15-02-2025, 03:06 PM
Nuestra marcha comenzó, nos dirigíamos al manglar 16 a buscar a la Gran Líder Kihira, tanto Kisuke como Panda estaban hablando con sus caracoles blancos mientras andaban, intentando obtener alguna respuesta de parte de nuestros aliados y camaradas que Kisuke sabía que estaban en este extraño conglomerado de árboles isla, pero, aunque los caracoles parecían despiertos y listo para atender nuestro llamamiento no había respuesta de su parte en lo absoluto, a cada intento de mis compañeros por establecer contacto un profundo silencio le seguía, solo interrumpido por la intervención del otro, hasta que llegado cierto momento ambos se rindieron en su afán de encontrar a los aliados, — ¿No había una noticia sobre que un reino se había unido al Ejército Revolucionario y se había separado del Gobierno Mundial? — cuestioné en voz alta. aunque en realidad fue más un pensamiento que no pude retener en mi cabeza y acabó saliendo por mi boca, — Tal vez cuando Kisuke se encontró a la Gran Líder ella estaba por marcharse, ¿No? — de nuevo lancé la pregunta al aire mientras Panda sacaba de nuevo el periódico, supuse que iba a comprobarlo.
Tanto Kisuke como Bambú se notaba que habían decidido no seguir con la búsqueda, estaba resultando del todo infructuosa y estaba haciendo que perdieran el tiempo, más que aprovecharlo, con el noticiero en las manos Panda habló de una subasta de esclavo, esto me hizo fruncir el ceño al momento, si bien nunca había sufrido la esclavitud en mis carnes ni conocía a nadie que le hubiera hecho si que en mi aldea se hablaba de eso como uno de los principales motivos para tener una sociedad tan hermética como la teníamos, temían que si los humanos, principalmente, descubrían que había una tribu de minks en la isla vendrían para secuestrarlos a todos y usarlos como esclavos, mi pelaje se erizó al recordar que su final fue peor que ese, y fue por mi culpa. — Vamos a reventar esa subasta. — me dije, esta vez sí, a mí mismo. Panda dijo algo interesante, y es que si nos quedábamos yendo de un lado a otro sin un destino fijo es probable que acabáramos siendo víctimas de la gran purga marine, y eso no sonaba nada bien, mi nariz roncó como si intentase decirme que no quería morir, y yo tampoco quería; pero la cosa cambió cuando a Bambú se le ocurrió usarme como gancho en su plan de infiltración, si me usaban como “entrada” para la subasta yo iría con los esclavos y ellos se podrían mezclar con la multitud, si no había guardias con los demás esclavos podría liberarlos con mi fuerza, destrozando las celdas que los contenían o los grilletes que los apresaban, y para el momento en el que fueran a sospechar de mis revolucionarios camaradas el caos ya estaría dominando la subasta, me pareció un buen plan, pero cuando iba a comentarlo con mis compañeros Kisuke habló.
El plan de Kisuke consistía en llegar a la subasta, una vez allí les podría explicar mi plan para ver qué pensaban, pero de momento ceñirnos a sus ordenes era lo único que podíamos hacer. Panda mantendría su kenbunshoku para evitar ataques por sorpresa, mientras él preguntaría a la gente dónde era exactamente la subasta. Para cuando nos pusiéramos en marcha me mantendría alejado de ellos para no parecer que estamos aliados o vinculados de ninguna manera, si la gente se fijaba en mí y solo en mí nadie prestaría atención a dos hombretones con capuchas, y una vez estemos cerca de la subasta nos reagruparemos, será el momento de observar, debatir, y actuar si es necesario y confían en mi plan.
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