15-02-2025, 02:43 PM
La decisión había sido tomada, no había lugar a dudas, el que quisiera se podría quedar en el barco, cuidando su pellejo mientras yo me encargaba de llevar a la tripulación al eslabón más alto de la cadena de la piratería, dando así, el primer paso para dominar el mundo. Iríamos a esa puta subasta y montaríamos el jaleo padre hasta que los marines llegaran en tromba. Por mis putos muertos humeantes y endemoniados que iba a ser así me cago en dios.
Aún así, todavía, con toda esa decisión en el pecho y con toda esa ira primigenia y básica que me impulsaba a seguir avanzando, a seguir masacrando... No tenía suficiente, necesitaba que fuera ya. Atacar ya. Que la puta subasta estuviera ya a mi alcance. Y no os engañéis, por que yo no engaño, quizá pueda ser traicionero, vil, apático, abusón, hostil y puede que un poco mezquino, pero nunca sería un jodido mentiroso. Así que sinceramente, aquellos esclavos, aquellas personas que iban a ser subastadas me la sudaban. Por mi como si los vendían y les destinaban a pasarse toda una vida a ser violados por un toro que a su vez era violado por un buitre, me daban completamente igual. De echo, me asqueaban, si habían sido esclavizados, era porque eran débiles. Cosa que a mi no me pasaría, creo. Bueno y en caso de que me pasara lo tendría bien merecido, pero ahora, como me soltara de las putas cadenas, sería yo quien esclavizaría a mi esclavizador y quien le obligaría a ser violado por un toro que a su vez era violado por un buitre, he dicho.
Rapax aceptó mi propuesta.
- Solo hay que saber donde apuntar los cuchillos churrita -
Levantó el puño hacia mi. Por un momento pensé que quería pelear, pero yo nunca pelearía en el barco a no ser que fuera extrema necesidad. Quería a aquel trozo de madera más que al 100% de las personas. Era una señal, quería que se lo chocara. Sonreí. y lo hice con una sonrisa siniestra dejando que mi largo cabello sombreara mi ojos. Levanté el puño a la distancia y le ordené al humo que lo conformaba para que lo lanzara con un leve estallido, mi puño se convirtió en humo y avanzó hacia el puño de Rapax, haciendo que mi muñeca se deshiciera en hileras de humo que se perdían hacia el cielo. Cuando mi puño de humo llego hasta el suyo impactó en él para acto seguido estallar en una pequeña explosión, que poco a poco fue formando una palabra de un metro de largo y 80 centímetros de alto.
MUERTE.
La palabra levitó frente a todos los presentes durante unos segundos y luego reclamé el humo que la formaba, uniéndose en mi mano por hilos que conectaban la palabra a mi muñeca y poco a poco la iban absorbiendo para devolverme la esencia que había enviado en ella y devolviéndome mi mano izquierda.
El pequeño navegante, el cual seguía en mi hombro y he de decir que no me incomodaba en absoluto, de echo, me daba seguridad, pues podría empezar el combate desde la amplia distancia que cubría con su armas a fuego, me doy el número del manglar al que deberíamos ir. Manglar 50.
- Entendido - Le asentí - Si veis a la hija de zorro... - Le dije al grupo seriamente antes de emprender el camino - Ni se os ocurra liberarla - Dije de la manera más rencorosa y despectiva que pude, pues gran parte de la culpa de que siguiéramos en esa isla era de culpa del puto zorro explosivo - Es la única que me niego a que liberéis. Los demás como si queréis matarlos a todos y liberarlos de este vida de mierda, pero si veis a la hija del zorro, no la liberéis. Llamad a Gaeru y que decida si matarla o no. Pero. No. La. Liberéis - Repetí pausadamente para que quedara claro - Es una orden. Y desobedecerla conllevará el riesgo de enfrentarme con todas sus consecuencias - Sentencié dándoles a entender que la rebeldía de ignorarla les supondría un problema directo conmigo y con mi espada - CABRONES - Dije con fuerza - Recordad lo que es navegar bajo esta bandera, lo que significa formar parte de este grupo - Di unos pasos mientras avanzaba para acercarme a la escalera del barco - Somos los enemigos del mundo y ahí fuera todos nos quieren muertos. Somos perdedores, parias, la lacra que las altas esferas quiere purgar... Una enfermedad. Por eso ganaremos, conquistaremos el planeta entero, unificaremos todo bajo mi bandera y solo vosotros podréis decidir como gobernar las tierras que os ceda - Era la única manera de que el mundo tuviera esperanza, asumiendo mi mando y cambiando levemente la mano dura y férrea con la que lo gobernaría - Y ahora... - Hundí un poco a Korg en mi hombro, después lo apresé entre mi piel para que no se cayera. Salté hacía el puerto del astillero. Las tablas rechinaron bajo mi peso, casi no fui capaz de saltar todas las escaleras por mis putas rodillas, era un leve inconveniente que tenía desde crio, me había costado saltar más de lo normal desde que era un infante. Liberé a Korg de la presa que le había echo con mi carne y volví a darle toda la libertad de la que disponía segundos antes - Es hora de que sus sueños se conviertan en pesadillas - Finalicé.
Después guíe a los piratas Mushoku hacia el manglar 50, seguido por 6 cabrones sedientos de sangre y listos para dar un golpe al mundo. Iba a subir mi recompensa hasta que nadie en este mundo pudiera igualarla, me iba a convertir, junto con ellos, en el ser más peligroso que había camino por esta tierra y después... La conquistaría en su totalidad.
