15-02-2025, 06:53 PM
(Última modificación: 15-02-2025, 06:54 PM por James Brando.)
Joe, pese a ser un líder mitificado al extremo y galardonado por sus méritos propios, no parece ostentar un carisma fuerte e imponente. Al menos no por el momento. Tal vez anda cansado de tanto viaje o aún no se ha recuperado al 100% de su última contienda. Sea como fuere, yo quiero dar buena imagen, pese a que estoy muy en descontento con su actuación frente al grupo y, más aún, con el grupo en general. A quien le tenía que dejar las cosas claras, ya está bajo aviso. Toca socializar y ponerse manos a la obra.
Sin embargo y para mí total sorpresa, la situación da un giro total de 180 grados. Apolo, fulminante, en vez de tomarse la advertencia como algo real o simplemente tratarlo en privado, decide que conmigo es el momento de encararse. En público, frente a todos. El chico que ha aguantado humillaciones por parte de sus superiores de forma casi constante, ha decidido que no va a tolerar amenazas de cargos más bajos. Tiene lógica. Tiene lógica siempre que no tengas presente que has estado traicionando a la Marina o insultando al Gobierno Mundial.
Yo miro atento, fijo en cada palabra. Sin una mueca. Me trago el rapapolvo y el cinismo sin tener presente la reacción de nadie. Por un segundo, la visión de túnel se activa y me planteo la idea de cerrarle el pico de un soplamocos bien dado. Pero no. Esas no son mis formas. Él quiere jugar a las humillaciones públicas. Así que me toca hacer pública, la verdad. Cuando acaba, antes de dejar intervenir a nadie, cojo el turno de palabra:
-Je...- sonrío con sarna. Jamás me habría imaginado que mi pequeño aviso escalara a tanta velocidad. Que tendría Apolo el valor de encararse frente a todos. -... Que curioso, yare yare daze...- digo mientras me ajusto la gorra de frente, firme. No sería yo quien empezara un conflicto público de semejante magnitud. Pero tampoco me pienso quedar callado. -¿Amenazas y cargos de responsabilidad, Apolo?- cuestiono con dureza, alzando la voz y dando un paso al frente, desafiándolo con la mirada desde arriba. -No tengo pruebas de cómo has insultado al Gobierno Mundial de forma pública, mientras el resto de la División no te decían nada.- Entonces el tono se pone más crudo, generado por la frustración de haberme callado tanto tiempo. -Pero si tengo pruebas físicas y visuales de cómo todos vosotros...- doy un paso más al frente y señalo con descaro al rubio- ... habéis estado de juerga y festejos junto a piratas. ¡¡¡JUNTO A PIRATAS!!!- sentencio. Doy unos pasos atrás y, sin perder de vista a Apolo, señalo a Joe, que a saber cómo debe de estar frente a semejante bochorno que estamos causando. Entonces prosigo, volviendo a un tono más calmado pero tenso y seco. -Y no uno cualquiera... Sino que tengo imágenes vuestras riendo junto a GARNET MATLOCK en ausencia de Joe, el asesino de uno de los Zodiacool...- entonces alzo la voz al máximo y río cínico. -Que contrastes... Mientras el líder acaba con el cabecilla, los demás festejan con los subordinados, Jajaja...-
Ya está todo el pescado vendido. Este día se recordará como el de mayor gloria para la Marina o como la que generó un conflicto interno inmenso. Pero yo estoy tranquilo. No hay ni un ápice de nerviosismo o mentira en mis palabras. Todos lo pueden ver. Todos lo pueden sentir. Poso destensado, obstinado y, aunque con la guardia baja, con los puños cerrados. Entonces un aura chiporroteante empieza a bailar por mi cuerpo. No suelo hacer visible mi Hamon, pero en esta ocasión voy con todo.
Sin embargo y para mí total sorpresa, la situación da un giro total de 180 grados. Apolo, fulminante, en vez de tomarse la advertencia como algo real o simplemente tratarlo en privado, decide que conmigo es el momento de encararse. En público, frente a todos. El chico que ha aguantado humillaciones por parte de sus superiores de forma casi constante, ha decidido que no va a tolerar amenazas de cargos más bajos. Tiene lógica. Tiene lógica siempre que no tengas presente que has estado traicionando a la Marina o insultando al Gobierno Mundial.
Yo miro atento, fijo en cada palabra. Sin una mueca. Me trago el rapapolvo y el cinismo sin tener presente la reacción de nadie. Por un segundo, la visión de túnel se activa y me planteo la idea de cerrarle el pico de un soplamocos bien dado. Pero no. Esas no son mis formas. Él quiere jugar a las humillaciones públicas. Así que me toca hacer pública, la verdad. Cuando acaba, antes de dejar intervenir a nadie, cojo el turno de palabra:
-Je...- sonrío con sarna. Jamás me habría imaginado que mi pequeño aviso escalara a tanta velocidad. Que tendría Apolo el valor de encararse frente a todos. -... Que curioso, yare yare daze...- digo mientras me ajusto la gorra de frente, firme. No sería yo quien empezara un conflicto público de semejante magnitud. Pero tampoco me pienso quedar callado. -¿Amenazas y cargos de responsabilidad, Apolo?- cuestiono con dureza, alzando la voz y dando un paso al frente, desafiándolo con la mirada desde arriba. -No tengo pruebas de cómo has insultado al Gobierno Mundial de forma pública, mientras el resto de la División no te decían nada.- Entonces el tono se pone más crudo, generado por la frustración de haberme callado tanto tiempo. -Pero si tengo pruebas físicas y visuales de cómo todos vosotros...- doy un paso más al frente y señalo con descaro al rubio- ... habéis estado de juerga y festejos junto a piratas. ¡¡¡JUNTO A PIRATAS!!!- sentencio. Doy unos pasos atrás y, sin perder de vista a Apolo, señalo a Joe, que a saber cómo debe de estar frente a semejante bochorno que estamos causando. Entonces prosigo, volviendo a un tono más calmado pero tenso y seco. -Y no uno cualquiera... Sino que tengo imágenes vuestras riendo junto a GARNET MATLOCK en ausencia de Joe, el asesino de uno de los Zodiacool...- entonces alzo la voz al máximo y río cínico. -Que contrastes... Mientras el líder acaba con el cabecilla, los demás festejan con los subordinados, Jajaja...-
Ya está todo el pescado vendido. Este día se recordará como el de mayor gloria para la Marina o como la que generó un conflicto interno inmenso. Pero yo estoy tranquilo. No hay ni un ápice de nerviosismo o mentira en mis palabras. Todos lo pueden ver. Todos lo pueden sentir. Poso destensado, obstinado y, aunque con la guardia baja, con los puños cerrados. Entonces un aura chiporroteante empieza a bailar por mi cuerpo. No suelo hacer visible mi Hamon, pero en esta ocasión voy con todo.
-¡Tus rangos no tienen valor aquí! Y mi lealtad al Gobierno Mundial pasará por encima de cualquiera que se atreva a menospreciar su honor.-
No hay marchas gloriosas de soldados desfilando. No aún. No tiraré la primera piedra, pero no pasaré por alto ninguna ofensa a nuestras instalaciones. Estoy dispuesto a morir por ellas. A servir. A escalar. A gobernar por ellas. Y el primer paso es hacerlas respetar. Pase lo que pase ahora, lucharé orgulloso defendiendo mis ideales y la verdad.
Aclaraciones
