Aún le sorprendía la dureza y resiliencia que tenías las cuerdas de su guitarra, sin lugar a dudas, Tobías había hecho un más que magnífico trabajo construyendo aquella preciosidad. Ahora, era hora de avivar las llamas.
Sintiendo como su propio espíritu rugía con cada nota que tocaba y con cada fonema que salían de sus cuerdas vocales, Garnet tocó con soberana intensidad aquella canción que buscaría dotar de una fuerza interior a cada uno de sus compañeros y a él mismo, sintiendo en sus carnes como su cuerpo era capaz de sobrepasar unas fuerzas inimaginables. A pesar de que se quedó estático en el sitio mientras tocaba, fue mirando uno a uno a sus amigos - en el caso de Jolyne hacia la zona de camarotes, al sentir con su haki que debía estar en su habitación -, sobre todo en la estrofa dónde nombraba una de las muchas cualidades que tenían cada uno de ellos. Una vez acabado el espectáculo, el skypiean volvió a colocar a Sabertones en su espalda, cruzando miradas con cada uno de los integrantes de la banda.- Con esto estamos listos, ¿es o no es? - Dijo, esta vez, con determinación, mirando ahora hacia el joven Kenzo. Podía sentir con su haki como aún quedaba algo de locura y duda en su espíritu. Debía conseguir que se calmara. - ¡Eh! Y colegui, haz caso a Sasha. - Llamó la atención del querubín de la banda.- Yendo por tu cuenta sólo harás que te maten, ¿así salvarás a Yojimbo? - Dijo con absoluta seriedad, buscando que entrara en razón, mientras se aproximaba hacia él.- Todos estamos igual y te entendemos, pero nos tienes a todos nosotros, ¿es o no es? - Sonrió ampliamente con el ceño fruncido.- Además, no es como si Yoji estuviera muerto, ¡ya iremos a por él! Pero primero hay que darle una buena tunda a esos marines y, de paso, saber algo sobre el sitio en el que están, ¿es o no es? - Posó su diestra sobre su cabeza, acariciando su pelo como si de un perro se tratara.
Después de dialogar con Kenzo, y asegurarse de que estaba algo mejor, se alejó, dirigiéndose hacia la zona de camarotes, no sin antes pararse ante Tobías.- PUAJAJAJA suena de puta locura, ¿a que sí? - Compartió su regocijo junto al vaquero cambiando, a continuación, a un semblante más serio.- Respecto a lo de Iki, no te rayes... - Dirigió entonces su mirada hacia su compitruena, quién estaba a sus espaldas ahora.- Sasha tiene razón, el menda tiene que dejar de comerse el tarro por ella, ¿es o no es? - Volvió a posar sus ojos sobre el vaquero, a la par que apoyaba su mano derecha sobre su hombro izquierdo.- ¡Eso sí! En algún momento me plantaré dónde ella y le cantaré las cuarenta, ¿es o no es? - Sentenció, con una mirada y sonrisa pilla. Pensaba darle una buena sorpresa a la marine, una que la intimidaría, antes de transmitirle su última palabra.
Habiendo hablado ya con su hermano, volvió a encaminarse hacia la zona de camarotes, específicamente hacia el de Jolyne, quedándose frente a su puerta. Por un momento pensó en abrir la puerta, sin avisar, por si por algún casual la pillaba en paños menores.- Pueje pueje... - Rió, perversamente el pelirrojo ante su lujuriosa imaginación. Los cacareos de Jimba provenientes del interior le sacó de su estado de depravada ensoñación. Dio un par de toques a la puerta. - Colegui, vamos a salir a liarla parda, ¿vienes o te quedas? - Preguntó, esperando a la respuesta mientras sacaba de su zurrón su Den Den Mushi Blanco, dejándolo justo frente a la puerta.- Si te quedas, te he dejado un caracolófono de estos tocho en la puerta, por si pasara algo, ¿es o no es? - Comentó, mientras se daba la vuelta para volver a salir a cubierta.- Si vienes, ¡te esperamos para arrasar con todo! - Animó a la francotiradora de la banda a que uniera a la incursión que iban a hacer los Alas Negras. Sin duda, contar con su destreza, precisión y apoyo a larga distancia era una baza muy a tener en cuenta para la banda. Aunque, por otro lado, tener a alguien cuidando del barco - a pesar de que este aún no tenía su Jolly Roger incorporada, al haberse trasladado hace menos de un día - siempre podría prevenirles de que alguien les robara.