- Por cierto - Dije mientras caminábamos al manglar 50, lugar en el que se emplazaba la subasta, nuestra misión y que en un futuro no muy lejano se convertiría en un campo de batalla - Al que más marines mate, le daré un obsequio. Podrá elegir una de las salas vacías del barco y convertirla en lo que quiera -
- Así me gusta churrita, hay que incentivar la moral de los activos -
Aún así, todavía, con toda esa decisión en el pecho y con toda esa ira primigenia y básica que me impulsaba a seguir avanzando, a seguir masacrando... No tenía suficiente, necesitaba que fuera ya. Atacar ya. Que la puta subasta estuviera ya a mi alcance. Y no os engañéis, por que yo no engaño, quizá pueda ser traicionero, vil, apático, abusón, hostil y puede que un poco mezquino, pero nunca sería un jodido mentiroso. Así que sinceramente, aquellos esclavos, aquellas personas que iban a ser subastadas me la sudaban. Por mi como si los vendían y les destinaban a pasarse toda una vida a ser violados por un toro que a su vez era violado por un buitre, me daban completamente igual. De echo, me asqueaban, si habían sido esclavizados, era porque eran débiles. Cosa que a mi no me pasaría, creo. Bueno y en caso de que me pasara lo tendría bien merecido, pero ahora, como me soltara de las putas cadenas, sería yo quien esclavizaría a mi esclavizador y quien le obligaría a ser violado por un toro que a su vez era violado por un buitre, he dicho.
Rapax aceptó mi propuesta.
- Solo hay que saber donde apuntar los cuchillos churrita -
Levantó el puño hacia mi. Por un momento pensé que quería pelear, pero yo nunca pelearía en el barco a no ser que fuera extrema necesidad. Quería a aquel trozo de madera más que al 100% de las personas. Era una señal, quería que se lo chocara. Sonreí. y lo hice con una sonrisa siniestra dejando que mi largo cabello sombreara mi ojos. Levanté el puño a la distancia y le ordené al humo que lo conformaba para que lo lanzara con un leve estallido, mi puño se convirtió en humo y avanzó hacia el puño de Rapax, haciendo que mi muñeca se deshiciera en hileras de humo que se perdían hacia el cielo. Cuando mi puño de humo llego hasta el suyo impactó en él para acto seguido estallar en una pequeña explosión, que poco a poco fue formando una palabra de un metro de largo y 80 centímetros de alto.
MUERTE.
La palabra levitó frente a todos los presentes durante unos segundos y luego reclamé el humo que la formaba, uniéndose en mi mano por hilos que conectaban la palabra a mi muñeca y poco a poco la iban absorbiendo para devolverme la esencia que había enviado en ella y devolviéndome mi mano izquierda.
El pequeño navegante, el cual seguía en mi hombro y he de decir que no me incomodaba en absoluto, de echo, me daba seguridad, pues podría empezar el combate desde la amplia distancia que cubría con su armas a fuego, me doy el número del manglar al que deberíamos ir. Manglar 50.
- Entendido - Le asentí - Si veis a la hija de zorro... - Le dije al grupo seriamente antes de emprender el camino - Ni se os ocurra liberarla - Dije de la manera más rencorosa y despectiva que pude, pues gran parte de la culpa de que siguiéramos en esa isla era de culpa del puto zorro explosivo - Es la única que me niego a que liberéis. Los demás como si queréis matarlos a todos y liberarlos de este vida de mierda, pero si veis a la hija del zorro, no la liberéis. Llamad a Gaeru y que decida si matarla o no. Pero. No. La. Liberéis - Repetí pausadamente para que quedara claro - Es una orden. Y desobedecerla conllevará el riesgo de enfrentarme con todas sus consecuencias - Sentencié dándoles a entender que la rebeldía de ignorarla les supondría un problema directo conmigo y con mi espada - CABRONES - Dije con fuerza - Recordad lo que es navegar bajo esta bandera, lo que significa formar parte de este grupo - Di unos pasos mientras avanzaba para acercarme a la escalera del barco - Somos los enemigos del mundo y ahí fuera todos nos quieren muertos. Somos perdedores, parias, la lacra que las altas esferas quiere purgar... Una enfermedad. Por eso ganaremos, conquistaremos el planeta entero, unificaremos todo bajo mi bandera y solo vosotros podréis decidir como gobernar las tierras que os ceda - Era la única manera de que el mundo tuviera esperanza, asumiendo mi mando y cambiando levemente la mano dura y férrea con la que lo gobernaría - Y ahora... - Hundí un poco a Korg en mi hombro, después lo apresé entre mi piel para que no se cayera. Salté hacía el puerto del astillero. Las tablas rechinaron bajo mi peso, casi no fui capaz de saltar todas las escaleras por mis putas rodillas, era un leve inconveniente que tenía desde crio, me había costado saltar más de lo normal desde que era un infante. Liberé a Korg de la presa que le había echo con mi carne y volví a darle toda la libertad de la que disponía segundos antes - Es hora de que sus sueños se conviertan en pesadillas - Finalicé.
Después guíe a los piratas Mushoku hacia el manglar 50, seguido por 6 cabrones sedientos de sangre y listos para dar un golpe al mundo. Iba a subir mi recompensa hasta que nadie en este mundo pudiera igualarla, me iba a convertir, junto con ellos, en el ser más peligroso que había camino por esta tierra y después... La conquistaría en su totalidad.
- Por cierto - Dije mientras caminábamos al manglar 50, lugar en el que se emplazaba la subasta, nuestra misión y que en un futuro no muy lejano se convertiría en un campo de batalla - Al que más marines mate, le daré un obsequio. Podrá elegir una de las salas vacías del barco y convertirla en lo que quiera -
- Así me gusta churrita, hay que incentivar la moral de los activos -
Aclaraciones
Quest secundaria para los Mushoku
bélico
inventario
![[Imagen: 51pnN8x.png]](https://imgur.com/51pnN8x.png)