Tras avisar a la pelirrosa, el músico se volvió a unir al resto de la banda, aproximándose a babor y, tras asegurarse de que había una superficie donde aterrizar, Garnet saltó de la barandilla hasta caer en una plataforma de madera - que había junto al barco y hacía la función de muelle - y los llevaba hacia la zona más concurrida y comercial del islote.- Bueh, ahora la cosa es, ¿alguien sabe dónde queda la subasta? - Preguntó al aire, una vez que todos habían desembarcado. Dio por hecho que nadie conocía la respuesta.- ¡Ni os ralléis! El gran Garnet Matlock hará uso de su belleza para conseguir una respuesta, ¿es o no es? - Se señalaba a sí mismo para, seguidamente, correr hacia una pareja de mujeres jóvenes que había no muy lejos de ellos. Al sentirlas y, después, ver que estaban de buen ver, el pelirrojo se lamió la mano para después pasársela por su cabellera hacia atrás. Era hora de sacar sus dotes de seducción. Aunque, con lo que no contaba era que seguía transformado en su forma híbrida - y no lo dejaría de hacer porque si no la sensación térmica de frío aumentaría con creces -.
Alrededor de dos minutos pasaron y Garnet volvió cabizbajo y con una marca roja de una mano en su moflete izquierdo.- Ya uno no puede decirle a una pibita de tener un buen revolcón... - Comentaba apenado, mientras se frotaba en la zona en la que le habían abofeteado.- Me han soltado una hostia y que hay que ir para el Manglar 50. - Informó sobre el dato que había recabado, señalando hacia el interior del islote con su pulgar derecho, y pasando a dirigir su mirada hacia la semioni.- Lo dejamos en tus manos, compitruena. - Confió, como siempre, en la orientación de la chica rubia para dirigirlos hacia el lugar en el que se presuponía que era dónde estaba la casa de subastas. Los Alas Negras estaban más que preparados para poner el lugar patas arribas.
La inspiración que trajeron las palabras de la rubia, alentaron tanto a Tobías como a Sasha quién, ante la previa duda del skypiean, soltó un argumento indiscutible para pasar al ataque, y es que los marines seguirían yendo tras ellos si se quedaban de brazos cruzados. Debían enseñarles que era lo que pasaba si se metían con uno de ellos. Todo este rato, el skypiean atendió en silencio, dejando que cada una de las palabras tanto de Triana como de Sasha calaran y se grabaran en su interior. Al mencionar la subasta de esclavos, encima, no pudo evitar pensar en la joven Emerald, la esclava a la que ayudaron hace un par de meses, y quién les informó sobre la identidad de los Dragones Celestiales.- ¿Qué cojones te hace dudar tanto, Garnet, huh? - Se dijo a sí mismo, observando como nadie cedía y como su hermanita, con una madurez increíble pasaba en devolver a la realidad a un alterado Kenzo.- Están todos a tope con el plan y darles una paliza a esos cerdos... - Siguió sumido en sus pensamientos, pasando a mirar con adulación a Triana.- Solo unas palabras han servido para encender las llamas de sus almas. - Se quedó cabizbajo en ese momento.- Como músico, motivarles debería haber sido cosa del gran Garnet Matlock, ¿es o no es? - Se sintió culpable de no haber podido cumplir bien su rol en la banda. Pero más allá de seguir enfurruñado en lo que no pudo hacer, pensó en lo que aún podía hacer. Si las llamas de su interior estaban ya encendidas, ahora era cosa suya hacer que no se extinguieran o, mejor aún, que se intensificaran. Si las palabras de Triana fueron la mecha que iniciaron el fuego, Garnet y su música serían el combustible que lo potenciarían. Ahora más que nunca, los Alas Negras necesitaban ir con agallas, con coraje.- Con valor. - Musitó el skypiean para, a continuación, darse una bofetada en ambas mejillas y seguidamente llevar su zurda hacia el mástil de su Sabertones - colgado en su espalda - para llevárselo al frente y adoptar una posición lista para tocar. Juntando las garras de su dedo pulgar e índice de su diestra, formó una especie de púa improvisada con la que tocó un primer acorde que reverberó en todo el barco. Aún le sorprendía la dureza y resiliencia que tenías las cuerdas de su guitarra, sin lugar a dudas, Tobías había hecho un más que magnífico trabajo construyendo aquella preciosidad. Ahora, era hora de avivar las llamas.
Vienen los marines
Un pollo hay que montar
Por nuestro Yojimbo
Se van a enterar
A esos perros les vamos a enseñar
Nuestra furia interior
S’cagarán de terror, ya verán
Nuestros corazones
Y nuestros espíritus
Rugen en la batalla, al unísono
Juntos somos puto imparables
Esa subasta arderá
Y vendrá ese barbón, a cobrar
Frente la imponente Tempesta
Y la poderosa Sasha
Jolyne y su puntería son lo más
Kenzo y su osadía
El ingenio de Tobías
Con mi música marcando el compás
¡CON VALOR!
Arrasaremos con la subasta
¡CON VALOR!
Apalizaremos a esos marines
¡CON VALOR!
Cobraremos nuestra venganza
Y Yojimbo sabrá guiar nuestras almas
Mogollón de esclavos habrá que liberar
Y como Emerald, se podrán salvar
Marines y Tenryuubitos,
Sobran ya, que asco dan
Con ellos debemos arrasar
¡CON VALOR!
Arrasaremos con la subasta
¡CON VALOR!
Apalizaremos a esos marines
¡CON VALOR!
Cobraremos nuestra venganza
Y Yojimbo sabrá guiar nuestras almas
¡CON VALOR!
Arrasaremos con la subasta
¡CON VALOR!
Apalizaremos a esos marines
¡CON VALOR!
Cobraremos nuestra venganza
Y Yojimbo sabrá guiar nuestras almas
Un pollo hay que montar
Por nuestro Yojimbo
Se van a enterar
A esos perros les vamos a enseñar
Nuestra furia interior
S’cagarán de terror, ya verán
Nuestros corazones
Y nuestros espíritus
Rugen en la batalla, al unísono
Juntos somos puto imparables
Esa subasta arderá
Y vendrá ese barbón, a cobrar
Frente la imponente Tempesta
Y la poderosa Sasha
Jolyne y su puntería son lo más
Kenzo y su osadía
El ingenio de Tobías
Con mi música marcando el compás
¡CON VALOR!
Arrasaremos con la subasta
¡CON VALOR!
Apalizaremos a esos marines
¡CON VALOR!
Cobraremos nuestra venganza
Y Yojimbo sabrá guiar nuestras almas
Mogollón de esclavos habrá que liberar
Y como Emerald, se podrán salvar
Marines y Tenryuubitos,
Sobran ya, que asco dan
Con ellos debemos arrasar
¡CON VALOR!
Arrasaremos con la subasta
¡CON VALOR!
Apalizaremos a esos marines
¡CON VALOR!
Cobraremos nuestra venganza
Y Yojimbo sabrá guiar nuestras almas
¡CON VALOR!
Arrasaremos con la subasta
¡CON VALOR!
Apalizaremos a esos marines
¡CON VALOR!
Cobraremos nuestra venganza
Y Yojimbo sabrá guiar nuestras almas
Sintiendo como su propio espíritu rugía con cada nota que tocaba y con cada fonema que salían de sus cuerdas vocales, Garnet tocó con soberana intensidad aquella canción que buscaría dotar de una fuerza interior a cada uno de sus compañeros y a él mismo, sintiendo en sus carnes como su cuerpo era capaz de sobrepasar unas fuerzas inimaginables. A pesar de que se quedó estático en el sitio mientras tocaba, fue mirando uno a uno a sus amigos - en el caso de Jolyne hacia la zona de camarotes, al sentir con su haki que debía estar en su habitación -, sobre todo en la estrofa dónde nombraba una de las muchas cualidades que tenían cada uno de ellos. Una vez acabado el espectáculo, el skypiean volvió a colocar a Sabertones en su espalda, cruzando miradas con cada uno de los integrantes de la banda.- Con esto estamos listos, ¿es o no es? - Dijo, esta vez, con determinación, mirando ahora hacia el joven Kenzo. Podía sentir con su haki como aún quedaba algo de locura y duda en su espíritu. Debía conseguir que se calmara. - ¡Eh! Y colegui, haz caso a Sasha. - Llamó la atención del querubín de la banda.- Yendo por tu cuenta sólo harás que te maten, ¿así salvarás a Yojimbo? - Dijo con absoluta seriedad, buscando que entrara en razón, mientras se aproximaba hacia él.- Todos estamos igual y te entendemos, pero nos tienes a todos nosotros, ¿es o no es? - Sonrió ampliamente con el ceño fruncido.- Además, no es como si Yoji estuviera muerto, ¡ya iremos a por él! Pero primero hay que darle una buena tunda a esos marines y, de paso, saber algo sobre el sitio en el que están, ¿es o no es? - Posó su diestra sobre su cabeza, acariciando su pelo como si de un perro se tratara.
Después de dialogar con Kenzo, y asegurarse de que estaba algo mejor, se alejó, dirigiéndose hacia la zona de camarotes, no sin antes pararse ante Tobías.- PUAJAJAJA suena de puta locura, ¿a que sí? - Compartió su regocijo junto al vaquero cambiando, a continuación, a un semblante más serio.- Respecto a lo de Iki, no te rayes... - Dirigió entonces su mirada hacia su compitruena, quién estaba a sus espaldas ahora.- Sasha tiene razón, el menda tiene que dejar de comerse el tarro por ella, ¿es o no es? - Volvió a posar sus ojos sobre el vaquero, a la par que apoyaba su mano derecha sobre su hombro izquierdo.- ¡Eso sí! En algún momento me plantaré dónde ella y le cantaré las cuarenta, ¿es o no es? - Sentenció, con una mirada y sonrisa pilla. Pensaba darle una buena sorpresa a la marine, una que la intimidaría, antes de transmitirle su última palabra.
Habiendo hablado ya con su hermano, volvió a encaminarse hacia la zona de camarotes, específicamente hacia el de Jolyne, quedándose frente a su puerta. Por un momento pensó en abrir la puerta, sin avisar, por si por algún casual la pillaba en paños menores.- Pueje pueje... - Rió, perversamente el pelirrojo ante su lujuriosa imaginación. Los cacareos de Jimba provenientes del interior le sacó de su estado de depravada ensoñación. Dio un par de toques a la puerta. - Colegui, vamos a salir a liarla parda, ¿vienes o te quedas? - Preguntó, esperando a la respuesta mientras sacaba de su zurrón su Den Den Mushi Blanco, dejándolo justo frente a la puerta.- Si te quedas, te he dejado un caracolófono de estos tocho en la puerta, por si pasara algo, ¿es o no es? - Comentó, mientras se daba la vuelta para volver a salir a cubierta.- Si vienes, ¡te esperamos para arrasar con todo! - Animó a la francotiradora de la banda a que uniera a la incursión que iban a hacer los Alas Negras. Sin duda, contar con su destreza, precisión y apoyo a larga distancia era una baza muy a tener en cuenta para la banda. Aunque, por otro lado, tener a alguien cuidando del barco - a pesar de que este aún no tenía su Jolly Roger incorporada, al haberse trasladado hace menos de un día - siempre podría prevenirles de que alguien les robara.
Tras avisar a la pelirrosa, el músico se volvió a unir al resto de la banda, aproximándose a babor y, tras asegurarse de que había una superficie donde aterrizar, Garnet saltó de la barandilla hasta caer en una plataforma de madera - que había junto al barco y hacía la función de muelle - y los llevaba hacia la zona más concurrida y comercial del islote.- Bueh, ahora la cosa es, ¿alguien sabe dónde queda la subasta? - Preguntó al aire, una vez que todos habían desembarcado. Dio por hecho que nadie conocía la respuesta.- ¡Ni os ralléis! El gran Garnet Matlock hará uso de su belleza para conseguir una respuesta, ¿es o no es? - Se señalaba a sí mismo para, seguidamente, correr hacia una pareja de mujeres jóvenes que había no muy lejos de ellos. Al sentirlas y, después, ver que estaban de buen ver, el pelirrojo se lamió la mano para después pasársela por su cabellera hacia atrás. Era hora de sacar sus dotes de seducción. Aunque, con lo que no contaba era que seguía transformado en su forma híbrida - y no lo dejaría de hacer porque si no la sensación térmica de frío aumentaría con creces -.
Alrededor de dos minutos pasaron y Garnet volvió cabizbajo y con una marca roja de una mano en su moflete izquierdo.- Ya uno no puede decirle a una pibita de tener un buen revolcón... - Comentaba apenado, mientras se frotaba en la zona en la que le habían abofeteado.- Me han soltado una hostia y que hay que ir para el Manglar 50. - Informó sobre el dato que había recabado, señalando hacia el interior del islote con su pulgar derecho, y pasando a dirigir su mirada hacia la semioni.- Lo dejamos en tus manos, compitruena. - Confió, como siempre, en la orientación de la chica rubia para dirigirlos hacia el lugar en el que se presuponía que era dónde estaba la casa de subastas. Los Alas Negras estaban más que preparados para poner el lugar patas arribas.
INFO
![[Imagen: Tb4Z3O3.png]](https://imgur.com/Tb4Z3O3.png)
